Presionar ENTER para activar modo de accesibilidad Presionar ENTER para desactivar modo de accesibilidad

Envía tu saludo

12 de Septiembre del 2017

El Señor cambiará la escena

La raza humana está viviendo tiempos de peligro, de temor, de falta de seguridad. A todos nosotros, nos ha tocado existir en medio de mucho conflicto, dolor y angustia, donde nadie está exento ni aun el pueblo de Dios de experimentar tristeza, crisis y preocupaciones.

  • El Señor cambiará la escena

Carmen Valencia

 

El Señor nos lo había advertido. Dice en Juan 16:33 “Estas cosas que ha hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; Pero confiad, yo vencido al mundo.” Sin embargo, Él se presenta como nuestro Dios omnipotente; es quien toda situación difícil puede cambiar para ayudarnos y fortalecernos en esos momentos de aflicción.

Nuestra verdadera seguridad, fortaleza y confianza no reside en lo que nos rodea, no se basa en las situaciones, tampoco se apoya en lo que vemos y oímos, sino que se fundamenta en uno que está por encima de las circunstancias.

“¿Quién es este Rey de gloria? Jehová el fuerte y valiente, Jehová el poderoso en batalla” (Salmos 24:8).

“Jehová en las alturas es más poderoso que el estruendo de las muchas aguas, más que las recias ondas del mar” (Salmos 93: 4).

Lo que el monte simboliza en la palabra de Dios es figura de fortaleza, muralla de contención, alcázar, torreón.

Para el mundo antiguo, los montes eran símbolo de seguridad, de protección y de fortaleza.

Los ángeles que visitaron a Sodoma para destruirla por orden de Dios, le dicen a Lot: “Y cuando los hubieron llevado fuera, dijeron: “Escapa por tu vida; no mires tras ti, ni pares en toda esta llanura; escapa al monte, no sea que perezcas” (Génesis 19:17).

Los apóstoles de Jesús se acercaron a él cuando estaba sentado en el monte de los Olivos y le preguntaron cuándo iba a ser su segunda venida y el fin del siglo. Entonces Jesús comenzó a decirles cuáles señales vendrían antes del fin, al tiempo les aconsejó que cuando vieran estas cosas, huyeran a los montes.

“Entonces lo que estén en Judea, huyan a los montes” Mateo 24:16).

El monte, por tanto, representa lo que se considera firmeza, estabilidad. Para el pueblo de Dios, los montes dejaron de ser símbolo de fortificación.

El Salmo 46 fue escrito en un momento muy difícil para el pueblo de Israel en medio de una gran crisis y señala que aún si los montes tiemblan y la tierra sea removida, el Señor fue, es y seguirá siendo nuestro proto amparo, nuestra alcazaba.

La escena que se presenta es devastadora. El lenguaje sublime que se utiliza en este, describe la magnitud de la situación a tal punto que aquello que se había considerado como lo más seguro, ha dejado de serlo.

Encontramos allí que eso que representaba su fortaleza, símbolo de seguridad y protección, eso que parecía inconmovible, muestra ante ellos debilidad. En este punto donde se da a entender la dimensión, lo grave, lo duro de la situación.

Hay momentos en la vida donde aquello que hemos considerado inconmovible, se desmorona ante nuestros ojos.

Tiempos en los cuales aquello que representaba solidez, firmeza, quizás seguridad, aquello en que se basaba la confianza, se viene abajo, dándonos Dios a entender que, en medio de la aflicción, no hay nada por más firme que parezca, por más estable que se sienta, por más sólido o por más que quiera brindarnos ayuda. Llegará el momento que se desmoronará ante nuestros ojos, aseverando que el único inconmovible es Dios. Él solo brindará protección, seguridad y ayuda.

Dios es nuestra confianza.

En medio de este panorama de destrucción, de circunstancias sumamente difíciles, donde parece no haber esperanza ni salida, ni seguridad alguna, en medio de esa tormenta donde rugen las olas, donde ya nada está en su lugar, donde la tierra y los montes han sido sacudidos, brota una exclamación de lo más profundo del corazón de este cantor, no de duda, no de temor, ni queja o lamento, sino de fe y de confianza ¡Dios es nuestro amparo!

