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07 de Marzo del 2017

Genocidio contra la comunidad negra

La aberrante industria del aborto ha atacado a la comunidad negra en Estados Unidos. Los activistas provida denuncian que cientos de bebés de esa raza fueron asesinados por el color de su piel antes de nacer. Una aterradora realidad que era silenciada por décadas. Beatriz de la Rosa (*)

  • Genocidio contra la comunidad negra

Martin Luther King Jr., máximo defensor de los derechos civiles frente a la segregación racial, llegó a decir que “nuestras vidas empiezan a morir el día en que guardamos silencio sobre las cosas que importan”.

Esta máxima ha formado parte del discurso de la escritora y conferencista provida (organización Bound4Lifeblo) Christina Marie Bennett, quien lleva una década denunciando el genocidio que sufre la comunidad negra.

Para Christina Marie, de origen afroamericano, hablar del aborto es contar su historia. Hace muchos años, su madre, que la llevaba en su vientre, acudió a un hospital para abortar. Sufría de un ataque de ansiedad, carecía de los medios económicos y de ayuda necesaria para criar a un hijo.

“El bedel del hospital vio a mi madre llorando en la sala de espera, se acercó a ella y le preguntó si creía que estaba haciendo lo correcto; mi madre asintió y él le dijo: ‘Dios te dará las fuerzas que ahora mismo no tienes’”, relata.

“En ese momento, el médico llamó a mi madre. Cuando entró en la sala, ni siquiera habían limpiado la sangre del aborto anterior; mi madre quiso salir de allí, había cambiado de opinión, pero el médico la forzó a quedarse, le dijo que ya era demasiado tarde, que ya había pagado, pero mi madre fue más valiente que la situación y se marchó”.

“Esa conversación con el bedel me salvó la vida, ¿pero cuántos bebés negros han sido asesinados antes de nacer por su raza, por el color de su piel?”, se pregunta la activista provida.

Bennet denuncia el derramamiento de sangre de la comunidad negra en Estados Unidos y el mundo. La activista afirma que “estamos ante un gran genocidio del que nadie habla”.

Pero las asociaciones provida han empezado a romper esa ley de silencio, después de décadas.

Desde la legalización del aborto en 1973 en Estados Unidos, más de 15 millones de bebés negros han sido abortados. En concreto, el 31 % de las personas abortadas en el país son de color. Es decir, un promedio de 1876 bebés negros al día son abortados en Estados Unidos.

Hasta la propia comunidad abortista es consciente de la cantidad de abortos “negros” que se producen. El Instituto Guttmacher asegura que las mujeres de color tienen un 5 % más de probabilidades para abortar que las mujeres blancas.

Persecución a la mujer negra embarazada

Ese 5 % más de probabilidades no es casual, no es porque su organismo sea más débil que el de las mujeres blancas, sino porque la población de color sufre fuertes presiones del sistema para que aborten. Lo cual, a su vez, tiene que ver con la situación económica y social de la población afro, generalmente inferior a la de los blancos.

Pero nada de esto es pura coincidencia, como denuncian ahora los afroamericanos provida. El gran perpetuador de estos abortos es, sin duda, el gigante abortista Planned Parenthood. De hecho, en sus centros se aborta al 30 % de los bebés de color, lo que supone que cada día 266 bebés negros son asesinados antes de nacer.

La comunidad provida ha denunciado, además, que Planned Parenthood construye sus abortorios cerca de los barrios donde hay más población negra y con recursos limitados, pero no para ayudar a las mujeres embarazadas de la zona, sino para explotarlas, segregarlas y juzgarlas por la pigmentación de su piel.

Ya lo indicaba el cofundador de Radiance Foundation, Ryan Bomberger, durante la campaña provida #BlackLivesMatter: “Solo para poner las cosas en perspectiva, Planned Parenthood mata más negros desarmados en un día que los que la Policía es acusada en un año”.

La eugenesia no fue un invento nazi

Pero lo único que hace la multinacional es seguir al pie de la letra el propósito eugenésico y supremacista de su fundadora, Margaret Sanger, quien desde que puso en marcha International Planned Parenthood Foundation, en los años 30, centró sus actividades y campañas en barrios pobres de minorías raciales negras y latinas para mantener a raya el control natal.

Buscaba el exterminio racial por medio del aborto. La prueba es que más del 40 % de los abortos realizados por la multinacional en Estados Unidos son de personas de raza negra y otras minorías.

Y eso que Sanger trató de que pareciera un accidente; llegó a decir: “No queremos que se corra la voz de que queremos eliminar a la población negra”.

Lo cual conectaba con su ideología eugenésica –y otros intelectuales anglosajones de finales del siglo XIX y comienzos de siglo XX, como el británico Francis Galton–. Todos ellos querían acabar con el débil y fomentar una raza de purasangres.

