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01 de Octubre del 2011

Los medios como misioneros de Dios

 

Testimonios y muestras de transformaciones de vida que confirman el poder evangelizador de los medios de comunicación que emplea el Movimiento Misionero Mundial. Por televisión, radio, internet y su revista oficial, la Obra ha logrado rescatar del sufrimiento a miles de personas en el mundo. La Palabra del Señor recorre el planeta salvando vidas y ahuyentando al maligno.

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    Los medios como misioneros de Dios

 

Hace cerca de dos mil años Jesús de Nazaret comenzó a predicar la Palabra de Dios en la ciudad de Capernaum, en la  zona costera de Galilea, y se transformó en el primer pescador de hombres, creando un estilo de comunicación que evangelizó al mundo. Dos mil años después, fiel a la esencia marcada por el Hijo del Todopoderoso, el Movimiento Misionero Mundial, y su amplia plataforma de comunicaciones, siguen el ejemplo divino y día a día logran que más de un mortal del planeta conozca las buenas nuevas del Señor y encuentre el camino a la salvación eterna a través del lenguaje oral, las imágenes o el verbo preciso.

 

Desde la Internet, la radio, la televisión y la prensa escrita, el MMM difunde sin descanso el Evangelio del reino con un infrecuente éxito para los medios de comunicación especializados. Así, la primera prueba de transformación, se abre paso desde la lejana Islandia, en el extremo noroeste de Europa y muy cerca de Groenlandia, donde Luis Rodríguez en el año 2007 halló la web del Movimiento Misionero Mundial, después de una incesante búsqueda de un site cristiano que reorientara su vida, y escuchó una emisión de Bethel Televisión. Al instante, este hombre de 46 años, dedicado al sector pesquero, cayó de rodillas y pidió perdón al Altísimo por sus innumerables pecados y una luz poderosa arribó a su existencia.

 

Rodríguez, pese a la falta de Iglesias cristianas en la ciudad de Reikiavik, la capital de Islandia, donde reside desde el año 2000, no se apartó de la fe evangélica y se adoctrinó durante meses vía Internet para entregarse a Cristo. “Tuve la gracia de adentrarme en el conocimiento de Dios por la web de la Obra. Un año entero miré y escuché los mensajes que transmitía este medio y al final en el 2008 me bauticé en Sudamérica. Ahora sé que la Iglesia del Señor me rescató de la mala y libertina vida que llevaba. Hoy soy un hombre nuevo en Jesús y junto a mi familia no me canso de testimoniar que Él es el único capaz de cosas imposibles”, narra desde ese lado del mundo.

 

Páginas de la vida

La historia de Marcelino Soncco, simpatizante del MMM, tiene un matiz similar. Llegó al Señor mediante la lectura de nuestra revista, Impacto Evangelístico. Una mañana caminaba por el distrito de La Victoria, en la capital del Perú, y su vida se transformó. “En una esquina miré a un pastor que leía la revista y me quedé absorto. Ya conocía la publicación, pero me impactó ver al hermano leyéndola. Cuando me acerqué, él oró por mí y de inmediato sentí la presencia de Dios. Me quebranté y me entregué al Señor”, relata hoy.

 

De pasado frívolo, dedicado al transporte público, Soncco refiere con alegría la forma en que Impacto Evangelístico orientó su existencia hacia los caminos del Todopoderoso y afirma: “yo era antes muy pecador y pensaba que mi vida no tenía remedio. Sin embargo, cuando leí el testimonio del hermano Roedel, quien fue drogadicto y cometió varios pecados, me di cuenta que Dios podía transformar mi existencia. Así que puedo decir con firmeza que Impacto me cambió la vida y me llevó a unirme al Movimiento Misionero Mundial del Perú, congregación en la que descubrí al verdadero Jesucristo y en la me siento muy a gusto. Ahora estoy lejos del pecado y mi familia, a la que hice mucho daño, se está recomponiendo”.