Lo primero que enfatiza es quién es el autor de esa confianza, de quién depende su seguridad, su ayuda, quién es el que no le deja temer, él reafirma parta que no haya duda, por eso lo repite diciendo: ¡Dios, Dios, el inconmovible, el que nunca dejará de ser, el fuerte en batalla!

Teniendo a Dios, él no necesitaba los montes. Ellos podían temblar, ser removidos, pero él estaría seguro.

“Los que confían en Jehová son como el monte de Sion, Que no se mueve, sino que permanece para siempre” (Salmos 125:1).

“Mejor es confiar en Jehová que confiar en el hombre” Salmos (118: 8).

Dios es nuestra fuente de agua

Este salmo, también nos habla de un río.

“Del río sus corrientes alegran la ciudad de Dios, el santuario de las moradas del Altísimo” (Salmos 46:4).

El gran temor de una ciudad oriental en tiempo de guerra, era su provisión de agua. Si está segura, la ciudad podría resistir por un tiempo indefinido. Encontramos maravillosamente que Jerusalén, la ciudad de Dios, está provisionada de agua, dando a entender que en medio de esta situación por la que estaban pasando, había una provisión divina de gracia y misericordia que les haría resistir hasta el fin.

Dios está en medio de la situación

¿Quién estaba en ese rio que alegraba la ciudad a pesar de que se estaba acabando, de que había oscuridad y aflicción a pesar de que estaban siendo golpeados y atribulados?

“Dios está en medio de ella; no será conmovida. Dios la ayudará al clarear la mañana” (Salmos 46:5).

Él es la fuente de agua viva

“Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua” (Jeremías 2:13)

“Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿No os conocéis vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que esté reprobados?” (2 Corintios 13:5).

“Por lo demás, hermanos, tened gozo, perfeccionaos, consolaos, sed de un mismo sentir, y vivid en paz; y el Dios de paz y de amor estará con vosotros” (2 Corintios 13:11)

Si Él está con nosotros, hay provisión parta calmar el dolor y para solucionar los problemas, además habrá gozo y alegría.

“El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva” (Juan 7:38).

“Más el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna” ( Juan 4:14).

Usted tiene la fuente más abundante y viva para suplir lo que haga falta.

Dios es nuestro amparo

Como ese río estaba en medio de Jerusalén, ellos podían exclamar con seguridad ¡Dios es nuestro amparo! sinónimo de protección, promesa de Dios.

“Como las aves que vuelan, así amparará Jehová de los ejércitos a Jerusalén, amparando, librando, preservando y salvando” (Isaías 31:5).

“Jehová es tu guardador; Jehová es tu sombra a tu mano derecha” (Salmos 121:5).

“El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente. Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; mi Dios, en quien confiaré. Él te librará del lazo del cazador, de la peste destructora. Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro; escudo y adarga es su verdad” (Salmos 91:1-4)

Ten misericordia de mí, oh Dios, ten misericordia de mí; porque en ti ha confiado mi alma, y en la sombra de tus alas me ampararé hasta que pasen los quebrantos” (Salmos 57:1).

Dios es nuestra fortaleza

Dios se interesa por nuestras cargas, nuestras crisis, nuestra aflicción. El conoce su dolor, este es importante para Dios. Él no lo ha perdido de vista cuando usted está en medio de la tormenta.

“Confiad en Jehová perpetuamente, porque en Jehová el Señor está la fortaleza de los siglos” (Isaías 26: 4)

“Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza” (Efesios 6:10)

“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” ( Filipenses 4:13).

¿Cuál es su preocupación? ¿Su familia? ¿Su esposo? ¿Sus deudas? ¿Ha perdido un ser querido?

Dios conoce cada una de ellas.

“Y será aquel varón como escondedero contra el viento, y como refugio contra el turbión; como arroyos de aguas en tierra de sequedad, como sombra de gran peñasco en tierra calurosa” Isaías 32:2).

¡Él es su amparo y siempre será su fortaleza!

 

Comentarios

  • Impacto Evangelístico
  • Impacto Evangelístico
  • Impacto Evangelístico

Impacto Evangelístico es una publicación oficial del Movimiento Misionero Mundial con 50 años de circulación en el mundo entero, editado en seis idiomas. El contenido, con reportajes, testimonios, historias e información, está orientado a edificar la vida de nuestros lectores.

Issuu

issuu.com/impactoevangelistico.net

Visualiza en 7 idiomas nuestra edición digitalizada

Ordenadores y Móviles