Devocionales
02 de Abril del 2013

El ministerio de la música en la iglesia (I)

 

Rev. Luis M. Ortiz

“Apartaron para el ministerio a los hijos de Asaf… para que profetizasen con arpas, salterios y címbalos… para aclamar y alabar a Jehová… para exaltar su poder (en la casa de Dios)… para el ministerio del templo de Dios…”1 Crónicas 25.

El ministerio de la música en la iglesia (I)

 

En esta ocasión, deseo abundar tomando el tema: EL MINISTERIO DE LA MÚSICA EN LA IGLESIA.

 

DIOS ES EL AUTOR DE LA MÚSICA. La música es de Dios, es la única de las bellas artes que la Biblia menciona en conexión con el Cielo.

 

DIOS EL PADRE CANTA. El profeta Isaías cantó en lugar de Dios, el cántico de Dios para Israel; y dice: “Ahora cantaré por mi amado el cantar de mí amado a su viña…” (Isaías 5:1-7). En Sofonías 3:17 dice que Dios “se regocijará… con cánticos”.

 

DIOS EL HIJO CANTA. Era costumbre en las sinagogas leer las Escrituras cantadas, y con toda probabilidad cuando Jesús leía las Escrituras en las sinagogas, las leía cantadas. Además, cuando Jesús instituyó la Santa Cena cantó, pues en Mateo 26:30 dice: “Y cuando hubieron cantado el himno, salieron al monte de los Olivos.” Se cree que en esta ocasión Jesús cantó el Salmo 86.

 

DIOS EL ESPÍRITU SANTO CANTA. En Efesios 5:18 y 19, dice: “Sed llenos del Espíritu, hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales (o en el espíritu), cantando y alabando al Señor en vuestros corazones”. De modo que el Espíritu Santo canta en nosotros y por nosotros.

 

LOS ÁNGELES EN EL CIELO CANTAN. Dice la Escritura: “Cantad loores, oh cielos… Cantad alabanzas, oh cielos… Los cielos y la tierra y todo lo que está en ellos cantarán de gozo…” (Isaías 44:23; 49:13; Jeremías 51:48).

 

LA CREACIÓN MISMA CANTA. En Isaías 44:23 dice: “Prorrumpid, montes, en alabanza; bosque, y todo árbol que en él está…” En Job 38:7 dice: “Cuando alababan todas las estrellas del alba…”. En Isaías 55:12 leemos: “Los montes y los collados levantarán canción… los árboles del campo darán palmadas de aplauso.”

 

LOS REDIMIDOS CANTAN EN EL CIELO. En Apocalipsis 5:9 dice: “Y cantaban un nuevo cántico”. Y también leemos: “Y la voz que oí era como de arpistas que tocaban sus arpas. Y cantaban un cántico nuevo delante del trono…” (Apocalipsis 14:2, 3).

 

EN EL CIELO HAY INSTRUMENTOS MUSICALES. En el libro de los Salmos y el de Apocalipsis se nos dice que en el cielo hay instrumentos de cuerdas, de viento, de percusión; tales como: trompetas, bocinas, salterios, arpas, panderos, cuerdas, flautas, címbalos, vihuelas, tamboriles.

 

LA MÚSICA EN LA IGLESIA

 

EL PUEBLO DE DIOS CANTA. En el registro de la Biblia hallamos, en el Antiguo Testamento, que el pueblo de Dios cantaba y usaba instrumentos de música. De hecho, en la Biblia hay 838 referencias a la música. En el Antiguo Testamento hay muchos cánticos muy preciosos como el de Moisés, el de María, el de Ana, el de David. Además, todo el libro de los Salmos son cánticos de alabanzas, de acción de gracias y de adoración a Dios. Es muy notable la música y la letra espiritual y reverente de los salmos, himnos y cánticos en la Biblia.

 

Con relación a los detalles del templo y del ministerio, inclusive de la participación de los levitas en el cántico y en la música, David dice: “Me fueron trazadas por la mano de Jehová, que me hizo entender todas las obras del diseño” (1 Crónicas 28:19).