 

Dios en mi pantalla

El Movimiento Misionero Mundial no solo usa los medios impresos para proclamar la buena voluntad del Creador. La señal de Bethel Televisión, a través de seis satélites, recorre el mundo llevando un mensaje esperanzador que se impone a cualquier barrera geográfica. De ello pueden testimoniar al detalle, desde Dusseldorf, el centro económico de Alemania, los esposos Domingo y Lorenza Ingrao.

 

Domingo, italiano de nacimiento, comenta: “la televisión, en nuestro caso, sirvió para conocer más a fondo la sana doctrina de Jesús. Fue una búsqueda incesante de la verdad de Dios, pero que ha valido la pena y nos tiene muy reconfortados luego de tanto explorar en la televisión satelital”.

 

Por su parte, Lorenza, de origen argentino, detalla: “un día encendimos la televisión y gracias a nuestro gran Dios apareció en nuestra pantalla el mensaje de Dios, y nos quedamos impactados de inmediato. Nosotros crecimos, en diferentes puntos del mundo, temerosos del Señor pero jamás habíamos escuchado hablar con tanta convicción de la grandeza del Padre Eterno. Fue muy grande lo que nos sucedió ese día y sin temor a equivocarme puedo decir que en ese instante comenzó una etapa maravillosa de nuestras existencias que dura hasta la actualidad”.

 

Similar camino al encuentro con Jehová recorrió en Lima, Perú, Carmen Julca. Joven de 23 años, ella escuchó la Palabra de Dios por intermedio de la programación del canal para la felicidad de la familia. “Hace un año sintonicé este canal que me impactó y decidí seguir a Dios. Después cuando tuve problemas con mi esposo me apoyé en Bethel Tv para que la Iglesia orara por la restauración de mi hogar y pude superar mis problemas. Ahora asisto con regularidad a un templo de la Obra y estoy muy agradecida al canal del Señor donde uno puede encontrar paz y tranquilidad”, afirma.

 

Historias afines, en el propósito de terminar con las angustias espirituales, son también las de Gumercinda Ricra y Catalina Sudario. Residentes del distrito más poblado de Perú, San Juan de Lurigancho, ambas están unidas por una crónica en común en la que Bethel juega un rol principal. Gumercinda, de 59 años de vida, tres meses atrás sintonizó Bethel Televisión y decidió “seguir a Cristo” harta de su vida mundana. Al mes, ella le “pasó la voz” a su vecina Catalina, joven de 21 años de existencia, y permitió que se percatara que el Salvador está al alcance de todos.

 

Emisora del Señor

Tanto en lo escrito, lo visual y lo auditivo, el Movimiento Misionero Mundial nunca cede en su empeño de sembrar el Espíritu del Señor entre los no creyentes. Así las ondas de Bethel Radio, con una década de vida a cuestas, viajan en pos de almas perdidas en lo profano y lo impío. Una de ellas fue la de Gerson Reyna que a partir de junio de 2009 localizó en su receptor la voz de Cristo y dejó de lado una realidad oscura y caótica. Sobre el tema, este joven de 16 años afirma: “buscaba en mi radio una emisora cristiana, pero nunca podía ubicar una, hasta que encontré la frecuencia de Bethel y Jesús ingresó a mi vida con su Palabra restauradora y sanadora”.

 

Hoy convertido en miembro de la Obra, Gerson pondera las virtudes de la emisora impulsada por el Movimiento Misionero Mundial y sentencia: “en mi caso la radio fue la fuente de mi reencuentro con Jesús. Yo estaba apartado del buen camino, viviendo situaciones terribles como el vicio de la pornografía, y por causa de los mensajes que escuché en Bethel Radio volví a integrarme a la familia de Dios. Pienso que la radioemisora de la Obra es la trompeta del Señor que anuncia al mundo entero las buenas nuevas. Cualquier persona que quiera saber de Cristo no tiene más que buscar en la radio la estación del Todopoderoso y grandes cosas empezarán a suceder en sus vidas”.

