Un grupo de hermanos visita desde hace más de quince años las prisiones del Perú, llevando la palabra de Dios a cientos de almas que habían optado por el camino de la delincuencia.
Desde 1994,el Rev. Teófilo Estrada Maíz visita las prisiones del Perú convencido que solo la Palabra de Dios puede ofrecer la verdadera libertad que miles de delincuentes buscan detrás de los barrotes, un lugar donde el hombre muchas veces pierde el respeto por su vida misma.
Ahora está al frente de un equipo de veinte hermanos con quienes recorre las cárceles de más alto peligro. “Llevar el mensaje del Señor, hacer crecer nuestra Obra incluso donde muchos tienen miedo ingresar, es un compromiso que hemos asumido”, dice.
El Movimiento Misionero Mundial es la única iglesia que ha logrado construir 17 templos en el penal San Pedro, llamado también Lurigancho. El más hacinado y peligroso del Perú, que llegó a tener más de 11 mil internos.
“Los delegados de los pabellones nos entregan un espacio allí donde tener un centímetro cuadrado cuesta incluso hasta la vida, pero ellos nos miran con respeto y nos dejan llevar la Palabra del Señor”, expresa.
Relacionarse con los presos es una misión que han asumido sin temor los miembros del equipo que dirige el Rev. Estrada Maíz. “Ellos miran nuestra constancia y perseverancia, nunca dejamos de visitar los penales, vamos ganando la confianza y nos abren su corazón”, revela.
Su labor también cuenta con el apoyo de las autoridades penitenciarias. “Saben que somos serios y contribuimos a la rehabilitación de las personas”, agrega.
A nivel espiritual y muchas veces con asesoría legal, la Obra establece una relación cercana con los internos. El equipo de hermanos se ha dividido la labor para no dejar de visitar las cárceles un solo día. “Estamos en Lima y provincias, vamos donde sabemos que la gente está clamando por la Palabra de Dios”, dice.
Aunque ha visto peligrar su vida en dos ocasiones, una como escudo humano de una pelea entre presos y otra en un violento motín, Estrada Maíz asegura que la cárcel no le genera ningún temor. “No pienso dejar de ir -asegura- sé que hay miles de personas clamando por Dios y queremos llevar su Palabra”.
El Movimiento Misionero Mundial es la única iglesia que ha logrado construir 17 templos en el penal San Pedro, llamado también Lurigancho. El más hacinado y peligroso del Perú.