Contenidos
Blog
EL COMIENZO DEL MINISTERIO DE JESÚS | EL COMIENZO DEL MINISTERIO DE JESÚS |
|
|
| Escrito por Impacto2 | |
| jueves, 10 de diciembre de 2009 | |
|
1. La predicación de Juan el Bautista (Mateo 3:1-2; Marcos 1:2-8; Lucas 3:1-18). La aparición de Juan fue como la repentina clarinada de una trompeta de guerra que sacude a todos los que la oyen. Por todo el país corrió la noticia de que había aparecido un profeta en el deserto de Judea; no un hombre como los maestros de Jerusalén, que repetían ideas tomadas de la tradición, sino un hombre áspero que predicaba con autoridad y le hablaba a la gente de corazón a corazón. Su estilo de vida estaba en armonía con la severidad de su mensaje. Estaba vestido de pelo de camello, y ceñía su manto con un cinturón de cuero. Esta tosca ropa era característica de los profetas (2 Reyes 1:8; Zacarías 13:4). Comía langostas (un tipo de insecto saltador) y miel silvestre, alimento barato y abundante. Era hijo de la soledad. Había vivido con gran sencillez en el escabroso e inhóspito desierto de Judea, lejos de la corrupción urbana, de manera que su vida reflejaba frugalidad y separación de los intereses mundanos. Era una censura al lujo y al materialismo de muchos de sus semejantes. La ausencia de toda distracción en el desierto hacía que fuera el lugar ideal para tener comunión con Dios y prepararse para su misión. Antes de hablar a los hombres, el predicador debe pasar mucho tiempo en comunión con Dios. Allí en el desierto, “palabra de Dios vino a Juan”. Con el mensaje de Dios ardiendo en su corazón, comenzó a actuar con denuedo y con una total seguridad, tal como lo había hecho los antiguos profetas.
Juan predicaba sobre el pecado, el juicio, el arrepentimiento y el perdón. Poseía un poder extraordinario para escudriñar el corazón humano y despertar la conciencia. El reino de los cielos se acercaba en la persona del Mesías, el cual iba a establecer pronto su dominio; el pueblo se debía preparar para su venida. Multitudes de personas, impulsadas principalmente por la expectación mesiánica, acudían a oír su predicación. Prevalecía una atmósfera saturada por la esperanza de una gran liberación.
Los evangelios señalan que el ministerio de Juan es el cumplimiento de una profecía de Isaías. El bautizador es una “voz que clama en el desierto”, que prepara el camino para la llegada del Mesías. Se describe la preparación con una imagen tomada de la vida oriental: cuando un rey pensaba hacer un viaje, enviaba un siervo por delante para preparar el camino; era necesario rectificar las sendas, rellenar los valles y rebajar las colinas. De igual forma, los hombres debemos eliminar los obstáculos morales a través del arrepentimiento (cambio de actitud o de manera de pensar). Juan indicaba que el arrepentimiento es mucho más que un rito o una confesión de faltas; es algo práctico y profundo que impulsa a la persona a dejar su pecado predilecto y a mostrar amor hacia su prójimo. Se expresa en la vida diaria por medio de la generosidad, la bondad y la honradez; se manifiesta en los hechos. Juan bautizaba a los arrepentidos como signo y sello de su arrepentimiento. Aquel baño simbolizaba la limpieza moral del alma. Era también el rito obligatorio por medio del cual los prosélitos gentiles eran incorporados al judaísmo. Al insistir en que se bautizaran los judíos que se sintieran arrepentidos, Juan los estaba poniendo al mismo nivel que los gentiles, e indicaba que en la situación en que se hallaban entonces no eran aptos para entrar en el reino de Dios. No todos los que acudían a Juan eran sinceros. Los fariseos y saduceos, orgullosos líderes religiosos, llegaban con sus conceptos erróneos; creían que el simple hecho de ser descendiente de Abraham bastaba para ser salvo. Además, es probable que consideraran el bautismo como un rito mágico que protegería a los pecadores no arrepentidos a la hora del juicio. Juan llegó a llamarles “generación de víboras”, y a preguntarles: “¿quién os enseñó a huir de la ira venidera?” Eran como las serpientes expulsadas de sus madrigueras por las llamas de un incendio, que huyen para salvarse. Sin vacilación, el profeta destruyó los falsos fundamentos de la esperanza de estos líderes. Era necesario hacer “frutos dignos de arrepentimiento”; los árboles que no produjeran fruto serían cortados y quemados.