 

Y como ya vimos, al comenzar este mensaje, el propio David apartó para el ministerio de la música a los hijos de Asaf para que profetizarán con arpas, salterios y címbalos; para clamar y alabar a Jehová, para exaltar su poder en la casa de Jehová, para el ministerio del templo de Dios; pues estaban instruidos en el canto para Jehová (1 Crónicas 25). Nótese que aquí el cántico se coloca a la altura de la profecía.

 

Más tarde, cuando Salomón edificó el templo todo lo hizo conforme a las instrucciones de David su padre, y leemos en 2 Crónicas 5:12 y 13, como sigue: “Y los levitas cantores, todos los de Asaf, los de Hemán y los de Jedutún, juntamente con sus hijos y sus hermanos, vestidos de lino fino, estaban con címbalos y salterios y arpas al oriente del altar; y con ellos ciento veinte sacerdotes que tocaban trompetas, cuando sonaban, pues, las trompetas, y cantaban todos a una, para alabar y dar gracias a Jehová, y a medida que alzaban la voz con trompetas y címbalos y otros instrumentos de música, y alababan a Jehová, diciendo: Porque él es bueno, porque su misericordia es para siempre; entonces la casa se llenó de una nube, la casa de Jehová.” Nótese como la casa se llenó de la gloria de Dios por medio de los cánticos, los instrumentos y las alabanzas.

 

Más tarde, tanto en el reinado de Ezequías cuando el templo fue purificado; como también en el tiempo de Esdras y Nehemías, el ministerio de la música y los cánticos fue restaurado, siguiendo los mismos principios, el mismo orden, y la misma reverencia con que fue establecido por David conforme a lo que Dios le había hecho entender. Es evidente que la música, los himnos, los instrumentos musicales es un ministerio establecido por Dios mismo, tanto en el Cielo como en la Tierra para la alabanza y la adoración de Él.

 

LA MÚSICA EN LA IGLESIA. Cuando David entonó el cántico de liberación por haberle Dios librado de la mano de Saúl y de todos sus enemigos, profetizó que los gentiles, o sea la Iglesia, también cantaría (2 Samuel 22). Desde principio la Iglesia cantó.

 

Ya hemos señalado que Jesús y los apóstoles cantaron. Estando presos “Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios” (Hechos 16:25). Había tanta vida espiritual, tanta adoración, y tanto poder de Dios en aquellos cánticos de Pablo y Silas, que el carcelero y su familia se convirtieron a Cristo y fueron bautizados (Hechos 16:30-34).

 

La Iglesia de entonces cantó, y la Iglesia de hoy también canta, y debe cantar con el espíritu y con el entendimiento (1 Corintios 14:15); para que sean himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor (Efesios 5:19).

 

Amados, nuestros himnos y coros en su música, en su letra y en su ritmo deben estar arraigados y apoyados en la Palabra de Dios. Deben seguir el modelo de los himnos que aparecen en la Biblia, y deben ser cantados con gracia al Señor (Colosenses 3:16). Deben ser cantados en el espíritu para que puedan ser de edificación espiritual, tanto al que canta como al que escucha, y para que la nube de la gloria de Dios descienda y el poder del Espíritu Santo se manifieste salvando las almas.

 

Amados, ¿Qué es lo que viene sucediendo en las congregaciones, con respecto a la música y a los himnos? ¿Qué clase de música es la que se oye? ¿Qué clase de himnos son los que se cantan?

 

Ya hemos dicho que Dios es el autor de la música, y fue creada por Él para ser usada en la adoración a Él.

 

En las Sagradas Escrituras los querubines están asociados con la misma presencia de Dios, son los seres angélicos más inmediatos al trono y a la presencia de Dios. Ezequiel vio los querubines en medio de la gloria de Dios y los vio como carbones, hachones encendidos, resplandecientes y relampagueantes; y vio sobre él las cabezas de los querubines, la expansión de la gloria de Dios, y este sentado sobre su trono, y oyó el sonido de las alabanzas y de la adoración a Dios por parte de los querubines como el sonido de muchas aguas, como la voz de grandes muchedumbres, la cual se oía hasta el atrio de afuera, y era como si fuera la voz del Dios Omnipotente cuando habla (Ezequiel 1 y 10).

