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Devocionales
15 de Octubre del 2018

AMPLIANDO LA VISIÓN

“Pero Jehová había dicho a Abraham: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré”. Génesis 12:1

  • AMPLIANDO LA VISIÓN

Por Rev. Rubén Concepción

Cada organización tiene una misión, tiene una visión, un propósito y unos objetivos, ninguna organización trabaja desorganizadamente, tampoco puede estar improvisando. La Obra tiene una visión, pero uno no puede ampliar la visión de la Obra; por eso está la visión de la Obra y está la visión del visionario. La Obra no va a ampliar la visión, es el visionario quien ha recibido la visión, él es el que va a ampliar su visión para poder observar y tener una perspectiva más clara.

Esta visión de la Obra es sólida, y no tan solo es una visión, sino también una misión. No siempre se puede mirar los campos, tenemos que tener una misión, porque no es solo el ver, sino el hacer. La misión trae sacrificio, la misión conlleva compromiso, la misión demanda una entrega total. Hay una misión que realizar, hay una labor que hacer, por tanto, una misión tiene que tener una comisión. Pero alguien comisiona, ¿quién es el que comisiona? ¿El supervisor o el presidente? ¡No! El que comisiona es el Señor. Tengo visión, tengo misión, tengo una comisión, por lo tanto, necesito un eslabón para poder moverme hacia el propósito de Dios, y eso se llama el método. Debemos tener un método para poder alcanzar el objetivo.

Dios nos ha llamado no para ser seguidores, sino para ser líderes, porque el líder ve hacia el futuro, el líder mira a la distancia, el líder puede levantar la mirada ahí donde está el desafío, el líder es el que sueña. El verdadero líder está mirando el próximo año, la próxima década y hasta la próxima generación. La visión de esta Obra no se entierra con los líderes; murió el Rev. Ortiz, pero la visión no murió, la visión continúa.

Así que uno tiene que dejar de ser un seguidor y convertirse en líder, y como líder ver hacia el futuro; para ser líder no necesitamos que nos nombren, un líder es aquel que tiene capacidad de poder llevar a cabo los proyectos de Dios; lo nombre la gente, le den un título o no, es un hombre o una mujer que no está detrás de los puestos, sino que está en la disposición de servir al Señor.

Jehová había dicho a Abraham: “Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré” (Gn. 12:1). Abraham, cuando recibe estas palabras, aprovechó el momento; no estaba mirando los desafíos, pero sí aprovechó las bendiciones. Dios le dijo que dejara las comodidades del hogar, que dejara a sus parientes y todo lo demás. No era fácil responder a ese compromiso con Dios, pero Abraham lo dejó todo y entró en el propósito de Dios; así pudo tener nuevas experiencias, apartado de las ataduras del pasado. A veces el pasado nos detiene, porque el pasado se convierte en un peso tan fuerte que hay gente detenida en su presente; y qué triste es que pasen los días y pasen los años y uno siga detenido dando vueltas en lo mismo, haciendo lo mismo; por eso hay pastores e iglesias que están detenidos porque siguen haciendo lo mismo.

Dios le da la esperanza a Abraham de ser padre de una nación, y no solo de una nación, sino que se convertiría en padre de muchas naciones. Por lo tanto, Abraham sintió la necesidad de seguir esta gran visión. Jehová le había dicho: “Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré”. No se le dio una dirección específica, solamente una visión.

En la experiencia que vive Abraham y lo que pudo pasar como proceso de Dios para alcanzar el objetivo del Señor, de convertirlo en padre de naciones, observamos lo siguiente: 1) Una visión debe empezar con las prioridades de Dios, 2) la visión debe conectarse con la identidad del líder, 3) la visión tiene que incluir a otros, 4) la visión tiene que ser más grande que el líder, 5) la visión de Dios tiene que conectarse con las convicciones más profundas que tiene el líder, 6) la visión tiene que ser tangible y fácil de comunicarse, y 7) la visión tiene un valor eterno.

¡Dios nos ayude a no perder esta visión!

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