Presionar ENTER para activar modo de accesibilidad Presionar ENTER para desactivar modo de accesibilidad

Envía tu saludo

15 de Octubre del 2019

LA OBRA Y LA DOCTRINA DE DIOS

Existe en nuestros días una gran confusión sobre La Obra y la doctrina. Hay quienes dicen que aman y defienden la doctrina; los que así hablan, establecen que la Obra de Dios se termina y que la doctrina de Dios sigue. Esto es a todas luces una contradicción, porque si Dios no tuviera que hacer una Obra tampoco revelaría una doctrina.

  • LA OBRA Y LA DOCTRINA DE DIOS

Por Rev. Alberto Ortega

La Obra y la doctrina son dos columnas inseparables sobre las que se apoyan el propósito de Dios. No hay Obra sin una doctrina, tampoco hay una doctrina sin una Obra de Dios. Los que llevamos unos años en esta Obra sabemos que muchos han atacado a esta Obra, otros, a la doctrina.

El primer ataque a la Obra de Dios se produjo en el huerto del Edén. Dios hizo una obra de creación extraordinaria, hizo del polvo una forma de barro, y de la forma de barro creó al hombre y le dio vida.

(Génesis 2:7) “Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz, aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente”. Luego puso al hombre en medio de su Obra para que la cuidara.

(Génesis 2:15) «Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase».

(Génesis 2:16–17) «Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás”. Aquí aparece la primera doctrina o enseñanza de Dios al hombre.

 ¿POR QUÉ Y CUÁNDO APARECE LA DOCTRINA?

Para conservar la vida y la comunión con Dios, dicho de otro modo, la comunión y la vida subsecuente de la comunión. La vida del hombre es la Obra de Dios, la persistencia en esa vida otorgada por Dios estaba en la doctrina. Cuando venimos a los caminos de Cristo, qué es lo primero que recibimos ¿la doctrina o la obra de Dios? Primero recibimos el perdón y el amor de Dios, esto es la obra de Dios.

 JESÚS, LA OBRA DE DIOS Y LA DOCTRINA

( Juan 6:29) «Respondió Jesús y les dijo: Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado». Este es el ergon de Dios:

1. Esta es la obra, el hecho, la actividad de Dios.

2. Este es el trabajo, la tarea asignada, la tarea de Dios.

3. Esta es la artesanía, el resultado del trabajo de Dios.

( Juan 10:32–33) «Jesús les respondió: Muchas buenas obras os he mostrado de mi Padre; ¿por cuál de ellas me apedreáis? Le respondieron los judíos, diciendo: Por buena obra no te apedreamos, sino por la blasfemia; porque tú, siendo hombre, te haces Dios».

Aquí tenemos el segundo error, aceptar la Obra, pero no la doctrina.

Jesús había mostrado muchas obras poderosas, sobre los enfermos, los leprosos, los ciegos, los mudos.

¿Por qué le querían apedrear? Por su Doctrina que afirmaba que Él era Dios manifestado en carne.

(Marcos 16:15–16) «Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado».

(Mateo 28:19–20) «Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén». 

LOS APÓSTOLES, LA OBRA Y LA DOCTRINA

(Hechos de los Apóstoles 2:37) «Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos?» ¿Qué fue lo que multitud recibió? La Obra. (Hechos de los Apóstoles 2:41) «Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas». ¿Qué vino después de la Obra de Salvación? La doctrina.

(Hechos 2:42) «Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones».

LA DOCTRINA DE DIOS

No podemos quedar con la experiencia, tenemos que pasar a la doctrina, que sostendrá y hará crecer esa experiencia. Recibimos Instrucciones Bíblicas para los recién convertidos, para bajar a las aguas del bautismo. La responsabilidad de la iglesia es vivir y mantener la doctrina, a la vez tiene que mantener clara la Obra de Cristo y la obra que Dios levanta entre los hombres que se llama la iglesia.

