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Historias de Vida
11 de Noviembre del 2019

MIKIKO Y SU ENCUENTRO CON LA BIBLIA

A punto de morir a causa de un cáncer agresivo y sin esperanza alguna, se hundió en la lectura de libros de autoayuda. Un amigo le llevó una Biblia a su lecho, para llevarla hacia la Palabra. Ella comprendió su significado y clamó a Dios hasta que el milagro se realizó y sanó para contar su historia.

  • MIKIKO Y SU ENCUENTRO CON LA BIBLIA

Por STEVEN LÓPEZ

Mikiko Kamino fue una niña solitaria que prefería la lectura a los juegos de los niños de su edad. Introvertida, no le gustaba relacionarse con la gente, pasaba sus días encerrada en su cuarto y adquirió el hábito de leer casi sin pausa. Por eso, sus mejores amigos fueron los libros que su padre compraba a su pedido. A pesar de tener una familia bien constituida, ella compartía muy poco con ellos.

Nació en la ciudad de Suresnes, al norte de Paris, capital de Francia. Sus padres, los japoneses Iwao y Noriko, dejaron su lejano país a finales de 1960 y se establecieron en poco tiempo en el país galo, abrieron un restaurante de comida asiática en la que trabajaban gran parte del tiempo. A los pocos meses del nacimiento, el cuidado de Mikiko recayó en los llamados “canguros”, personas encargadas de velar por los infantes ante la ausencia de padres. Los primeros meses transcurrieron sin novedades hasta que cierto día, cuando la pequeña estaba a punto de cumplir un año de edad sufrió un terrible accidente.

Estaba sentada en la silla de la cocina cuando, de pronto, perdió el equilibrio, cayó al suelo y su pequeña cabecita, impactó contra el pavimento. De primera impresión parecía haber sufrido solo un simple susto, pero en la noche comenzó a vomitar sin cesar y tuvieron que llevarla de emergencia al hospital. El diagnóstico fue crítico, tenían que operar de urgencia. Iwao, el padre, se encontraba en el Japón y, al enterarse de la gravedad del caso, tuvo miedo de perderla a tan temprana edad. Recorrió el cuarto varias veces buscando un consuelo. Pasó largo tiempo llorando y suplicó a Dios por un milagro.

- Señor mi Dios, la vida de mi hija está en tus manos- imploró.

Al poco tiempo una llamada telefónica lo alivió. Mikiko había evolucionado favorablemente y no necesitaba ser operada. Dios había escuchado su oración de padre. Desde ese momento pensó que fue un milagro de Dios. 

 BAJA AUTOESTIMA

Mikiko Kamino creció, pero no tuvo una adolescencia normal, sufría de baja autoestima y se distanciaba del mundo exterior, no entablaba vínculo con nadie y era muy callada. A la vez, los compañeros de escuela se burlaban de su origen. El único refugio al maltrato psicológico era la soledad.

En casa, los padres comenzaron también a reprenderla y aumentaron su inseguridad emocional. Una tarde, al caminar por París, encontró una librería, ingresó y quedó encandilada por los títulos de las obras de autoayuda y superación. Compró cinco libros y pareció hallar en la lectura su desahogo. No había reunión, paseo o cena familiar, a la que no fuera con un libro de autoayuda en la mano. Algunas historias escritas en esas páginas calzaban con la triste situación que vivía. Las amistades y sus propios familiares se burlaban, pero poco le interesaba.

Sufría mucho cada vez que dejaba de leer. Cada vez que se apartaba de los libros, la inseguridad y la baja autoestima volvían a invadirla, En corto tiempo compró, compulsivamente, decenas de libros de superación emocional. De ese modo, pasó una adolescencia en soledad y tristeza, aunque consiguió otras formas de distraer su mente y sentirse feliz: el yoga y la meditación zen. Más adelante decidió estudiar guitarra flamenca con el propósito de distraer su mente y aprender un oficio que le permitiera generar ingresos. En plena juventud, Mikiko decidió viajar a España. Pensaba que el cambio de aires le ayudaría a no sentirse sola y vacía. La excusa perfecta fue un cursillo de guitarra avanzada en la ciudad de Sevilla, no lo pensó dos veces y tomó sus pocas cosas y migró.

