Presionar ENTER para activar modo de accesibilidad Presionar ENTER para desactivar modo de accesibilidad

Envía tu saludo

12 de Octubre del 2017

La prueba del diseño de Dios

Muchos creen que la vida se desarrolló por evolución o procesos azarosos. Sin embargo, uno de los mayores problemas de los evolucionistas es un principio llamado retroalimentación biológica. ¿Dónde entra esto en la evolución de la vida? Todas las formas de vida lo tienen. Es una evidencia del diseño divino.

  • La prueba del diseño de Dios

Robert Elam (*)

Una de las cosas que se convierten en contradicción total con la propuesta de la evolución biológica es el hecho de la retroalimentación, es decir, el principio científico que involucra detección y reposicionamiento por un control remoto. La ingeniería no desarrolló la retroalimentación hasta comienzos del siglo XX. No obstante, las funciones vitales biológicas ya tenían retroalimentación desde que la primera célula fue creada en el mundo.

Los ingenieros que diseñan partes móviles en máquinas automáticas se encuentran con un problema llamado sobrecarga. Por ejemplo, tenemos un robot con un brazo mecánico y deseamos que el brazo se mueva a una posición específica y pare. El brazo tiene una energía cinética creada por el movimiento. Mientras se aproxima a la posición deseada, le ponemos una cuña de metal para que se detenga donde queremos; pero el brazo continúa moviéndose por la fuerza cinética y comienza a doblarse debido a la parada repentina originada por la cuña. Esto causa un estrés en el brazo y un punto de fractura potencial. Mientras más grande el brazo, mayor el problema que pesa sobre el diseño.

Por esa razón fueron inventados los frenos, pero los ingenieros aún tenían que determinar cuándo y dónde empezar la fuerza de freno para que el brazo se detuviera en el instante preciso que necesitaran. Luego, los hombres comenzaron a construir robots que pudieran girar y voltear. Se desarrollaron pilotos automáticos para barcos y aviones, y cada vez máquinas más sofisticadas aparecían en la escena. Todas con una posición de frenado específica que requería retroalimentación.

A medida que los ingenieros continuaban desarrollando tecnología, llegó la necesidad de controlar el movimiento de los motores con movimiento acelerado, partes con movimiento circular o con etapas. Estos motores fueron llamados motores paso a paso. Cada pequeño paso permitía al operador poner el objeto requerido en la posición deseada. Con estos motores, los ingenieros comenzaron a ver que los límites de movimiento debían ser conocidos por el operador.

Cuando las computadoras comenzaron a controlar las máquinas, los programadores vieron que el problema real no era parar el objeto en movimiento, sino amortiguar la “sobrecarga”. El problema, entonces, se convirtió en disminuir la velocidad del componente, para reducir el estrés en la máquina, mientras se detenía el componente en movimiento.

Mientras brazos y manos artificiales eran desarrollados para las máquinas, circuitos de control fueron necesarios para informar cuando la presión aplicada era excesiva en el producto manipulado; entonces, los ingenieros comenzaron a estudiar brazos y piernas vivos. Descubrieron que los animales, peces, aves y de hecho todas las criaturas vivientes tenían sus propios circuitos de retroalimentación. Así el cerebro podría saber todo el tiempo el estado del componente funcional.

¿Qué es la retroalimentación?

Es un circuito de control, un sensor, que devuelve información, respecto a la posición y velocidad de un componente móvil en una máquina, a la zona de control. Este circuito debe transmitir la velocidad de movimiento, así como la posición del componente. Esta no es una tarea sencilla. Debe haber también un sensor que ordene frenar si es necesario, y cuán rápido el componente móvil debe parar. Requiere de una planificación y un diseño. Es un problema de verdadera ingeniería que involucra detalles y controles precisos. Los sensores deben ser capaces de permitir al componente en movimiento alcanzar la posición requerida mientras va desacelerando al llegar a su posición final. A medida que se acerca la posición donde debe parar, la energía cinética tiene que ser removida del componente móvil. Esto requiere un sistema de frenado o una aceleración en reversa. La aceleración en reversa es más difícil de controlar. Un sistema de frenos, en cambio, permite al componente disminuir su velocidad por fuerzas de fricción. Esto crea un estrés en el componente móvil, pero no tanto como lo haría una cuña.