Después Juan anuncia la llegada del Mesías. Este será mayor que el Bautista, no solamente por su posición, sino también por su capacidad para efectuar lo que Juan no puede hacer. Juan los bautiza con agua, sólo un símbolo de su transformación interior, pero el Cristo los bautizará con el Espíritu Santo, que es como un fuego que purifica y transforma el alma. El Mesías vendrá también para separar el trigo de la paja, recogiendo para sí mismo a los buenos y castigando a los que no se arrepientan con un fuego que nunca se apagará, lo cual es una referencia al juicio final de los incrédulos. El hombre que no se someta al fuego purificador del Espíritu sufrirá el fuego del juicio divino. 2. El bautismo de Jesús (Mateo 3:13-17; Marcos 1:9-11; Lucas 3:21, 22). Si el bautismo de Juan era símbolo de arrepentimiento, ¿por qué le pidió Jesús a Juan que lo bautizara? Es evidente que Jesús nunca cometió pecado. Aun cuando Juan no sabía en ese momento que Jesús era el Cristo, se dio cuenta de que era superior a él, y que él mismo necesitaba ser bautizado por Jesús. a) El bautismo de Jesús fue el acto de inauguración de su ministerio público. El bautismo simbolizaba la ruptura con el pasado y la entrada a una vida nueva de santidad y obediencia. Jesús dejaba su vida hogareña para empezar una nueva vida al servicio de Dios. Aquello era como su ordenación al ministerio. Así se convertía en el Siervo de Jehová.
b) Jesús se bautizó como consagración a Dios, para recibir el poder del Espíritu Santo. Deseaba recibir la unción divina, para poder llevar a cabo la obra mesiánica. c) Jesús se bautizó como un acto público de identificación con su pueblo. Fue bautizado como uno más de los que formaban aquella gran multitud. Se cumple así la profecía que dice: “Fue contado con los pecadores” (Isaías 53:12). Al unirse con los que tenían pecado en su vida, Jesús demostró que estaba dispuesto a llevar la carga de ese pecado. Así cumpliría “toda justicia” (Mateo 3:15). En cierto sentido, fue el momento en que aceptó la cruz como forma de redimir a la humanidad pecadora.
d) Jesús se bautizó para aprobar públicamente la obra de Juan e Bautista. Demostraba así que la misión de aquel profeta no procedía de los hombres, sino de Dios. Dios Padre aprobó la consagración de Jesús enviando su Espíritu sobre Él y confirmando por medio de una voz audible que se trataba del Mesías. Lucas nos dice: “Y orando, el cielo se abrió, y descendió el Espíritu Santo sobre él”. Insinúa así que el Espíritu descendió como respuesta a la oración de Jesús. Este se daba cuenta de cuánto necesitaba recibir el poder divino para realizar su misión. Su naturaleza humana tenía que ser sostenida, fortalecida y dirigida constantemente por la presencia permanente del Espíritu Santo (véanse Hechos 10:38; Lucas 4:17-19). ¿Por qué escogió el Espíritu la forma de una paloma? Muchos estudiosos señalan que la paloma simboliza la pureza, la delicadeza y la mansedumbre. No cabe duda alguna de que la forma de paloma es un intento por dar a entender la bondad del Espíritu. El testimonio del Padre se puede interpretar de la siguiente manera: “Este es mi Hijo amado a quien he elegido”. Indica que Jesús es el Mesías prometido (Salmo 2:7) y el siervo de Jehová (Isaías 42:1). En el umbral del ministerio de Jesús, la voz celestial hace notar que Jesús es a la vez el Hijo de Dios y el Siervo sufriente, una combinación que iba a determinar gran parte d su ministerio.