GAMALIEL Y LA IGLESIA

(Hechos 5:34–39) «Entonces levantándose en el concilio un fariseo llamado Gamaliel, doctor de la ley, venerado de todo el pueblo, mandó que sacasen fuera por un momento a los apóstoles, y luego dijo: varones israelitas, mirad por vosotros lo que vais a hacer respecto a estos hombres. Porque antes de estos días se levantó Teudas, diciendo que era alguien. A éste se unió un número como de cuatrocientos hombres; pero él fue muerto, y todos los que le obedecían fueron dispersados y reducidos a nada. Después de éste, se levantó Judas el galileo, en los días del censo, y llevó en pos de sí a mucho pueblo. Pereció también él, y todos los que le obedecían fueron dispersados. Y ahora os digo: Apartaos de estos hombres, y dejadlos; porque si este consejo o esta obra es de los hombres, se desvanecerá; mas si es de Dios, no la podréis destruir; no seáis tal vez hallados luchando contra Dios”.

Gamaliel es el primero que empieza a analizar si la iglesia de Cristo era un Consejo o una Obra de los hombres. En su experiencia, Gamaliel que había visto otros intentos humanos en establecer algo diciendo que era de Dios, da una opinión certera, si es de consejo u obra de hombres se desvanecería, pero si era de Dios no la podrían destruir.

 JESÚS Y LA OBRA DE DIOS

( Juan 17:4) «Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciese». Jesús declara que había acabado la Obra que el Padre le había encomendado.

EL ESPÍRITU SANTO Y LA OBRA DE DIOS

(Hechos 13:2) «Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado». El Espíritu Santo habla de Obra, por lo tanto, debemos tener mucho cuidado cuando menospreciamos la obra de Dios.

Porque la Obra y la Doctrina son las dos columnas que sostienen el propósito revelado de Dios. No se puede hablar de la Obra de Dios con desprecio a costa de la doctrina, ni se puede hablar con desprecio de la doctrina de Dios, por mantener la Obra. Ambas columnas son necesarias para sostener la batalla de las tinieblas en contra de la Obra y en contra de la doctrina.

EL APÓSTOL PABLO Y LA OBRA DE DIOS

(Hechos 9:3–4) «Mas yendo por el camino, aconteció que, al llegar cerca de Damasco, repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo; y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?»

¿Qué fue lo que Pablo recibió primero, la Obra o la doctrina? Recibió primeramente la Obra, si una persona no tiene una obra de Dios en su corazón en vano se le enseña la doctrina.

La doctrina no penetra donde no está la obra de Dios. (Hechos 20:24) «Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios».

El ministerio aquí equivale a la Obra (Hechos 16:9–10) «Y se le mostró a Pablo una visión de noche: un varón macedonio estaba en pie, rogándole y diciendo: Pasa a Macedonia y ayúdanos. Cuando vio la visión, en seguida procuramos partir para Macedonia, dando por cierto que Dios nos llamaba para que les anunciásemos el evangelio».

Pablo y sus compañeros, comenzaron la Obra en Macedonia con una visión que le fue dada a Pablo. Pablo no tenía un ministerio ni una actitud exclusivista, no era excluyente, sino incluyente, compartió con los que le seguían y estos recibieron el testimonio de Pablo e hicieron suya la visión. Notemos que la visión no era el engrandecimiento de Pablo sino la salvación del varón macedonio.

EL REV. LUIS M. ORTIZ Y LA OBRA DE DIOS

Nunca se refirió al Movimiento Misionero Mundial como un concilio, ni como una denominación, siempre usó el término ESTA OBRA, ESTOS MODESTOS ESFUERZOS.

Nunca nos enseñó que éramos la única obra de Dios, sino que éramos parte de la Obra de Dios en el mundo. Tuvimos el privilegio que se nos hablara, se nos enseñara a amar la Obra, donde Dios nos ha ubicado y la doctrina que conocemos, es la que vivimos y exponemos.

Hemos sido testigos directos y en muchas ocasiones el Espíritu Santo nos ha dado y sigue dando testimonio que esta Obra es de Él. He visto el Señor abrir las puertas de Europa, de muchas islas del Océano Índico, por medio de hombres y mujeres de Dios que recibieron revelaciones de Dios acerca de esta Obra misionera.

La Obra de Dios es una experiencia, la doctrina es una revelación. La Obra de Dios en el corazón es la primera acción divina, luego Dios instruye y convence por medio de la doctrina.

