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11 de Diciembre del 2018

EL BARRANCO DE LA MENTIRA

La mentira es la expresión o manifestación contraria a lo que se sabe, cree o se piensa. ¿Cuál debe ser la actitud de los cristianos en este tema? La Biblia aborda la mentira en numerosos pasajes y sostiene que esta no debe ser parte de una vida entregada a Dios.

  • EL BARRANCO DE LA MENTIRA

Cuatro amigos universitarios viajaron a una ciudad vecina para parrandear un fin de semana antes de los exámenes finales; después de tanta fiesta, durmieron todo el domingo y no regresaron hasta el lunes por la mañana; en lugar de entrar al examen final, decidieron hablar con el profesor para explicarle la razón por la cual se habían ausentado de la prueba.

Explicaron que planearon regresar y estudiar, pero desafortunadamente “se les reventó” una llanta en el viaje de retorno, no tenían las herramientas y nadie les había querido ayudar.

Como resultado de la aventura, perdieron la evaluación. El profesor lo pensó y acordó hacerles el examen al día siguiente. Los cuatro amigos estaban felices, estudiaron toda la noche y llegaron al día siguiente a la prueba.

El profesor los puso en salones separados y repartió a cada uno el test. Vieron el problema, valía 5 puntos y era muy fácil sobre la historia del mercadeo. “¡Excelente! Esto va a estar muy fácil”, pensaron. Cada uno terminó el problema y voltearon la página. En la segunda página estaba escrito: Por 95 puntos: ¿Cuál de las llantas reventó? Y la mentira quedó al descubierto.

MENTIRA PROHIBIDA

La Biblia prohíbe la mentira. Colosenses 3:9 dice: “No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos”.

La Palabra dice que Dios odia la mentira. Proverbios 6:16-19 dice: “Seis cosas aborrece Jehová, y aun siete abomina su alma: los ojos altivos, la lengua mentirosa, las manos derramadoras de sangre inocente, el corazón que maquina pensamientos inicuos, los pies presurosos para correr al mal, el testigo falso que habla mentiras, y el que siembra discordia entre los hermanos”.

Sostiene que la mentira afecta la comunión con Dios. Isaías 59:2-3 dice: “Pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír. Porque vuestras manos están contaminadas de sangre, y vuestros dedos de iniquidad; vuestros labios pronuncian mentira, habla maldad vuestra lengua”.

La Biblia dice que el diablo es el padre de la mentira. Juan 8:44 dice: “Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira”.

La Biblia dice que el diablo induce a los hombres a la mentira. Hechos 5:3 dice: “Y dijo Pedro: Ananías, ¿por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo, y sustrajeses del precio de la heredad?”.

LA ACTITUD

¿Cuál debería ser la actitud de los creyentes hacia la mentira? La Biblia dice que debemos aborrecerla. Salmo 119:163 dice: “La mentira aborrezco y abomino; tu ley amo”.

Además de aborrecerla, los creyentes debemos evitarla y dejar de intimar con los mentirosos, no solo para no ser víctimas de alguna mentira, sino también para no contagiarnos de ellos, pensando equivocadamente que la mentira es una Buena manera de obtener las cosas que se desea.

Esta es la recomendación de David. Salmo 40:4 dice: “Bienaventurado el hombre que puso en Jehová su confianza, y no mira a los soberbios, ni a los que se desvían tras la mentira”.

En otro pasaje del mismo libro, Salmo 101:7, dice: “No habitará dentro de mi casa el que hace fraude; el que habla mentiras no se afirmará delante de mis ojos”.

Es tan sencillo deslizarse por el barranco de la mentira que la Biblia aconseja a los creyentes orar a Dios pidiendo no caer en la mentira. Salmo 119:29 dice: “Aparta de mí el camino de la mentira, y en tu misericordia concédeme tu ley”.

La mentira también conduce a ofensas mucho más graves. Oseas 4:2 dice: “Perjurar, mentir, matar, hurtar y adulterar prevalecen, y homicidio tras homicidio se suceden”.

La mentira es solo un comienzo de una larga cadena de males que pueden llegar inclusive al asesinato.

También la mentira puede producir un éxito pasajero, el cual es solo presagio del desastre inminente. Proverbios 21:6 dice: “Amontonar tesoros con lengua mentirosa es aliento fugaz de aquellos que buscan la muerte”.

El mentiroso se contenta por el aparente éxito de su mentira, pero no se da cuenta de que a la vuelta de la esquina está el precipicio donde irán a parar sus huesos cuando caiga en él. La mentira nunca trae beneficio duradero.

La mentira también conduce a la exclusión del cielo. Los mentirosos no tendrán parte en el cielo. Apocalipsis 21:27 dice: “No entrará en ella ninguna cosa inmunda, o que hace abominación y mentira, sino solamente los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero”.

En concordancia con esto, la Biblia muestra que la mentira conduce al lago de fuego. Apocalipsis 21:8 dice: “Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda”.

Es el castigo final de Dios a los mentirosos. Salmo 5:6 dice: “Destruirás a los que hablan mentira; al hombre sanguinario y engañador abominará Jehová”.

Una vez que hemos visto todo esto que declara la Biblia acerca de la mentira, es obvio que debemos hacer lo que sea necesario para librarnos de la mentira.

La sugerencia es reconocer que la mentira es pecado. Si desea librarse de la mentira, mírela como Dios la ve, como un pecado, mas no como una debilidad o una mala costumbre, o como una exageración, o algo parecido.

Una vez que ha reconocido la mentira como pecado, es necesario que lo confiese a Dios como tal. Hable con Dios y dígale: “Soy mentiroso. Dije esto o aquello, o hice esto o aquello”. No se justifique. Cada vez que mienta, vaya a la presencia de Dios para confesarla. En algún momento con - seguirá pensar antes de mentir, para evitar la mentira.

Después debe comprometerse delante de Dios a no mentir, aunque ponga en riesgo su vida. Odie la mentira y resista mentir a cualquier precio. Además, debe orar a Dios para que lo libre de la mentira. Así como David, quien pedía a Dios que lo liberara de entrar en el camino de mentira y también le pedía que pusiera guarda a sus labios para que jamás saliera de su boca una mentira.

Cada día debería adoptar la costumbre de rogar a Dios en oración que la mentira esté lejos de su vida. Si a pesar de todo cae en la mentira, no piense que todo ha terminado o que no puede luchar contra la mentira. Quebrántese delante de Dios en oración, confiese su pecado y deje que Dios lo levante para volver a caminar en la verdad.

No olvide que otra característica de la vida auténticamente cristiana es la ausencia de la mentira.

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