Los testimonios escritos de Sanger son elocuentes: “Nos encontramos en una situación en la que nuestras instituciones de beneficencia, nuestros actos de compensación, nuestras pensiones, nuestros hospitales, incluso nuestras infraestructuras básicas, tienden a mantener con vida a los enfermos y a los débiles, a los cuales se les permite que se propaguen y, así, produzcan una raza de degenerados”.

Una idea muy similar al racismo que caracterizaba a la Alemania nazi y que se ha ido camuflando con los años en una sociedad aparentemente democrática como la estadounidense.

Y no solo eso, sino que además Estados Unidos y las Naciones Unidas pretenden exportar el genocidio a África mediante sus planes anticonceptivos y abortistas, chantajeando a los gobiernos de esos países a cambio de ayuda para el desarrollo.

Estados Unidos ha expandido el negocio del aborto en África por encima de la soberanía de cada nación y de sus ciudadanos, en una nueva forma de colonialismo.

La fundadora de Cultura por la Vida en África, la ugandesa Obianuju Ekeocha, ha expuesto seis puntos denunciando el colonialismo encubierto que practica Estados Unidos con la financiación del aborto.

Pero los hechos son ya inocultables, singularmente en Estados Unidos. La organización de derechos civiles Black People Against Abortion (Personas Negras Contra el Aborto) asegura que en los últimos 40 años han muerto más personas de raza negra abortadas que la suma de las que perdieron la vida por el sida, el cáncer, la diabetes, enfermedades cardíacas y crímenes violentos, incluidos los del Ku Klux Klan.

El objetivo de este tipo de organizaciones afroamericanas y provida es desenmascarar la pulsión eugenésica de Planned Parenthood y desmentir el tópico de que la multinacional lucha por la salud de la mujer.

No lo tienen fácil porque el tópico “progre” acuñado por el cine, la moda o la publicidad pretende hacer creer que la multinacional lucha por los derechos humanos. No ayuda nada que muchas celebridades de Hollywood continúen viendo a Margaret Sanger o a la actual presidenta de Planned Parenthood, Cecile Richards, como “las grandes salvadoras de las mujeres”.

(*) Tomado de http://www.actuall.com

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Las víctimas en el África

África es el continente que más sufre las presiones de las grandes potencias que tratan de imponer el nuevo colonialismo a cambio de dinero.

Estados Unidos exige la implantación del aborto a cambio de dólares. Así de simple. Y el trueque funciona. Esto explica que el aborto se haya colado en la mayoría de sus países, y eso es precisamente lo que denuncia Obianuju Ekeocha, la enfermera ugandesa que pagó cara su oposición al aborto.

Productora del video Killing Africa y fundadora de Cultura por la Vida en África, considera que la mejor manera de parar el aborto en el continente en el que nació la vida es frenar en seco la financiación de las multinacionales abortistas.

Ella denuncia que hay organizaciones abortistas como International Project Assistance Service que promueven el aborto en África gracias al dinero público de los contribuyentes estadounidenses y que lo utilizan para ejercer una agresiva presión contra los políticos africanos que se niegan a legislar a su favor, publica LifeSiteNews.

Ekeocha denuncia un colonialismo más sanguinario aun que el de las antiguas potencias europeas, el colonialismo del aborto.

Estas potencias atentan contra la soberanía de las naciones africanas, a pesar de que el 80 % de esos países africanos están en contra del aborto.

El aborto es legal en Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Francia y la mayoría de las naciones más ricas del mundo. Sin embargo, la mayoría de los países africanos ha rechazado estas prácticas. Para ellos, la legalización del aborto es una forma de atentar contra la vida de sus hijos.

Por lo tanto, si estas entidades no tuviesen la cantidad de dinero suficiente para influir sobre los políticos africanos, el aborto no sería legal en la mayoría de estos países. (*) Tomado de http://www.actuall.com)

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(Ampliados)

Desde la legalización del aborto en 1973 en Estados Unidos, más de 15 millones de bebés negros han sido abortados. En concreto, el 31 % de las personas abortadas en el país son de color. Es decir, un promedio de 1876 bebés negros al día son abortados en Estados Unidos.

Hasta la propia comunidad abortista es consciente de la cantidad de abortos “negros” que se producen. El Instituto Guttmacher asegura que las mujeres de color tienen un 5 % más de probabilidades para abortar que las mujeres blancas.

Planned Parenthood construye sus abortorios cerca de los barrios donde hay más población negra y con recursos limitados, pero no para ayudar a las mujeres embarazadas de la zona, sino para explotarlas, segregarlas y juzgarlas por la pigmentación de su piel.

[…] en los últimos 40 años han muerto más personas de raza negra abortadas que la suma de las que han perdido la vida por el sida, el cáncer, la diabetes, enfermedades cardíacas y crímenes violentos, incluidos los del Ku Klux Klan.

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