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  • En el huerto
    Aunque su alma desfallecía y su cuerpo sentía el morir, pero en su corazón permanecía
    el amor que lo movía a la oración, aún hasta en sus últimos momentos por nosotros.
  • Un largo camino
    El caminó una larga vía de sufrimiento y dolor para abrirnos la puerta al camino de gozo,
    de paz y de amor.
  • El sacrificio
    Y estando allí, cuando la cruz sostenía su cuerpo, él sostenía sobre sí el pecado
    de la humanidad, derramando perdón en cada gota de sangre.
  • El comienzo de una gran historia.
    Su tumba vacía dejó, el sacrificio se completó cuando a la muerte venció.
    Y ahí es donde nuestra historia empieza. Nuestro viaje hacia el encuentro con él.
Amenidades
01 de Febrero del 2013

¿Por Qué Murió Jesús?

Nuestro Salvador Jesucristo… quitó la muerte y sacó a luz la vida. – 2 Timoteo 1:10.

¿Por Qué Murió Jesús?

Sorbida es la muerte en victoria. – 1 Corintios 15:54.

 

La muerte está presente en todas partes y ronda sobre nuestras cabezas. Aunque quiera olvidarla, eso no cambia nada, pues concierne a cada uno de nosotros. Es la sentencia de Dios sobre la desobediencia del hombre en el huerto del Edén: “Ciertamente morirás” (Génesis 2:17).

 

En contraste Jesús, el Hijo de Dios, es llamado el “Autor de la vida” (Hechos 3:15). Él no estaba sujeto a la muerte, la cual es el juicio contra el pecado, porque la Palabra de Dios nos dice que él es “santo, inocente, sin mancha” (Hebreos 7:26). Entonces, ¿Por qué murió Jesucristo? Dejemos que la Escritura nos responda: “Cristo murió por nuestros pecados” (1 Corintios 15:3). “Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:8). “Jesús había de morir… para congregar en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos” (Juan 11:51-52).

 

Así Jesús, el único Hombre Perfecto, que no hizo “ningún mal” (Lucas 23:41) ni merecía la muerte, liberó “a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre” (Hebreos 2:15). El Señor Jesús no permaneció en la muerte; Dios lo resucitó. Él justifica a aquellos que creen en esa obra perfecta (Romanos 4:25) y les da la vida eterna. ¡Esa es la maravillosa respuesta del Dios de amor a la cuestión del pecado y la muerte!

 

Fuente:amen-amen.net