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12 de Octubre del 2017

Dios necesita a los hombres y mujeres

La hermana Carmen Valencia de Martínez, misionera en la Obra del Movimiento Misionero Mundial, comparte sus experiencias como esposa de un pastor a través de un libro de lectura imprescindible.

  • Dios necesita a los hombres y mujeres

Con 38 años de casada y compartiendo la actividad misionera con el Rev. Gustavo Martínez, presidente Internacional de la Obra del Movimiento Misionera Mundial, la sierva Carmen Valencia asegura que ha sido un privilegio servirle al Señor al lado del pastor. Esa pasión por las almas que necesitan de Dios, la llevó a compartir momentos claves en su vida, porque sabe que no hay nada mejor que testificar en base a las propias experiencias vividas.

¿Cómo le guio el Señor a la Obra Misionera?

Yo empecé mi vida cristiana desde los 12 años. Desde mi corta edad estuve siempre relacionada con muchas ancianas consagradas de mi iglesia, y me acerqué a ellas con el propósito de que Dios hiciera algo en mi vida. A raíz de esa amistad, empezó a nacer una llama por la evangelización. A pesar que la iglesia era pequeña, salíamos a evangelizar todos los fines de semana y fue entonces que nació en mi corazón el amor por las almas perdidas. Años después, me casé a los 15 años con el pastor Martínez y en esa etapa de enfrentar una responsabilidad como la iglesia, hizo mayor mi pasión.

¿Cuál era su motivación para predicar la Palabra de Dios?

Yo creo que lo que más me marcó fueron esas ancianas, que siempre me instaron a buscar el bautismo del Espíritu Santo. Cuando recibí ese bautizo a los 12 años, entonces me fue dado un amor profundo y también la salvación de mi familia. Mi padre era un borracho y como familia necesitábamos mucho de Dios. Pero cuando Cristo llegó, mi padre cambió, mi madre, mis hermanos; entonces ver tantas maravillas de Dios en mi hogar, era como una carga de responsabilidad para uno compartir la Palabra del Señor, como la Biblia dice, lo que hemos recibido por gracia.

Cuándo joven, pensó mucho en sus obstáculos y se preguntó: ¿no voy a poder?

Muchas veces. Una de las cosas que siempre uno teme es que Dios no lo va a usar a uno. Siempre pensé que Dios usaría a otras hermanas; sin embargo, una experiencia me marcó. La visita de un hombre de Dios que habló a mi vida, que me dijo todo lo que Dios iba hacer. Ahora testifico que todo lo que Dios me prometió, se ha cumplido. Por eso no importa que pasen los años, esas promesas siempre llegarán.

¿De qué manera nos ayudan las pruebas en la vida cristiana?

Yo quiero decir que las pruebas son nuestras riquezas. Porque si usted no es probado, usted no va a tener sus propias experiencias. Si una persona pasa por el desierto, esa persona va a tener que orar, va a tener que testificar; y cada prueba, cada dificultad va a darle peso a cada palabra que hable en su vida. No hay nada más lindo, más reconfortante, que encontrarse con una persona que está sufriendo, que está pasando por un dolor inmenso, y decirle yo también pasé por eso. Eso les da a todos, el peso que no se puede comprar con oro ni con plata.

¿Qué palabras les diría a las esposas de los pastores?

Con el mayor de los gustos, las siervas de Dios han sido una gran inspiración en mi vida. Me gozo en gran manera cuando veo la humildad de las siervas de Dios, lo abnegadas que son, lo trabajadoras que son y me da una gran bendición verlas trabajando donde quiera que Dios me ha permitido ir.

Uno encuentra mujeres muy valientes y siempre hemos dicho, que ningún siervo de Dios, podrá llevar a cabalidad un ministerio a la perfección, a menos que tenga a su lado una mujer de Dios, porque esa sierva se va a convertir en un motor impulsor hacia ese hombre, una ayuda idónea que lo llevará a ser de bendición.

Por ello, yo animo a esas siervas, estamos en el Ministerio porque Dios nos incluyó en un plan, en un propósito divino y el ser llamadas por Dios, equivale a tener todo lo que necesitamos para marcar la diferencia y dejar una huella a nuestro paso. A veces ignoramos cuantas personas llegan queriendo quitarse la vida a un templo, pero si usted está allá con una sonrisa en la puerta, recibiendo ese hombre, esa mujer que llega al templo y le da un abrazo a esa hermanita, diciéndole Dios está aquí y te ama, yo le garantizo que solo ese saludo va ser un mensaje de ánimo para esa persona. Entonces ánimo siervas de Dios, el trabajo del Señor jamás será en vano.

¿Cómo nace el proyecto de un nuevo libro hacia la esposa del pastor?

Muchas siervas se acercaban a exponerme su situación, entonces contaba mi testimonio y veía como cobraban ánimo y nuevas fuerzas. Entonces le dije al Señor: permíteme que un día yo pueda escribir mis experiencias para aquellas personas que no se puedan acercar, puedan al menos leer un consejo de otra persona. Yo sé que quizás no soy la esposa perfecta del pastor, no soy la sierva de Dios perfecta porque estamos aprendiendo y siempre le rogamos a Dios que nos enseñe, pero de mis equivocaciones y de mis logros, puedo sacar algo provechoso para compartir con los demás.

Es un libro que lo he escrito con mucho gozo, en él, hay varias palabras de siervas de Dios, las esposas de nuestros oficiales internacionales, siervas muy valiosas como nuestra amada hermana Rita, y varias esposas de supervisores también. En sus páginas podemos encontrar, temas como que es lo más difícil que enfrenta la esposa del pastor, errores que comete la esposa del pastor, la esposa del pastor como madre, como esposa, cualidades que debe tener la esposa del pastor y más.

¿Por qué lleva como título: el privilegio de ser la esposa del pastor?

A medida que yo leía las respuestas de las siervas de Dios, yo noté una frase que no hubo ni una que no la pudiera expresar, y esa frase fue cuando se les preguntaba: Para usted ¿Qué es ser la esposa del pastor?, todas a una sola voz respondieron es un gran privilegio, entonces el título del libro es: el privilegio de ser esposa del pastor.

En estos tiempos, ¿qué le diría a la iglesia?

Estamos viviendo en los tiempo finales, estamos viviendo horas extras y esas horas las vivimos por su misericordia, hoy más que nunca Dios nos necesita, Dios necesita misioneros, Dios necesita pastores, Dios necesita mujeres y hombres de Dios, que se levanten, que se pongan en pie y en medio de esta avalancha de la Ideología de género, de tantas vanidades, de tanto pecado, nos pongamos de pie, como ejército y pueblo de Dios diciendo, Dios está con nosotros y vamos a defender la sana doctrina y vamos a servir a Dios con toda nuestra fuerza. 

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