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05 de Mayo del 2017

La conquista del barrio de Pablo Escobar

Hace tres décadas era uno de los lugares más peligrosos de Medellín. Drogas, alcohol y sicariato eran el común denominador en “El Milagro”, el barrio que fue levantando por Pablo Escobar, el más grande narcotraficante colombiano. Hasta que llegó la Palabra.

  • La conquista del barrio de Pablo Escobar

Desde hace treinta años, Celina Jiménez Bram sube y baja, casi a diario, los cientos de peldaños que se extienden a lo largo de las empinadas callejuelas de “El Milagro”. Jóvenes, mujeres y hombres la saludan con cordialidad a su paso por las escaleras de las humildes casas de este barrio que se extiende en las laderas de una cadena de cerros que se yerguen al lado noreste de la ciudad de Medellín, Colombia.

En esas tres décadas, ella nunca dejó de llevar una Biblia entre sus manos. Tal vez pudo olvidar una cartera, un abrigo, pero el libro de la Palabra, jamás. La Biblia siempre la acompañó en sus incansables recorridos en este barrio donde la vida no costaba nada, en las décadas del 80’ y del 90’.

“El Milagro” es conocido como el barrio de Pablo Escobar porque fue con el dinero del narcotraficante que se levantaron las primeras casas en esa zona. Era las épocas en que este hombre tan temido en Colombia quería iniciar su carrera como político; como parte de su campaña proselitista compró una gran extensión de terreno en las laderas, construyó decenas viviendas básicas y se los regaló a los más pobres de Medellín.

La zona se volvió extremadamente peligrosa en la década del 80’, como todo Medellín. Ningún desconocido podía entrar al barrio sin ser interrogado. Tenía que haber un motivo poderoso para que un forastero llegase a “El Milagro”. Celina Jiménez llegó a ese lugar con su Biblia en la mano y se quedó por tres décadas.

Celina es una misionera del Movimiento Misionero Mundial (MMM) y comenzó a recorrer el barrio de Pablo Escobar un día del cual ya no tiene el recuerdo. Lo importante es que logró llegar con la Palabra a muchas almas que ahora pertenecen a la Obra.

Fue muy difícil llegar a la gente de “El Milagro”, suspicaz por naturaleza. Durante años, Celina y una veintena de misioneros recorrió incansablemente todas las calles de ese y otros barrios aledaños llevando la Palabra de Dios. Muchos los miraban escépticos, pero poco a poco fueron despertando el interés de hombres y mujeres.

Celina sufrió las consecuencias de la violencia. En varios momentos estuvo a punto de sufrir daño. Fue testigo de varias balaceras y peleas entre bandos enemigos en ese barrio donde, en algún momento, la vida no valía nada.

Marina Mazo Zoazo fue una de las primeras en plegarse al grupo de la hermana Celina. Ella vivía al costado de un río, en una humilde casita que podía ser arrasada en cualquier momento por las aguas. Cuando escuchó la noticia de las casas que regalaba Escobar, logró inscribirse y obtuvo una pequeña vivienda de material noble en los metros iniciales de la escarpada ladera. Se mudó con sus seis hijos y su pobreza a cuestas.

Marina vive en “El Milagro” hace treinta y dos años en una humilde casa de material noble. Es una de las personas que ayuda a la hermana Celina en sus larguísimos recorridos para llevar la Palabra a las almas sufridas de aquel lugar.

Pese al tiempo transcurrido recuerda aún el tiempo en que emprendió el camino del Señor. Sobrevivió a una septicemia que las postró 22 días en cama. Estuvo agonizante, pero logró vencer a la muerte con la ayuda del Señor. Así se acercó a la Palabra.

María Ema Amarilis Rodríguez es otra de las personas que se convirtió al Evangelio de la mano de la hermana Celina. Ahora las tres recorren las calles de “El Milagro” donde muchas personas han emendado el camino para lograr salvar sus almas.

La hermana Celina nunca hizo cálculos sobre la cantidad de personas que logró llevar al Movimiento Misionero Mundial a lo largo de 32 años de trabajo incansable. Quienes siguen al Señor acuden al templo central de la Obra en Medellín donde predica el reverendo Gustavo Martínez.  

En este barrio la violencia ha retrocedido. Ahora se puede caminar por sus calles con tranquilidad. El milagro ha llegado a “El Milagro”.

(Ampliado)

Celina sufrió las consecuencias de la violencia. En varios momentos estuvo a punto de sufrir daño. Fue testigo de varias balaceras y peleas entre bandos enemigos en ese barrio donde, en algún momento, la vida no valía nada.

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