• En el huerto
    Aunque su alma desfallecía y su cuerpo sentía el morir, pero en su corazón permanecía
    el amor que lo movía a la oración, aún hasta en sus últimos momentos por nosotros.
  • Un largo camino
    El caminó una larga vía de sufrimiento y dolor para abrirnos la puerta al camino de gozo,
    de paz y de amor.
  • El sacrificio
    Y estando allí, cuando la cruz sostenía su cuerpo, él sostenía sobre sí el pecado
    de la humanidad, derramando perdón en cada gota de sangre.
  • El comienzo de una gran historia.
    Su tumba vacía dejó, el sacrificio se completó cuando a la muerte venció.
    Y ahí es donde nuestra historia empieza. Nuestro viaje hacia el encuentro con él.
Amenidades
12 de Junio del 2013

¿Cuáles son los Enemigos del Creyente?

En caso de guerra es primordial conocer al enemigo, su estrategia y sus objetivos. Del mismo modo el creyente no debe ignorar la realidad del combate espiritual, ni las formas que puede revestir.

¿Cuáles son los Enemigos del Creyente?

Tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. – Efesios 6:13.

 

–El combate interior: la conversión no elimina la vieja naturaleza, que siempre está presente en el creyente y es opuesta a Dios. Esta vieja naturaleza lo incita a desobedecer a Dios, mientras la nueva naturaleza, la cual recibe al convertirse, aspira a vivir en armonía con los deseos del Señor. El conflicto entre esas dos naturalezas es inevitable (Gálatas 5:17).

 

–El combate exterior: el adversario del creyente es el diablo, criatura espiritual, ángel caído porque quiso ser igual a Dios. Es muy poderoso, pero no todopoderoso; la Biblia lo define como mentiroso y homicida (Juan 8:44), tentador (Mateo 4:3) y acusador (Apocalipsis 12:10).

 

Actúa contra los creyentes, sea provocando persecuciones, intentando hacerles caer en la co­rrupción moral o confundiéndolos en el ámbito espiritual. Es el jefe de un ejército de poderes espirituales: los demonios, agentes del mal. El diablo domina el mundo, su sistema, sus valores. Uno de sus objetivos es impedir que el creyente obedezca a su Señor Jesucristo. Si lo logra, el creyente pierde la comunión con su Señor y vive una vida estéril que no honra a Dios. Para evitar esta derrota debe tomar toda la armadura de Dios, como el soldado romano se ponía su armadura para la guerra.

 

Fuente: http://amen-amen.net/