“Vendíamos opio como si vendiéramos pollos. Todos eran adictos, así que nadie trabajaba en los campos. No teníamos comida, solo hojas de la selva. La gente se peleaba. Fue una época muy caótica”, dijo el pastor Xa.
En este pueblo destaca una persona muy especial: el padre del pastor Xa, el hermano Hang A Lung. Lung tiene un testimonio peculiar, ya que fue elegido presidente de la aldea, y por este motivo el gobierno le proporcionó una radio para que se mantuviera informado sobre sus políticas y decisiones.
El desafío era que el hermano Lung no entendía el idioma vietnamita; solo hablaba hmong, y el único programa radial que podía entender era uno de un ministerio de radiodifusión dirigido al pueblo hmong. En lugar de escuchar ideología comunista, se llenaba todos los días del mensaje de salvación del Señor.
Había una Biblia que pasaba de una casa a otra, y esta fue la que adquirió el hermano Lung. Al leer las Sagradas Escrituras, él y otros habitantes del pueblo sintieron que debían dejar las drogas y vivir una vida agradable delante de Dios.
El pastor Xa comentó: “Mi padre escuchó el evangelio y se convirtió en el primer creyente. Quería que toda nuestra familia recibiera a Jesús. Llamó a mi hermano, que estaba estudiando en otra ciudad, para que volviera a casa de inmediato. Le dijo: ‘Tienes que recibir a Jesús. Si Él viene, todos iremos al cielo y tú al infierno’”.
Sú, una creyente de este pueblo, destaca el caso de su abuelo, quien mantuvo una fe firme en una época en la que Vietnam prohibía el cristianismo. Ella compartió al noticiero cristiano CBN News: “La policía arrestó y golpeó a mi abuelo varias veces. Y cuando amenazaron con matarlo, él les preguntó: ‘¿Por qué tardan tanto en matarme? Usted quiere conocer a Jesús’. Después de unos días, le dijeron: ‘Vuelve a casa, no tenemos comida para alimentarte’”.
En general, los habitantes de Sin Suoi Ho fueron cambiados por el Señor de tal manera que, en lugar de opio, empezaron a plantar orquídeas, lo que se convirtió en una fuente de ingresos; y Dios les dio sabiduría para comenzar a administrar negocios de diversos rubros.
También los habitantes acuden al mercado para hacer comercio, lo cual es una gran oportunidad para el pastor Xa, quien les limpia los zapatos de forma gratuita. “Esta es mi manera de servir a la gente y también una oportunidad de compartir con ellos a Jesús”, dijo el ministro cristiano.
Debido a esta renovada y favorable condición, el pastor Xa ve la importancia de continuar con el legado cristocéntrico a nivel de aldea. Por ello, agradece que CBN Vietnam esté ayudando a discipular a los niños de formas estratégicas, como el patrocinio a una escuela que enseña inglés e instrumentos musicales.
Diez años después, Sin Suoi Ho fue reconocido por el gobierno como uno de los principales destinos turísticos. En 2023, la ASEAN (Asociación de Naciones de Asia Sudoriental) lo reconoció como una de las principales atracciones turísticas del sudeste asiático, destacando su belleza y tranquilidad; y en el ámbito cristiano, por los testimonios de vidas transformadas.
“Sin Suoi Ho es un caso de estudio para los distintos pueblos de Vietnam. Dios transformó una comunidad a través de una iglesia. Desde el pastor hasta la congregación, todos obedecen al Señor. Y Dios transformó todo. No empezaron con la idea de hacer famosa esta aldea, sino con la idea de que amaban al Señor y querían glorificarlo”, dijo Truong.
El hermano Truong, junto a CBN Vietnam, concuerdan en que si Dios pudo hacer tal obra grandiosa en Sin Suoi Ho, Él es más que capaz de transformar otros pueblos y ciudades, e incluso, inesperadamente, toda la nación de Vietnam.
Reflexión
Hoy más que nunca, Dios quiere rescatar a las vidas que viven sumergidas y esclavizadas por las drogas, especialmente por el opio, una droga tan fuerte y devastadora en Oriente.
China fue una nación grandemente azotada por este compuesto derivado de una planta herbácea, pero gracias al poder del evangelio ha ido superando esa triste condición. Lo mismo ha sucedido en Singapur y en Vietnam, como muestra esta noticia.
No podemos dejar de orar por la difícil situación de adicción que siguen viviendo estas almas en Asia. ¡Dios te bendiga ricamente, Comunidad de Impacto Evangelístico!
