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Historia
09 de Julio del 2013

Pon tus ojos en Cristo

 

Convertida en un himno familiar, el canto, creación de la compositora inglesa Helen Howarth Lemmel, es ampliamente utilizado por los seguidores de Jesucristo en el mundo.

  • Pon tus ojos en Cristo

Publicado por primera vez en Londres, en 1922, el himno “Pon tus ojos en Cristo” ensalza la importancia de vivir con la atención centrada en las enseñanzas del Hijo de Dios. Escrita cuatro años antes, por la au­tora británica Helen Howarth Lemmel, la ala­banza se convirtió inmediatamente en uno de los cantos favoritos de la comunidad cristiana internacional. Desde entonces, ha sido inclui­da en la mayoría de los himnarios evangélicos y ha sido traducida a diversos idiomas a lo lar­go de las últimas nueve décadas.

 

Proveniente de una familia de creyentes, Lemmel nació en el pueblo inglés de Wardle, a 274 kilómetros de Londres, el 14 de noviem­bre de 1863. Doce años después, emigró a Es­tados Unidos. En territorio americano, vivió brevemente en el estado de Mississippi antes de establecerse en el estado de Wisconsin. Su habilidad para el canto se hizo evidente desde muy temprana edad. Debido a ello, sus pa­dres siempre buscaron anotarla en cursos con los mejores profesores vocales que pudieron encontrar en suelo estadoudinense. De este modo, se cimentó su amplia vida artística que perpetuamente estuvo ligada al Señor.

 

En 1904, luego de encumbrarse como una reconocida cantante de música sacra, Helen Howarth Lemmel se mudó a la urbe de Seattle y durante tres años fue crítica musical del dia­rio Seattle Post-Intelligencer. Entonces, tras en­trevistar para su columna a la famosa cantante alemana Ernestine Schumann-Hein, decidió viajar a Europa para perfeccionarse. Allí, en el Viejo Continente, estudió música en Alemania durante cuatro años. Luego, a su regreso a Es­tados Unidos, asumió la función de maestra de canto en el Instituto Bíblico Moody de Chicago.

 

Mujer de fe inmensa como el mar, Lemmel también dictó clases en el Instituto Bíblico de Los Ángeles. Su magnífica capacidad literaria fue otra de sus destrezas que captó la mayori­taria atención de sus contemporáneos. Al res­pecto, sus principales biógrafos afirman que compuso más de quinientos himnos y poemas dedicados principalmente al Creador. Asimis­mo, fue autora de un libro muy exitoso para niños llamado “La historia de la Biblia”, y ade­más escribió muchas piezas musicales dirigi­das para el público infantil. Helen nunca dejó de reivindicar el cristianismo.

 

ALABANZA FAMILIAR

 

Cuando tenía cincuenta y cuatro años de edad, en 1918, Lemmel compuso la canción “Pon tus ojos en Cristo”. Fue tras visitar a un amigo mi­sionero que le proporcionó un tratado evan­gelístico de la artista cristiana Lilias Trotter titulado “Centrado”. En sus memorias, la au­tora reveló que escribió los versos en la misma semana que leyó el folleto de Trotter y bajo la inspiración del Espíritu Santo. Posteriormen­te, en 1922, el texto fue publicado por el British National Sunday School Union en el libro de himnos “Songs Glad”.

 

A inicios de 1961, en el tramo final de su existencia terrenal, Helen Howarth Lemmel se estableció en la ciudad de Seattle, la más grande del estado de Washington, donde se constituyó en un miembro activo de la Iglesia Bautista de Ballard. Aferrada a las Sagradas Escrituras, como en las palabras de su himno, en el colofón de su biografía, volvió los ojos hacia el Hijo de Dios. Así lo hizo hasta que el Todopoderoso la llamó a su encuentro el 1 de noviembre de 1961, trece días antes de cumplir noventa y ocho años de vida.

 

PON TUS OJOS EN CRISTO

 

1

¡Oh, alma cansada y perturbada!,

¿sin luz en tu senda andarás?

Al Salvador mira y vive;

del mundo la luz es su faz.

 

Coro

 

Pon tus ojos en Cristo,

tan llenos de gracia y amor;

y lo terrenal sin valor será

a la luz del glorioso Señor.

 

2

De muerte a vida eterna

te llama el Salvador fiel;

en ti no domine el pecado;

hay siempre victoria en Él.

 

3

Jamás faltará su promesa.

Él dijo: “contigo estoy”.

Al mundo perdido ve pronto

y anuncia la salvación hoy.

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