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07 de Junio del 2018

La adaptabilidad del cerebro: un testimonio del Creador

El cerebro humano es un órgano asombrosamente complejo. Cuanto más aprendemos de nuestra materia gris, más nos damos cuenta de que realmente es una maravilla de la ingeniería. Sabemos que diferentes partes del cerebro permiten diferentes funciones, pero los casos de la vida real nos demuestran que el cerebro (especialmente el de un niño) es mucho más complejo que esta comprensión simplista.

  • La adaptabilidad del cerebro: un testimonio del Creador

Por Avery Foley

¿Sin corteza visual, pero puede ver?

Tomemos como ejemplo a un niño australiano de siete años a quien llamaremos “Mark”. Poco después de su nacimiento, empezó a perder su corteza visual primaria, el centro de procesamiento visual del cerebro, debido a un raro trastorno metabólico. Para poder ver, normalmente las personas necesitan esta sección del cerebro porque procesa las señales eléctricas transmitidas desde los ojos. Si te faltara este trozo de tu cerebro, como a Mark, tendrías "ceguera cortical". Pero Mark tiene una visión casi normal.

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Los cerebros más jóvenes se adaptan mejor

Mark es capaz de correr, practicar fútbol y jugar videojuegos. Puede ver y nombrar objetos y colores; elegir entre las diferentes caras que se muestran en una pantalla e identificar si una cara está feliz, temerosa o neutral; y también puede agarrar bloques de diferentes tamaños colocados frente a él. Su único inconveniente es la severa miopía que padece.

Este niño es la primera persona sin corteza visual que tiene una "visión consciente" casi normal. Curiosamente, los médicos se refieren a esto como "visión consciente" porque otros con cortezas visuales dañadas pueden tener "visión ciega", un "grado de conciencia visual inconsciente". Aunque la persona “no siente conscientemente que puede ver", por ejemplo, puede navegar a través de una carrera de obstáculos.

Los investigadores escanearon el cerebro de Mark con una resonancia magnética y descubrieron que otra área de su cerebro se había hecho cargo de la corteza visual faltante, lo que le permite ver. Creen que debido a que perdió esa parte de su cerebro a una edad tan joven, su cerebro básicamente se modificó a sí mismo, permitiéndole ver. Un investigador comentó: "Los cerebros más jóvenes tienden a recuperarse y adaptarse mucho mejor".

El cerebro: un testimonio de diseño

El cerebro es sorprendente y aquellos como Mark están demostrando a los investigadores que es aún más asombroso y complejo de lo que pensábamos. El cerebro, con todas sus complejidades, apunta claramente hacia nuestro Creador omnisapiente. Los procesos naturales y el azar durante largos períodos de tiempo no podrían producir un cerebro con capacidades tan asombrosas. Solo un Creador Todopoderoso podría diseñar tal cosa.

Dios, en su gran sabiduría, le ha dado a nuestro cuerpo una increíble capacidad de adaptación a este mundo maldito por el pecado. El cerebro de este joven "se dio cuenta" de que algo andaba mal y se modificó a sí mismo para corregir el problema. Historias como esta deberían hacernos elogiar la sabiduría de Aquel que nos hizo con tal “diligencia y destreza” y nos dio lo que necesitamos para vivir en este mundo maldito y quebrantado por el pecado.

Fuente: Answers in Genesis

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