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03 de Mayo del 2020

EL MENSAJE QUE DEJA EL CORONAVIRUS

La desigualdad se da, se consolida sobre la base de una estructura económica y de un orden social predeterminado. El COVID-19 no solo ataca los cuerpos humanos con ferocidad también socava los cimientos sobre los que descansan las diferencias.

  • EL MENSAJE QUE DEJA EL CORONAVIRUS

Tomás Gómez Bueno (*)

Es una pandemia que obliga a ponerlo todo al servicio de todos: una forma de igualarnos, de ponernos más cerca y de entendernos un poco más como lo que realmente somos. Iguala normas, iguala comportamiento. Estremece la sensación de superioridad que unos presumen tener de sobre otros. Nos pasa su rasero implacable y nos lleva a niveles tan horizontales que esas diferencias artificiales que hemos construido para vernos superiores a otros se desvanecen, y entonces nos descubrimos tan humanos como somos. John Donne nos recuerda que las campanas están doblando por todos por igual. Es frente al dolor donde los humanos descubrimos qué tan iguales somos.

El sufrimiento igualado nos ayuda a entender que todos nuestros esfuerzos no tienen que estar al servicio de las ganancias financieras, que en última instancia todo lo que el hombre hace y construye solo tiene sentido cuando se pone al servicio de la vida. Vemos que los bancos flexibilizan el manejo de las deudas, que la medicina no puede estar motivada solo por las ganancias y la especulación económica y que la guerra es la práctica más cruel y estúpida que se le haya podido ocurrir al hombre.

Esta pandemia estremece la estructura de nuestros pensamientos y nos hace repensar nuestras motivaciones y prioridades. La pirámide de Maslow que jerarquiza las necesidades humanas comienza a achatarse hasta su línea base en la que solo la supervivencia humana es realmente esencial, lo demás es superficial, es accesorio y prescindible. Sobran el prestigio, la fama, los títulos, rangos y honores. Es un tiempo de ver lo inútiles que son nuestras vanidades y extravagancias.

El valor de la vida no está en las diferencias artificiales que el sistema nos quiere hacer ver, el valor de la vida está en ella misma. El coronavirus nos ha remitido a nuestra interioridad, a la búsqueda de nosotros, nos está llevando a explorar nuestra verdadera grandeza y significado a través del dolor, nos está haciendo comprender que no somos tan independientes y autónomos como a veces nos creemos. La humanidad es única y está unida por los lazos fuertes de su propia dignidad que tiene su origen en Dios. En estos momentos la economía del sistema es uno de los aspectos más importante y también es el menos.

Lee la nota completa en https://bit.ly/35nd5ux

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