La Obra del Movimiento Misionero Mundial en Panamá vivió una gran actividad espiritual celebrando su Vigésima Tercera Convención Nacional.
La actividad se desarrolló en el Gimnasio Orlando Winter, San Miguelito. Los cuatro días estuvieron colmados del poder de Dios y muchos tuvieron un toque especial del Espíritu Santo.
Con un servicio lleno de la gloria de Dios se inició la Vigésima Tercera Convención Nacional del Movimiento Misionero Mundial en Panamá. Del 5 al 8 de marzo de 2011, la Iglesia en Panamá se trasladó al Gimnasio Orlando Winter, la cual tiene capacidad para cinco mil personas. La actividad fue inaugurada por el Vicepresidente Internacional y Supervisor Misionero en Europa, Rev. José Arturo Soto; en tanto que el Supervisor Nacional de la Obra en Panamá, Rev. José Alcides Ramea, estuvo a cargo de las palabras de bienvenida.
En este día la exposición sobre la Palabra de Dios estuvo a cargo del Rev. Manuel Zúñiga, Supervisor Misionero en Centroamérica, quien habló sobre el tema: “El Poder de la gracia”, usando como base bíblica Efesios 2:8. Durante el mensaje de la Palabra, señaló que la gracia de Dios se manifestó desde la creación del hombre en el huerto del Edén. “La verdad brotará de la tierra y la justicia mirará desde los cielos” (Salmo 85:11), explicó el Pastor Zúñiga.
Indicó que la gracia de Dios explotó en la cruz del Calvario cuando el Señor dijo: “Consumado es”, y desde allí se extendió a toda la tierra. Esa gracia redentora de Dios tiene su cumplimiento cuando el Señor dijo: “Las puertas del infierno no prevalecerán contra la iglesia de Jesucristo”, aseguró el Rev. Zúñiga.
La Convención Nacional de Panamá contó además con la visita del Rev. Humberto Henao, Oficial Internacional y Supervisor Nacional en Colombia; Rev. Carlos Guerra, Supervisor Nacional en los Estado Unidos de América; Rev. Juan Castillo, Supervisor Nacional en Costa Rica; Oficiales y Presbíteros de Panamá, Costa Rica y hermanos de diferentes partes del país.
En estos días de actividad se realizó un Culto de Jóvenes, sumado luego a otro servicio en esta ocasión el Culto Misionero donde Dios llamó a muchos a su Obra. También se realizó la promoción de Obreros, demostrando que la Obra en Panamá está en crecimiento. Treinta y cuatro nuevos obreros ingresaron a las filas del pastorado y fueron reconocidos como Predicadores Laicos; de igual forma diez obreros, que llevaban más de tres años trabajando en el ministerio fueron promovidos a Predicadores Licenciados; finalmente, diecinueve Predicadores Licenciados fueron promovidos al pleno ministerio como Ministros Ordenados.
También se efectuó el relevo de presbiterio, pastorado y cargos juveniles de la Iglesia en Panamá. El Supervisor de Panamá, Rev. José Alcides Ramea, fue ratificado en el cargo por la Junta de Oficiales Internacionales, tras cumplir tres años al frente de la supervisión de la Obra en Panamá.
EL INICIO EN PANAMÁ
El Rev. José Soto, Supervisor Misionero del Movimiento Misionero Mundial en Europa y pionero de la Iglesia en Panamá, narró cómo inició el crecimiento de nuestra organización en Panamá. El hombre de Dios detalló que en la década de los setenta, la Obra llegó a este país luego de una cruzada evangelizadora en Costa Rica. La primera congregación se instaló en Boca del Toro y luego se estableció en otras ciudades.
Ya en el año 1973, el Pastor Soto, que por aquel entonces era Obrero en Costa Rica, fue designado para trabajar en la Iglesia que se desarrollaba en Panamá. La Oficialidad Internacional decidió enviarlo a una pequeña población.
“Yo pensé que no iba a avanzar en un pueblo tan pequeño, inclusive envié una carta a la Directiva indicándole mi sentir, pero recibí la respuesta a mi pedido con un gran sello de rechazado”, cuenta el Rev. Soto. Luego de algún tiempo, el pastor notó que los planes de Dios muchas veces no coinciden con lo que quiere el hombre y así fue como el Movimiento Misionero Mundial empezó una etapa de constante crecimiento que continúa hasta hoy en Panamá.