«Cuida de los niños. Dios es bueno». Así se despidió Mario de su esposa Maite a través del teléfono del farmacéutico Antonio García, mientras estaba atrapado en un tren de alta velocidad de la compañía Renfe. El tren chocó con otro de la empresa Iryo en Urda, Toledo. Antonio llegó para ayudar tras enterarse por su hija y creyó que Mario moriría. Sin embargo, al día siguiente recibió una llamada: «Estoy vivo». Mario seguía hospitalizado y debía ser operado nuevamente. Antonio dijo: «Yo creo que los milagros existen y este ha sido uno de ellos».
La tragedia deja 69 muertos. Pero Mario no fue el único sobreviviente que habló de Dios. Jorge Guales, pasajero del tren de Iryo, dio gracias a Dios por viajar en la parte delantera. Desde allí vio cómo los vagones de atrás quedaron destruidos y dijo que, de haber estado allí, no estaría vivo. Asimismo, Cristina, otra sobreviviente, contó que los pasajeros «iban volando» y que los asientos se arrancaban. Después dijo estar «agradecida a Dios».
SALIÓ DINERO PARA TRENES DE OTROS PAÍSES
Mientras continúan las investigaciones, se recuerda que en 2019 el Gobierno de Pedro Sánchez aprobó 247,4 millones de euros en créditos reembolsables para proyectos ferroviarios en Marruecos y Uzbekistán: 190 millones para tranvías de Casablanca y 57,4 millones para Uzbekistán.
Además, tres audios ponen el foco en el centro de control de Atocha. Tras fallar el sistema de seguridad, un operador ordenó al tren de Renfe desconectar y conectar nuevamente el sistema y continuar con «marcha normal». El tren de Iryo estaba detenido y había informado que no podía reiniciar. El de Renfe siguió avanzando y 17 minutos después ocurrió el choque. La investigación deberá determinar qué falló y quiénes son responsables.

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