3. Las tentaciones de Jesús (Mateo 4:1-11; Marcos 1:12, 13; Lucas 4:1-13). Se manifiesta de inmediato la forma en que obra dentro de Jesús la gran fuerza del Espíritu Santo que lo llena: lo lleva al desierto para ser tentado. Esto indica que lo relatado en el pasaje siguiente se halla también dentro de los deseos de Dios. Es posible que las tentaciones de Jesús constituyan una de las más misteriosas y menos comprendidas entre todas sus experiencias. Aunque Dios nunca nos tienta para que pequemos, es evidente que permite que seamos tentados, a fin de que se realicen sus propósitos en nuestra vida. En el caso de Jesús, estas tentaciones so el último paso preparatorio, que le permite vislumbrar la lucha constante que tendrá lugar durante su futuro ministerio. Hay teólogos que ponen en tela de juicio la realidad de estas tentaciones ¿Era Jesús realmente vulnerable a las tentaciones? Si era Dios en la carne, ¿habría sido posible que pecara? Debemos recordar que Jesús también tenía una naturaleza humana que podía sentir la poderosa atracción del pecado. De no ser así, el relato de los evangelios sólo sería una ficción indigna del evangelio. Además, la Biblia afirma claramente que Cristo “fue tentado en todo según nuestra semejanza” (Hebreos 4:15). El episodio del desierto no fue una tentación simulada, sino una verdadera lucha contra los poderes de las tinieblas. Jesús fue tentado exactamente de la misma forma en que nosotros somos tentados, pero Él triunfó donde nosotros a menudo fracasamos.
¿Por qué quiso Dios que Jesús fuera tentado? Hay varias razones: a) Para probar a Jesús. La palabra griega traducida “tentar” significa “poner a prueba” más que “tentar” en el sentido corriente. Antes de permitir a su Hijo que comenzara su ministerio, dios puso a prueba la decisión de éste de no vivir par sí mismo sino para Él. ¿Qué métodos iba a elegir para realizar su misión? ¿Rechazaría la senda del poder y la gloria para aceptar la del sufrimiento y de la abnegación? Así es como los siervos de Dios tienen que ser probados antes de ser usados por Él.
b) Para que Jesús experimentara lo que experimentan aquéllos que son tentados por el diablo, a fin de que se compadeciera de ellos en sus tentaciones. Las tentaciones de Jesús lo prepararon para ser nuestro sumo sacerdote e intercesor (Hebreos 4:15, 16). Era necesario que sintiera lo que nosotros sentimos. Así fue como pasó cuarenta días en el desierto, solo, agotado y hambriento. Cuando un hombre se encuentra en estas circunstancias es más sensible a la voz de Satanás. c) Para que esto sirviera como señal y profecía de la derrota de Satanás. De esta manera, Jesús descargó un golpe sobre el diablo, cuya obra había venido a destruir (1 Juan 3:8).
d) Para demostrar de qué manera todos los hombres puedan alcanzar también la victoria. La victoria que Jesús alcanzó en el desierto les da la esperanza a todos los hijos de Adán. En ella podemos aprender mucho con respecto a las armas espirituales que podemos usar contra las tentaciones, y la manera de resistir al diablo. ¿Por qué Mateo y Lucas difieren en cuanto al orden de las tentaciones? Mateo relata las tentaciones en orden cronológico, mientras que Lucas destaca los aspectos topográficos: el desierto, la montaña, Jerusalén y el templo.
Los evangelistas emplean tres términos para describir el autor del pecado: “diablo” (calumniador, acusador), “Satanás” (nombre propio, adversario y acusador) y “tentador”. En las dos primeras tentaciones parece que el diablo trata de poner dudas en la mente de Jesús: “Si tú eres Hijo de Dios” (véanse Génesis 3:1; Job 1:9; 2:4, 5). Satanás le está insinuando que si Él es realmente el Hijo de Dios, podrá comprobarlo demostrando sus poderes divinos. No obstante, Jesús no cede a esa tentación, sino que se enfrenta al tentador, empleando “la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios” (Efesios 6:17), y lo vence de manera decisiva. Las Escrituras son la mejor arma en la lucha contra el enemigo. Debemos recordar también que Jesús estaba lleno el Espíritu y completamente consagrado a Dios. Satanás pone a prueba a Jesús de tres maneras:
a) Le sugiere emplear sus poderes sobrenaturales para aliviar sus necesidades físicas; es decir, quiere que convierta las piedras en panes. ¿Qué hay de malo en satisfacer los apetitos del cuerpo? Hay condiciones y momentos parar todo, y la persona puede caer en pecado si no se somete a la Palabra de Dios en asuntos como comer con moderación y satisfacer el instinto sexual sólo dentro del matrimonio. Esta tentación obliga a Jesús a decidir si usará sus facultades milagrosas para su propio beneficio, o para la gloria de Dios y a su servicio. Estos poderes son intrínsecamente santos, pero pueden ser prostituidos con fines egoístas, tal como lo demuestra la experiencia de los cristianos de Corinto (1 Corintios 12-14). Si Jesús hubiera empleado su poder divino para aliviar sus necesidades, se habría separado de las experiencias humanas y no habría sabido sentir compasión por los que están cargados y tentados (Hebreos 2:10, 11, 18); hasta habría abandonado su misión en la cruz. Tenía que sentir hambre, fatiga, dolor, tentación y pena para ser uno de nosotros, y servirnos de compasivo intercesor. Además, ceder a las sugerencias del diablo habría sido desconfiar de la providencia de Dios. La respuesta de Jesús indica que la obediencia a Dios debe tener prioridad sobre las necesidades humanas (Deuteronomio 8:3). Señala también que lo que no esté de acuerdo con las Escrituras, tampoco es de Dios. Además, el hombre es superior a los animales y en su vida no está solamente el factor material, sino también el espiritual. Al resistir a esta tentación, Jesús afirma que Dios le proporcionará todo lo que le falta.