 

Similar destino vivieron los cónyuges César y Gaby Guzmán. Ambos convergieron en la cristiandad luego de descubrir a Dios por uno de los medios de comunicación impulsados por el Movimiento Misionero Mundial: Bethel Televisión. Fue en Londres, la capital del Reino Unido, haciendo “zapping” frente al televisor. César y Gaby, los dos de 54 años, recuerdan que aquel casual acto los llevó “ante la presencia del Padre Eterno. Habíamos instalado una antena parabólica en nuestro domicilio y jugando con el control remoto vimos por primera vez una prédica impactante que tocó nuestros corazones y nos llevó a los brazos del Señor”.

 

En la actualidad, los esposos Guzmán llevan una vida armoniosa en Cristo y acotan que: “servir a Dios lo es todo para nosotros. En el olvido han quedado nuestros días en los que frecuentábamos discotecas y bares y nos gustaba lo mundano. Ahora somos una pareja que vive de acuerdo a las Santas Escrituras. Todo lo malo y perverso se fue de nuestras vidas. Nos bautizamos y desde hace un tiempo apoyamos a la Obra en Londres. Los que lean esto, y no conocen a Jesucristo y la están pasando mal, deben saber que hay una única esperanza de cambio en el Señor. Junto a nuestros tres hijos podemos dar fe que Dios todo lo puede”.

 

Sin duda que la semilla de confianza que reparte la Obra día a día por todo el planeta, a lo largo de los cinco continentes, es un dato que puede sorprender a los medios seculares pero que para el mundo cristiano es tradicional desde los tiempos en que Jesús inició su ministerio en la antesala de la era cristiana. Una tarea que en mitad de la modernidad tecnológica, dominada por lo virtual, y el descreimiento de una gran porción de seguidores de las religiones clásicas, cada día más alejadas de la sana doctrina, no cesa de recoger los mejores frutos para la gloria del Rey de Reyes en tiempos en los que advenimiento de Jesucristo es cada vez más inminente.

 

Tuve la gracia de adentrarme en el conocimiento de Dios por la web del Movimiento Misionero Mundial. Un año entero miré y escuché las prédicas que emitía este medio de comunicación y al final, en el 2008, me bauticé en Sudamérica.

 

Buscaba en mi radio una emisora cristiana, pero nunca podía ubicar una, hasta que encontré la frecuencia de Bethel Radio y Jesús ingresó a mi vida con su Palabra restauradora y sanadora.

 

Bethel Tv sirvió para conocer más a fondo la sana doctrina de Jesús. Fue una búsqueda incesante de la verdad de Dios, pero que ha valido la pena y nos tiene muy reconfortados luego de tanto explorar en la televisión satelital.

 

Nohemy de Abu Dabi

A pesar de la distancia que la separa del mundo occidental, Nohemy Montaño, afincada en Abu Dabi, el centro de los Emiratos Árabes Unidos, es otra muestra que el empuje de la Obra de Dios no conoce de fronteras ni limitaciones geográficas. Y es que esta mujer, oriunda de Colombia, 5 años atrás conoció a Cristo mientras buscaba una “novela interesante” en la televisión. Sobre este punto en particular rememora que: “estaba frente a la tele pasando de canal en canal. Mi idea era ver alguna novela en castellano y de pronto miré al predicador hablando de Dios y me quedé absorta y allí empezó mi transformación y mi unión al Movimiento Misionero Mundial”.

 

Como en otros casos citados, la hoy hermana Montaño recibió la Palabra de Cristo por la vía satélite y se convirtió a la fe cristiana con el paso del tiempo. Nohemy, de 62 años, que acompaña a su hija en ese país, explica: “pasaron tres años mirando y escuchando Bethel Televisión para unirme a la Iglesia del Señor y fue recién en 2009 que recibí el bautismo en agua en Lima. Ahora mi vida está llena de felicidad puesto que tengo al Rey de Reyes en mi corazón. Es una bendición enorme para todas las personas del mundo que exista un canal cristiano que irradia la sana doctrina a los puntos más remotos del planeta, como la ciudad en la que yo me encuentro en este momento”.

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Impacto Evangelístico es una publicación oficial del Movimiento Misionero Mundial con 50 años de circulación en el mundo entero, editado en seis idiomas. El contenido, con reportajes, testimonios, historias e información, está orientado a edificar la vida de nuestros lectores.

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