Moisés venía bajando del monte Sinaí con las tablas de la ley, y se percata que el pueblo está danzando y adorando a un becerro de oro. El pueblo se ha desenfrenado.
Luego de lanzar las tablas, por su indignación ante el hecho, se detuvo frente a la puerta del campamento y dijo: “¿Quién está por Jehová?” (v. 26). Esa fue la pregunta. Inmediatamente les dijo: ¡Júntense los que estén por Jehová! O sea, vamos a volver a lo que éramos antes, a la unidad, vamos a volver a estar juntos, porque separados no podemos hacer la obra. Aquí necesitamos un cuerpo ministerial que este junto, que este unido, si nosotros estamos unidos no hay diablo que pueda contra este pueblo, el Señor nos quiere juntos.
“¿Quién está por Jehová?” Basta ya de los hipócritas, basta ya de los traidores, basta ya de los dobles cara aquí tenemos que ser de una sola cara, aquí no puede haber traidores. Entonces el llamado aquí es por los que están por Jehová; entonces inmediatamente dice: “Júntense conmigo”. El bando de Jesús está a un lado, el bando del diablo está al otro lado; en el bando del Señor hay dominio, hay control, hay sabiduría, hay poder.
Ahora dice: “Júntense conmigo”. Y se juntaron toda la tribu de Leví. Es hora de juntarnos, si están junto con Él no importa lo que está hablando el diablo, no importa la murmuración ni la mentira, lo ponemos bajo la planta de nuestros pies, porque no tiene parte ni suerte con ninguno de nosotros; somos sus hijos, somos sus Siervos y hay que respetar los hombres y las mujeres de Dios. Lo primero era separación; la gente que está hablando mal de esta Obra, no merece ser nuestros amigos, vamos a comprometernos con Dios, a cortar toda comunicación con el otro bando, ese bando de Satanás, ese bando es del enemigo y nosotros necesitamos el bando del Señor, júntense; lo primero es SEPARACIÓN y lo segundo es CONSAGRACIÓN.
¿Quién está del lado de Jehová? Un pueblo unido no puede ser destruido, un pueblo unido no puede desaparecer. Nada puede destruir a un pueblo que está unido, un pueblo que está unido hay una fuerza grande, hay una fuerza superior, el Señor nos quiere juntos. El diablo no puede porque este pueblo está junto, que siga hablando el diablo, que como la iglesia primitiva se multiplicará, se multiplicaban por miles, no importa la mentira del diablo, nosotros seguiremos juntos, más juntos, ¡nosotros estamos juntos, con nuestro Dios! Amén.