Los humanos

Los nervios motrices y músculos esqueléticos son parecidos en todas las criaturas vivas que los tienen. La retroalimentación se da por medio de una conexión nerviosa a cada célula muscular. Cada célula tiene un nervio proveniente del cerebro para controlar la célula muscular; la célula recibe la instrucción de contraerse por medio del nervio. Estos nervios envían la orden de cuánto contraerse y los nervios de retroalimentación devuelven la señal de cuánto se contrajo el músculo. Al mismo tiempo, hay sensores que sienten la presión aplicada sobre la piel u otros tejidos alrededor, enviando señales al cerebro. Algo de esta retroalimentación viene incluso de los ojos.

En los seres humanos, levantar un vaso de agua es un proceso complejo y elegante: los ojos nos ayudan a localizar y reconocer el vaso como objeto deseado; el cerebro ordena al cuerpo posicionarse para recogerlo; el brazo se mueve y extiende la mano; los dedos se estiran para agarrar el vaso; la visión dice que ya está a nuestro alcance, entonces se ordena que la mano se cierre. Mientras los dedos y el pulgar se cierran alrededor del vaso, el cerebro calcula el peso y aplica la presión necesaria para levantarlo. Los dedos no trabajan como grupo, sino como componentes individuales. El pulgar trabaja en sentido contrario a los demás dedos. También es un componente controlado individualmente. En otras palabras, la mano no es una unidad que se abre y cierra automáticamente. Los ojos y el brazo dan la posición del vaso mientras se mueve hacia la boca. Vemos el nivel de fluido dentro y la información es retroalimentada al cerebro para dirigir la inclinación y posición.

Ciertas enfermedades pueden causar un funcionamiento defectuoso en los receptores sensoriales, haciendo que la persona pierda la sensibilidad a la presión, así que no sabe cuánta presión ejerce sobre el vaso. Como resultado, el vaso se resbala de su mano y cae al suelo. Cada músculo debe tener nervios comando/motrices y sensoriales. La simple tarea de levantar un vaso no es tan simple cuando tomamos en cuenta las funciones musculares y la presión necesaria para levantarlo. El “secreto” está en la transmisión electrónica de los nervios. Señales eléctricas son enviadas desde el cerebro para controlar el conjunto de músculos necesarios al mover los dedos y pulgares. Todo esto debe ser controlado por medio de una inteligencia, a través de un sistema perfectamente diseñado.

La retroalimentación es esencial para que el cuerpo funcione. No importa qué parte o función del cuerpo quieras describir. De hecho, ¡la explicación que necesitamos es de cómo comenzó esta retroalimentación!

La verdad del asunto es que la retroalimentación de la célula se convierte en producto de un diseño mayor e ingeniería intelectual que nunca podrá ser explicada completamente por los procesos azarosos. La retroalimentación fortalece la afirmación de que el Dios de la Biblia es el Creador de la vida.

¿Y las demás criaturas?

Cuando consideramos criaturas vivas, necesitamos entender que todas tienen controles de retroalimentación funcionando a la perfección. Generalmente, la gente no toma en cuenta estos problemas, hasta que ve cómo la ausencia de control causaría problemas.

Consideremos algunas criaturas para entender la importancia de la retroalimentación. Cada una de estas criaturas es compleja y va aumentando de tamaño.

Una mosca tiene la habilidad de volar, así como de aterrizar en diversas superficies. A un escarabajo, en cambio, por su peso, le es más difícil aterrizar “dondequiera”, mientras que la mosca puede aterrizar casi en cualquier lugar. La mosca es capaz de cambiar de dirección, cambiar de velocidad y aterrizar dondequiera.

