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Rodolfo González
07 de Noviembre del 2014

¡Cuán glorioso es tu nombre en toda la tierra!

“¡Oh Jehová, Señor nuestro, cuán glorioso es tu nombre en toda la tierra! Has puesto tu gloria sobre los cielos…”  Salmo 8:1.

Dios hizo un universo infinitamente grande. Los hombres de ciencia no alcanzan a ver el final del espacio sideral, donde se encuentran los astros, galaxias y todas las constelaciones. Se dice que se necesitarían millones de años para atravesar todo el espacio y lo que duramos en vida es, a lo mucho, setenta años.

Matusalén vivió novecientos sesenta y nueve años. Este hombre no llegó ni a los mil años, y de mil a un millón hay bastante diferencia. El trono de Dios, del cual la Biblia habla, está mucho más allá de todas las galaxias.

Cuando llegó al cosmos, Yuri Gagarin -primer cosmonauta ruso- dijo que no veía a Dios por ningún lado. ¡Qué ignorancia! y parecía un científico.

Un cristiano evangélico llamado Neil Armstrong fue el primer hombre que llegó a la luna. Al estar sobre la superficie, dejó una placa donde estaba escrito el Salmo 8. Años después se convirtió en un predicador del Evangelio, reconociendo la grandeza de Dios. Este hombre de ciencia que, no solo llegó al cosmos, sino mucho más allá, exalta y glorifica el nombre de Dios.

A lo largo de la historia existieron hombres extraordinarios, que han realizado grandes aportes a la sociedad, con inventos y descubrimientos que, en la actualidad, son de gran utilidad para la humanidad:

                La primera universidad que existió en el mundo fue cristiana evangélica.

                La primera imprenta  la hizo un cristiano evangélico.

                La primera máquina de coser fue inventada por un cristiano.

                El primer equipo para tomar placas o radiografías lo descubrió un cristiano evangélico.

                El primer automóvil fue hecho por un cristiano llamado Rodolfo Diesel.

                El primer avión fue inventado por dos hijos de un cristiano evangélico.

El helicóptero, la televisión, el teléfono, la electricidad, el telégrafo, entre otros fueron hechos por cristianos evangélicos.

¿Quién no ha oído hablar de los premios Nóbel? Nóbel era un cristiano evangélico que aportó más de doscientos inventos y descubrimientos para la ciencia. Posteriormente, donó sus bienes para que los estudios y avances científicos continúen y así apoyar a aquellos que están trabajando en favor de la sociedad.

En África del Sur, un cristiano evangélico realizó el primer trasplante de corazón. Es así que muchos cristianos han efectuado innumerables aportes científicos.

¿Es el cristianismo un atraso? ¡De ninguna manera! El cristianismo es cultura, avance, prosperidad, bienestar y felicidad.

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