Recientemente, esta joven ha predicado el evangelio de una manera creativa y valiente en pleno corazón de Madrid, en la Puerta del Sol, la plaza más concurrida de la ciudad. De forma habitual, se sube a una caja roja y, con un salvavidas inflable en la mano, ilustra la urgencia de aceptar a Jesús como Salvador en medio de aguas peligrosas.
Cuando comienza a predicar, lanza una pregunta a los transeúntes:
“¿Crees estar nadando en mares tranquilos?”
Luego advierte que la mayoría se sumerge en aguas pecaminosas: las aguas de la mentira, de la avaricia y de los placeres que dañan el corazón y perturban la conciencia.
“No tiene sentido saltar a un salvavidas si piensas que no te estás ahogando, pero ¿en qué mares te ve Dios hoy?”, pregunta a los que la escuchan.
Sus palabras llevan a la reflexión:
“Alguien te ama tanto que fue a la cruz para darte un antes y un después en la vida”.
Y su sinceridad inspira:
“No necesitas ser perfecto ni tener un título en teología. Solo tienes que entregar tus miedos a Jesús y atreverte, porque no eres tú solo, es Él en ti”.
Marta reconoce que al inicio le costó salir a evangelizar, pero con el tiempo el miedo desapareció inesperadamente. Sus mensajes han impactado a personas de diferentes países. Un hombre iraní, entre lágrimas, se entregó a Cristo tras escucharla; también personas en situación de calle han testificado que el mensaje de la evangelista los motivó a buscar de Dios.
Para ella, el evangelismo fuera del templo es prioritario, incluso una urgencia, pues es consciente de la necesidad de llevar el mensaje a quienes aún no han escuchado de Jesús.
Con un lenguaje sencillo, Marta recuerda en cada predicación:
“Jesús te ofrece hoy un salvavidas. Si no lo tomas, tu propio mar te puede llevar a la perdición. Pero si lo aceptas, descubrirás que hay vida, propósito y salvación solo en Cristo”.
Reflexión
El ejemplo de esta joven española está motivando a muchos cristianos a salir de su zona de confort y compartir la fe en los lugares donde más se necesita.
Si ella se atreve a hacerlo en un país complejo para predicar como España, y en otros de Europa, cuánto más deberían hacerlo los creyentes en Hispanoamérica.
La historia de esta mujer demuestra que el amor de Dios vence al miedo y puede usar a cualquier persona para llevar las buenas nuevas.
Espero que esta noticia haya edificado tu vida.
¡Dios te bendiga, Comunidad de Impacto Evangelístico!
