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05 de Julio del 2019

Dios escucha la oración de unos padres que clamaron por su hijo al borde de la muerte

Brenden Scott, de 9 años, fue atropellado y estaba gravemente herido, los médicos no creían que fuera a sobrevivir. En medio de esta dolorosa situación, sus padres clamaron a Dios por un milagro, y Dios respondió.

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Una minivan pasó por encima de Brenden Scott mientras cruzaba la calle. El padre del niño, Richard, dijo que se sentía impotente mientras esperaba a que llegara la ambulancia. Solo atinaba a decirle a su hijo que yacía inconsciente: "Vamos, amigo mío, sigue luchando".

Brenden sufrió una hemorragia cerebral. Podía verse sangre y líquido espinal saliendo de su oreja izquierda. La base de su cráneo estaba agrietada y su mandíbula rota en más de un lugar. El pulmón derecho de Brenden estaba perforado, su bazo se rompió y su hígado se desgarró. Los dos huesos del muslo estaban rotos, había un agujero en el corazón y él estaba sangrando internamente. 

Richard sabía que él no podía hacer mucho por su propio hijo, así que empezó a clamar a quien sí podía ayudarlo. Richard dice que le pidió a Dios que lo ayudara en esa situación, en la que su hijo corría un riesgo inminente de muerte. Una hora más tarde, Brenden estaba en un quirófano, rodeado de tres equipos médicos. Su vientre estaba lleno de sangre, y cuando su pecho se abrió, su corazón se detuvo.

En la sala de espera, Jennifer Scott, la madre de Brenden, oró en silencio: "Dios, por favor, no te lleves a mi bebé. Por favor, no te lleves a mi bebé", suplicó. Mientras tanto, durante 20 minutos, los médicos masajeaban con la mano el corazón de Brenden hasta que el órgano pudo volver a latir. Milagrosamente, el niño Brenden volvió a la vida. Los médicos no consideraron que el pequeño pudiera sobrevivir a ese accidente, pero lo hizo. 

El pronóstico de Brenden era sombrío. Los médicos le dijeron a los Scotts que el niño probablemente tenía un daño cerebral extenso e irreparable. "Nos dijeron incluso que si sobrevivía, no esperáramos que fuera el mismo niño de antes", dijo Jennifer Scott. Cinco días después, aún con soporte vital, se despertó y, cuando se le preguntó, presionó los dedos del personal del hospital.

La semana pasada, los médicos retiraron las últimas clavijas de sus piernas en su última cirugía. Todavía asiste a fisioterapia y se fortalece cada día. "Sé que los cirujanos tienen sus habilidades", dijo Richard. "Pero Dios estaba y está allí con él", dijo Jennifer. "Él puso su mano en todo", dijeron ambos.

El accidente ocurrió en diciembre de 2018. Hoy, siete meses después, Brenden está casi completamente bien. Sus padres, Richard y Jennifer Scott, creen que Dios les ha ayudado a vivir este milagro. Su propio médico, el doctor Stephen Guertin, médico director del Centro para Niños Sparrow y director de la Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos del hospital, lo cree así.

Brenden, quien pronto regresará a la escuela, no recuerda el accidente ni el mes en que fue hospitalizado. "No estoy seguro", dice, cuando le preguntan qué sucedió en la tarde del 9 de diciembre, cuando cruzaba la calle para visitar a sus amigos.

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