b) La segunda tentación, la de que se lance del pináculo (lugar más alto) del templo, es para poner a prueba el cuidado providencial de Dios, puesto que consiste en ponerse en una situación de peligro mortal a fin de ver si Dios lo protege o no. Dios nos protege en la senda del deber, pero no debemos jugar con la providencia divina. El creyente que conduce su auto a una velocidad excesiva no es una persona poseedora de una gran fe, sino una persona que tienta a Dios. Al parecer, Satanás apela también al orgullo, al deseo de hacer algo notable y sensacional. Escoge un lugar público, el pináculo del templo, con lo que le indica a Jesús que se exhiba ante los judíos. Es como si le dijera: “Puedes inaugurara tu reino mesiánico mediante una señal portentosa. Entonces te seguirá todo el mundo”. El diablo cita una promesa de las Escrituras para asegurarle a Jesús que Dios lo protegerá, pero la aplica incorrectamente. Jesús le responde con otra cita, no para contradecir el versículo empleado por Satanás, sino para darle su interpretación correcta. Arriesgarse innecesariamente, confiando en que Dios intervendrá, es tentarlo. c) La tercera tentación, la de ofrecerle a Jesús los reinos del mundo a condición de que lo adore, es la de obtener el dominio mundial por medio de un atajo, de una contemporización con Satanás. Es la tentación de ocupar el trono sin ir primero a la cruz. Jesús la podría haber considerado como una oportunidad de establecer un gobierno justo y pacífico. Un príncipe protestante de Francia fue tentado de manera similar. Para ocupar el trono y lograr la tolerancia religiosa oficial, tendría que hacerse miembro de la religión del estado. Su respuesta fue: “París bien vale una misa”. El argumento es que el fin justifica los medios, por más dudosos que sean.
El mal no puede ser vencido por el mal, ni se puede promover el reino de Dios empleando medios satánicos o mundanos. La réplica de Jesús deja establecido que su reino es insobornable: “Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a Él sólo servirás”. Su actitud significa que la cruz es inevitable, pero significa también el triunfo de la justicia y la salvación. El primer Adán, en las óptimas condiciones del Edén, había cedido al tentador; en cambio, “el postrer Adán”, en pésimas condiciones, resistió las más sutiles tentaciones del diablo. Así demostró que era capaz de emprender su ministerio redentor. ¿Cuáles fueron las consecuencias de su triunfo? “Satanás se apartó de Él por un tiempo” (Lucas 4:13); los ángeles le servían, probablemente atendiendo a sus necesidades (Marcos 1:13), y Jesús salió de allí más poderoso que nunca (Lucas 4:14). Al igual que sucedió con Jesús, nuestra fuerza moral aumenta cuando resistimos las tentaciones, y en cambio, se debilita cuando cedemos ante ellas. |
CONVENCIÓN NACIONAL EN ECUADOR
Gloriosa Convención Nacional en el Ecuador del 19 al 22 de agosto del 2010
XXI CONVENCIÓN NACIONAL EN VENEZUELA
Del 30 de agosto al 3 de setiembre de este Año se llevará acabo la Convención Nacional en Venezuela
Enlaces amigos Bethel TV
El misionero para todas las naciones
Bethel Radio
La Señal de Bendición para tu vida
Volvamos a Dios
Desde Colombia para el mundo