Una mosca localiza comida, determina la dirección y vuela hasta que llega al lugar. Mientras vuela, debe elegir dónde aterrizar. Cuando se acerca a este lugar, tiene que controlar su velocidad, permitiendo a su cuerpo posarse sin excederse. Si complicáramos el vuelo de la mosca añadiendo viento, esta tendría que corregir el vuelo con percepción visual y reconocer las condiciones a través de otros medios sensoriales, como sentir la brisa. Tendría incluso que reajustar la velocidad y la potencia de sus alas. ¿Quién le enseñó a volar a la mosca y manejar los numerosos problemas del vuelo? Si la retroalimentación es un problema de ingeniería, alguien tuvo que programar el pequeñísimo cerebro de la mosca. ¡Es una asombrosa ingeniería!

Las aves tienen también la habilidad de volar. Muchas tienen la habilidad de atrapar insectos por el ala mientras ellas mismas están volando. Un pájaro necesita una constante retroalimentación mientras vuela para mantenerse fuera de peligro y, al mismo tiempo, perseguir la comida que busca. El ave está constantemente recibiendo retroalimentación mientras viaja. Esto es necesario para hacer cualquier cosa, ya sea volar en cierta dirección, aterrizar en alguna rama o recoger un gusano o una semilla del suelo.

¿Y las plantas?

Las plantas son relativamente inmóviles, criaturas enraizadas que no tienen “sentimientos”, y aun así parece haber alguna comunicación entre ellas. La retroalimentación también es necesaria para que esta comunicación se desarrolle.

El mensaje auditivo y corporal transmite mensajes a otras criaturas. Tanto monos como pájaros se comunican entre sí. Los cuervos son capaces de resolver problemas y usar “herramientas” para realizar tareas. Todas estas habilidades para resolver problemas vienen de la retroalimentación.

Existen mecanismos intracelulares, intercelulares, físicos, intraespecíficos e incluso interespecíficos de retroalimentación: un mecanismo que, siendo realistas, nunca podría ser desarrollado por un proceso ciego y accidental. Es una evidencia del diseño creado por Dios, junto con el resto de criaturas vivientes y formas de vida, de la simple a la compleja. En cada parte de la vida, en cada función observada, vemos la necesidad y aplicación de la ingeniería y diseño para el control. Ninguna criatura viviente que ha existido o existe podría existir sin retroalimentación.

La verdad bíblica

Los evolucionistas no pueden dar una buena respuesta a la retroalimentación y su origen funcional. Tampoco pueden explicar la razón de un desarrollo tan común entre las diversas formas de vida. Es una función perfectamente diseñada.

Los procesos de retroalimentación necesitan mejores respuestas que “es regalo de la Madre Naturaleza” o “Supervivencia del más fuerte”. Cuando hablamos de Dios y Su creación, vemos la respuesta inteligente al complejo fenómeno de la retroalimentación. “La Madre Naturaleza”, que ni siquiera existe, no explica nada.

¿No deberíamos reconocer la inteligencia y supervisión evidente que los procesos de retroalimentación en las criaturas vivientes de todos los tamaños y formas claramente demuestran?

¿Cómo explica la evolución la retroalimentación? No lo hace porque no puede dar una explicación adecuada. Es una función diseñada y creada desde el principio por el inteligente, con propósito para todo, todopoderoso, Dios de la Biblia, como está escrito en Su Palabra.

(*) www.answersingenesis.org

Comentarios

  • Impacto Evangelístico
  • Impacto Evangelístico
  • Impacto Evangelístico

Impacto Evangelístico es una publicación oficial del Movimiento Misionero Mundial con 50 años de circulación en el mundo entero, editado en seis idiomas. El contenido, con reportajes, testimonios, historias e información, está orientado a edificar la vida de nuestros lectores.

Issuu

issuu.com/impactoevangelistico.net

Visualiza en 7 idiomas nuestra edición digitalizada

Ordenadores y Móviles