 

También Juan el apóstol, en las revelaciones del libro de Apocalipsis, vio los querubines alrededor del trono de Dios y estos “no cesaban día y noche de decir: Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso... Y siempre que aquellos seres vivientes —aquellos querubines— dan gloria y honra y acción de gracias al que está sentado en el trono… los veinticuatro ancianos se postran delante del que está sentado en el trono, y adoran al que vive por los siglos de los siglos, y echan sus coronas delante del trono, diciendo: Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas.” (Apocalipsis 4:8-11).

 

En el capitulo 5 de Apocalipsis vemos la misma posición de los querubines ante el trono, iniciando la adoración, seguidos por los veinticuatro ancianos, todos con arpas, cantando un nuevo cántico.

 

También las Escrituras nos enseñan que Dios creó a Lucifer, como querubín grande, querubín protector, que fue puesto en el santo monte de Dios, perfecto en todos sus caminos, su vestidura era de toda piedra preciosa, era como “el sello de la perfección, lleno de sabiduría, y acabado de hermosura… los primores de tus tamboriles y flautas estuvieron preparados para ti en el día de tu creación” (Ezequiel 28:12, 13).

 

Si Lucifer, fue creado el mayor de todos los querubines, y los querubines a su vez son los que inician la adoración a Dios. Y si desde antes de la creación de lucifer ya Dios había preparado los tamboriles y las flautas para él, para el uso de lucifer en la adoración, esto quiere decir que, este querubín mayor, perfecto, sabio, hermoso, esplendoroso, era el que dirigía a todos los querubines en la adoración y en la alabanza a Dios, acompañada esa adoración con la música y los instrumentos musicales que Dios preparó para Lucifer.

 

Lucifer pues motivado por la evidente posición que se le confirió y por la elevada encomienda que se le asignó de dirigir a las huestes de querubines en la adoración y las alabanzas a Dios, se halló maldad en él, se enorgulleció y dijo: “Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; y sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo” (Isaías 14:13, 14).

 

Siendo un ser creado se sublevó y encabezó una fracasada sedición, pretendiendo ser semejante al Altísimo, por lo cual Dios lo derribó, lo echó del monte de Dios, lo arrojó de entre las piedras del fuego, o sea, dentro de los querubines; lo arrojó por tierra, sacó fuego del propio Lucifer, para que dicho fuego sea su propio tormento por toda la eternidad y lo humilló hasta las cenizas  (Ezequiel 28:14-19). “¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste…” (Isaías 14:12). “Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor… profanaste tu santuario… espanto serás…” (Ezequiel 28:17-19).

 

Aquel Lucifer esplendoroso de ayer, es el Satanás tenebroso de hoy. Aquel que era el más elevado de los querubines ayer, es el vástago abominable de hoy (Isaías 14:19). Aquel que era perfecto en todos sus caminos ayer, es el corrompido en todas sus andanzas de hoy. Aquel que era el reverente querubín de ayer, es el peor de los profanos de hoy. Aquel que era la inspiración de los querubines en el cielo ayer, es el espanto y terror de la tierra hoy. Aquel que era querubín grande en el santo monte de Dios ayer, hoy descendió al Seol su soberbia y el sonido de sus arpas (Isaías 14:11).

 

Corrompió su  sabiduría y corrompió su música. Con él también cayó su música y esta se tornó infernal y diabólica, por lo cual lo botaron del cielo con todo y arpas, y tamboriles y flautas para que se fuera con su música para otra parte; luego Satanás vino a la tierra.

 

El primer inventor de instrumentos musicales y maestro de música fue Jubal (Génesis 4:21). Este era descendiente directo de Caín, el primer criminal quien mató a su propio hermano Abel; el padre de Jubal fue Lamec quien fue el primer mujeriego y polígamo, y de una de las mujeres de Lamec nació Jubal. Lamec dijo: “Si siete veces será vengado Caín, Lamec en verdad setenta veces siete lo será” (Génesis 4:24); quiere decir que este Lamec era diez veces peor que Caín.

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