El reconocido predicador cristiano falleció a la edad de 91 años. Fue conocido por su programa: Un Mensaje a la Conciencia.
Latinoamérica perdió a un gran siervo de Dios, Pablo Edwin Finkenbinder, conocido como el Hermano Pablo, falleció el pasado 27 de enero en Estados Unidos, producto de una hemorragia cerebral.
El Hermano Pablo tenía 91 años y según confirma la página oficial de su sitio web, dos días antes de su fallecimiento celebró su setenta aniversario de bodas con su esposa Linda, con amigos y familiares.
Aquel día Pablo se sintió bien, rió y bromeó con todos. Sin embargo, al atardecer se quejó de un fuerte dolor de cabeza y fue llevado de emergencia a un hospital de la ciudad de California. Sus hijos, nietos y amigos se reunieron allí para pasar con él sus últimas horas. Se fue en paz a la presencia del Señor el último viernes de enero.
Pablo se convirtió en una figura televisiva como predicador y evangelista a través de sus programas cristianos en radio y televisión. Nació un 24 de Septiembre de 1921 en Santurce (Puerto Rico).
Se ganó el reconocimiento público debido a que predicó en pueblos y ciudades de América Latina durante los últimos setenta años. Ganó, con la guía del Señor, miles de personas para Cristo.
Se inició como misionero en El Salvador en 1942. Allí, junto a su esposa, recorrió las tierras salvadoreñas a veces a lomo de mula, predicando el evangelio y animando a obreros cristianos.
En 1955, Pablo comenzó su primer programa radial y en 1960 produjo dramas bíblicos para la televisión, que llegaron a reconocerse como el primer programa cristiano de la pantalla chica y con un horario de difusión semanal fuera de los Estados Unidos.
Al Hermano Pablo se le conoció principalmente por su programa de radio y televisión, “Un Mensaje a la Conciencia”, que comenzó en 1964. Su novedoso programa constaba de una anécdota seguida de una aplicación moral y espiritual. Fue una fórmula poderosa que se mantiene vigente hasta el día hoy.
En la actualidad, el programa se difunde más de 6,400 veces al día en 33 países y todo el tiempo recibe apoyo de las estaciones de televisión, las emisoras radiales o seguidores de Cristo de las localidades donde se propala. Del mismo modo, 55 mil personas reciben el programa a diario por correo electrónico.
El Hermano Pablo no grabó ningún programa durante los últimos quince años, pero él y su junta directiva aseguraron el futuro del programa al escoger a un sucesor en 1996. De este modo, se salvaguardó su legado puesto que no se interrumpió ni una sola vez sus difusiones hasta el presente.
“Así lo hubiera deseado el Hermano Pablo. Para su familia espiritual, incluso aquellos miles que ganó para Cristo, no se trata de decirle adiós sino hasta luego… allá en el cielo”, afirmó el comunicado oficial publicado por sus familiares tras la partida del Hermano Pablo.