La muerte de su madre, producto de cáncer, motivó más su viaje. En el año 2000, comenzó una nueva vida llena de sueños e ilusiones. La esperanza de una estabilidad emocional parecía llegar. Conoció a un joven español y entablaron una relación sentimental. Sin embargo, el compromiso no funcionó: el hombre era un alcohólico empedernido. No había día que no estuviera libando y maltratándola para obligarla a sacar dinero. Sin poder tener capacidad de reacción, ella aceptó ese modo de vida. No era feliz, pero poco le importaba. Las pocas amistades le pedían entrar en razón, pero no hacía caso.

Dejó de estudiar y se encerró por completo con el hombre en su apartamento. Tras varios meses de relación enfermiza, se dio cuenta del problema psicológico que padecía: una patología psicológica que invadía todas las áreas de su vida y hacía que se olvide de sí misma y sus necesidades, para ocuparse en los problemas de otros.

Dejó Sevilla y viajó hasta Barcelona para volver a reiniciar su vida, pero la historia se volvería a repetir. Se emparejó con un hombre drogadicto, una relación que le causó igual o mayor daño que la anterior. Acudió con mayor intensidad a los libros de autoayuda para salir de la crisis; pero lo peor aún no llegaba.

EL CÁNCER

En el verano del año 2010, un fuerte dolor en el abdomen la llevó a la cama por varios días. No pasó mucho tiempo para que los médicos le diagnosticaran un cáncer en los ovarios. Debía ser operada de emergencia para salvar su vida. Estuvo internada por casi un mes en una clínica local de Barcelona. Al lado de su cama, una ruma de libros de superación permanecía siempre a su disposición.

Al salir del centro médico volvió a su vida secular, pero la enfermedad seguiría minando su salud. En el 2011, nuevamente tuvo que ser operada y pasó por un proceso de quimioterapia. Poco a poco su cuerpo se fue deteriorando y perdió su cabellera y las ganas de vivir.

A pesar de todo, la operación fue un éxito. Un año después, la noticia de la muerte de su padre, por una enfermedad similar, debilito más su salud. Parecía que su destino iba ser el mismo: la muerte. La tercera operación y una pronta quimioterapia se tenía que dar y pronto los médicos la desahuciaron Cierto día un amigo argentino llegó a visitarla a casa. En su mano llevaba un libro distinto a los muchos que leía Mikiko: era la Palabra de Dios. El hombre comenzó a hablarle del Dios bondadoso y misericordioso que podía cambiar su vida y reestablecer su salud. Cada palabra era una luz de esperanza y pronto quedó convencida que su vida podía cambiar. Entonces, decidió entregar su vida a Cristo.

- Señor, necesito un cambio en mi vida, quiero ser diferente- clamó en su lecho.

Su ruego fue escuchado. Mikiko comenzó a sentir una paz interior, el vacío en su corazón se llenó de la presencia de Dios. El amigo le regaló la Biblia que comenzó a leerla con entusiasmo y fe. Cada día, durante su proceso de quimioterapia, llevaba el Libro de Dios para todos lados. Dejó las demás obras que por muchos años la acompañaron. La enfermedad desapareció por completo y, luego de varios meses de recuperación, salió del hospital.

En el año 2014, buscando una iglesia de sana doctrina, con ayuda de su amigo argentino, llegó al Movimiento Misionero Mundial en Barcelona y comenzó a congregar allí. Mikiko Kamino en la actualidad sirve a Dios con integridad, aconseja a muchos jóvenes a estudiar la Palabra de Dios y apoya en la sociedad de damas de la iglesia.

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