Nutrida asistencia en glorioso mega evento, en el departamento de Rivas, a quienes Dios visitó poderosamente durante cuatro días.
Del 24 al 27 de noviembre de 2011 se llevó a cabo la Décima Convención Nacional en Nicaragua. Esta actividad tuvo lugar en el departamento de Rivas Nicaragua (del SILAIS a 2 cuadras al sur), donde pastorea el misionero Evangelisto Sánchez Martínez.
Estuvo el Rev. Rubén Concepción, Oficial Internacional del MMM, quien es Supervisor Nacional de República Dominicana y Pastor en Canta Gallo en Puerto Rico. Además nos visitó el Rev. Manuel Zúñiga desde Costa Rica, quien es el Supervisor Misionero de Centro América. También estuvieron presentes el Rev. Juan Castillo, Supervisor Nacional de Costa Rica, con algunos oficiales y presbíteros. Igualmente estuvo el Rev. Ezequiel Cubillo, Supervisor Nacional de Honduras junto con su esposa y una preciosa delegación de hermanos, obreros y presbíteros. Y como anfitriones el Supervisor Nacional Nicaragua, Rev. Ernesto Moreno D León, los obreros nacionales y el pueblo del Señor.
El día de la apertura de la convención el Rev. Rubén Concepción predicó bajo el tema: “Comprometidos a seguir tocando trompeta”. El mensaje fue impactando a todo el pueblo y desafiando tremendamente a los obreros.
El segundo día por la mañana predicó el Rev. Juan Castillo con un poderoso mensaje animando al pueblo y comprometiéndolo con la Obra del Señor. Al mismo tiempo en el aposento alto (nuestro salón de conferencia) tuvimos una bendecida reunión y enseñanza de la Palabra de Dios al cuerpo ministerial. Ese mismo día por la noche predicó el Rev. Manuel Zúñiga bajo el tema: “El poder de la gracia”.
En el glorioso culto misionero predicó el Rev. Roger Campos, de Costa Rica. Durante el culto hubo un precioso desfile de jóvenes portando banderas de algunos países de Latinoamérica, en el cual se recitó un poema alusivo a la Obra Misionera leído por el pastor Leo Adán Centeno, líder de Jóvenes a Nivel Nacional. En la noche predicó el Rev. Rubén Concepción bajo el tema: “El perfil de un Hombre que hace la diferencia”, la predicación estuvo envuelta de la Gloria de Dios.
La convención fue gloriosísima, ungida, se cumplieron las expectativas del lema que era: Ungidos delante de Él todos los días, a tal punto que todos estamos embriagados por el vino del Espíritu Santo que fue derramado. Dios les Bendiga.