Presionar ENTER para activar modo de accesibilidad Presionar ENTER para desactivar modo de accesibilidad
Gustavo Martínez
06 de Julio del 2016

Acuérdate de los que has recibido

Rev. Gustavo Martínez

“Por tanto, guárdate, y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto, ni se aparten de tu corazón todos los días de tu vida; antes bien, las enseñarás a tus hijos, y a los hijos de tus hijos”. Deuteronomio 4:9.

En Apocalipsis capítulo 3:3, el apóstol Juan escribe a la iglesia de Sardis: “Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído; y guárdalo, y arrepiéntete. Pues si no velas, vendré sobre ti como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti”. Jesús dijo: “No he venido al mundo a condenar, he venido a salvarlo, pero mis palabras les juzgarán el día postrero”; es decir, usted no podrá olvidar lo que ha oído de parte de Dios; quiera o no, la Palabra de Dios le juzgará, le salvará o le condenará. Si obedeció, será bendecido, justificado y libre de culpa; mas si fue rebelde, esta misma Palabra le puede sentenciar y condenar. Por este motivo, tiene que tener mucho cuidado de no olvidar de donde le sacó Dios.

Recordamos a los hombres que oraron para que este Santo Evangelio llegue a nuestros corazones, a aquellos que estuvieron pendientes de nuestro crecimiento espiritual. El apóstol Pablo, en 1 de Tesalonicenses 5:17, dejó un encargo: “Os rogamos, hermanos, que reconozcáis a los que trabajan entre vosotros, y os presiden en el Señor, y os amonestan; y que los tengáis en mucha estima y amor por causa de la obra…” Debemos recordar y considerar a nuestros pastores, no olvidarnos de ellos.

Es importante no olvidar lo que Dios hizo por nosotros. El alma es el asiento de las emociones y si se descuida, puede aparecer el engreimiento. En Salmos 103:2, David decía para sí: “Bendice, alma mía, a Jehová, y no te olvides de ninguno de sus beneficios”. Exaltaba a Dios y reconocía que no eran su fuerza, su valentía o su destreza; sino el poder, la misericordia y la gracia de Dios.

Lo peor que puede llegar a hacer un cristiano es olvidar la misericordia y el amor de Dios para con su vida. Es como el hijo ingrato que, luego que ha logrado cierto éxito en la vida, olvida a la madre que lo cuidó, lo crió y educó; portándose como un malagradecido. ¡Olvidarse de algo así es caer en el pecado de la ingratitud!

Comentarios

  • Impacto Evangelístico
  • Impacto Evangelístico
  • Impacto Evangelístico

Impacto Evangelístico es una publicación oficial del Movimiento Misionero Mundial con 50 años de circulación en el mundo entero, editado en seis idiomas. El contenido, con reportajes, testimonios, historias e información, está orientado a edificar la vida de nuestros lectores.

Issuu

issuu.com/impactoevangelistico.net

Visualiza en 7 idiomas nuestra edición digitalizada

Ordenadores y Móviles