Abraham primero tuvo la experiencia con Dios, luego tuvo la enseñanza y las reprensiones de Dios en su caminar.

Moisés tuvo la experiencia con Dios en el Sinaí, cuando regresó de Egipto con el pueblo, tuvo la revelación del Sinaí. Hay quienes tuvieron la experiencia de la Obra de Dios, pero la perdieron, porque no perseveraron en la doctrina. (Hebreos 6:4–6)

«Porque es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron del don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero, y recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios y exponiéndole a vituperio». Hay que perseverar en la doctrina y en la Obra.

 LA PARÁBOLA DEL GRANO DE MOSTAZA

(Mateo 13:31–32) «Otra parábola les refirió, diciendo: El reino de los cielos es semejante al grano de mostaza, que un hombre tomó y sembró en su campo; el cual a la verdad es la más pequeña de todas las semillas; pero cuando ha crecido, es la mayor de las hortalizas, y se hace árbol, de tal manera que vienen las aves del cielo y hacen nidos en sus ramas». El Señor Jesucristo advirtió que con el correr del tiempo, aquel grupo reducido de discípulos, que componían el embrión de la iglesia, crecería hasta hacerse visible en toda la tierra.

El reino de Dios en la tierra pasaría del grano de mostaza, al árbol. El Reino de Dios, el Evangelio de Dios, la Obra de Dios tiene crecimiento. Empieza como un grano de mostaza, pero se erguirá como el árbol y será visto por los hombres. En el 1974 el Señor nos salvó en la única iglesia del Movimiento Misionero Mundial en España, en 1982 mi esposa y yo viajamos al Congreso del MMM en Indiana, la asistencia cabía en 3 canchas de básquet de un recinto del ejército de Salvación. Ese era el tiempo del granito de mostaza, cuando nadie venía al MMM por lo que veía, sino solo los que Dios tocaba, a los que no nos importaba cuantos miles se congregaran, no nos importaba cuanto nos criticaban, teníamos una visión, una convicción, esta Obra es de Dios. Pero el MMM se ha hecho árbol, sus ramas se han extendido, no se puede esconder el alcance de esta obra. Han venido las aves anidar entre nosotros, escogen las ramas donde poner sus nidos y sus retoños. Pero no son, ni pertenecen al árbol; del árbol son las raíces, las ramas, las hojas, el fruto y la semilla. Pero las aves solo anidan en el árbol, se sirven del árbol, pero no son el árbol, disfrutan de la protección y de la sombra del árbol, comen del fruto del árbol, pero no son parte del árbol.

Las aves tienen muchas plumas de colores atrayentes, cantan y recrean el oído, pero no contribuye ni a las ramas ni al fruto. Cuando el árbol no les conviene, echan a volar, no es que le crecieron alas, es que siempre las tuvieron, pero les convenía el árbol.

También ocurre que, de vez en cuando, el dueño del árbol, el Señor, sacude el árbol y las espanta, poda las ramas cuando lo considera necesario. Las aves como son ajenas al árbol, escogen otro árbol y alzan el vuelo. Pero el árbol queda, porque del árbol son las raíces, son las ramas, son las hojas, son los frutos, son la sombra, pero no son las aves.

Cuando las aves crecen dentro del árbol, se levantan con un canto al unísono. Nunca las aves se van en silencio del árbol, ni le agradecen al árbol el amparo y el apoyo, porque no son del árbol, emprenden vuelo. Pero el fruto, las ramas y la sombra se queda en el árbol, dando fruto, aceptando la poda divina, para seguir dando fruto para Dios y para esta Obra. ¿Qué eres?, ¿árbol o ave?

 

Comentarios

  • Impacto Evangelístico
  • Impacto Evangelístico
  • Impacto Evangelístico

Impacto Evangelístico es una publicación oficial del Movimiento Misionero Mundial con 50 años de circulación en el mundo entero, editado en seis idiomas. El contenido, con reportajes, testimonios, historias e información, está orientado a edificar la vida de nuestros lectores.

Issuu

issuu.com/impactoevangelistico.net

Visualiza en 7 idiomas nuestra edición digitalizada

Ordenadores y Móviles