La Obra de Dios es pues la empresa más grande y transcendental de todas las edades, envuelve al Padre, al Hijo, al Espíritu Santo, a la Palabra de Dios, a los ángeles, al cielo, a la tierra, al hombre, a toda la creación, al universo, al tiempo, al espacio, a la eternidad.
A pesar de todo esto la inmensa mayoría de la humanidad tiene un concepto muy pobre de la verdadera Obra de Dios: mataron a los profetas; paraCristo no hubo lugar en el mesón, no tuvo donde reclinar su cabeza, montó un pollino prestado, cenó en un aposento prestado, despreciado, desechado entre los hombres, menospreciado, no fue estimado, fue crucificado, y sepultado en una tumba prestada.
Para la Palabra de Dios no hay lugar en los corazones, es desobedecida, rechazada, negada, combatida, considerada como tontería o locura. Para la Iglesia del Señor no hay tiempo. Los verdaderos seguidores y obreros son considerados como necios, locos, viles, la hez del mundo, el desecho de todos. Pero lo más triste de todo es que haya creyentes y hasta predicadores que no tengan conceptos correctos, claros y elevados de la Obra de Dios y del ministerio cristiano.
DEBEMOS TENER CONCEPTOS ELEVADOS SOBRE LA OBRA DE DIOS EN CUANTO A LO INTELECTUAL
La Obra de Dios es la más alta cultura, es sabiduría, es conocimiento, es revelación, es iluminación.No debe alabarse el hombre en sus conocimientos humanos y terrenales, sino que, como dice en el libro de Jeremías:“Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová” (Jeremías 9:24).
El más elevado conocimiento, es el conocimiento de Dios.“Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, aquien has enviado”(Juan 17:3).
La voluntad de Dios es que podamos “comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento”(Efesios 3:17-21).
Este conocimiento de Dios, y de Cristo, y de su Palabra, tiene que ser un conocimiento progresivo, debemos “creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo”(2 Pedro 3:18). Este conocimiento progresivo se hace necesario “para que nadie os engañe con palabras persuasivas… o por medio de filosofías y huecas sutilezas” (Colosenses 2:4, 8).
Y con todo esto, hay creyentes que dicen que no hay que estudiar la Palabra de Dios, que lo que hay que hacer es abrir la boca, etc. Son topos espirituales que siempre están cometiendo errores y siguiendo profecías engañosas y vanas sutilezas.
DEBEMOS TENER CONCEPTOS ELEVADOS SOBRE LA OBRA DE DIOS EN CUANTO A LO MORAL
La Obra de Dios demanda que el obrero del Señor mantenga las normas más elevadas de moral y de conducta. San Pablo escribe: “Ten cuidado de ti mismo…” (1 Timoteo 4:16).
En 1 Timoteo 3:1-7, encontramos una lista de requisitos y cualidades morales del obrero del Señor, dice así: “Palabra fiel: Si alguno anhela obispado, buena obra desea. Pero es necesario que el obispo (o pastor) sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar; no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, sino amable, apacible, no avaro; que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad (pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la Iglesia de Dios?); no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo. También es necesario que tenga buen testimonio de los de afuera, para que no caiga en descrédito y en lazo del diablo.”
Hay los que pretenden escudarse en la censurable y censurada conducta de David, que pecó de adulterio y siguió como rey; ellos pecan de adulterio, etc. y quieren seguir siendo ministros.Los sacerdotes que pecaban en el Antiguo Testamento Dios los expulsaba del ministerio.Es lamentable y hasta bochornoso tantos casos de predicadores cuyas vidas están manchadas por el adulterio; otros que se divorcian,y se vuelven a casar con una facilidad pasmosa,y sin ningún temor de Dios y una flagrante violación de la Palabra del Señor.
El verdadero obrero del Señor tiene que mantener una conducta intachable, para que no tenga de que avergonzarse (2 Timoteo 2:15).
DEBEMOS TENER CONCEPTOS ELEVADOS SOBRE LA OBRA DE DIOS EN CUANTO A LO ECONÓMICO
El obrero del Señor no debe comprometer su mensaje por ventajas personales ni económicas. Hay los que reconocen que no están dando al pueblo el verdadero mensaje de Dios, pero por amor al salario no dan el mensaje de Dios.
Balac ofreció dinero al profeta Balaam, para que pasara a trabajar a su lado, a sus órdenes, y el asalariado Balaam aceptó la oferta (Números 22-24; Deuteronomio 23:4; 2 Pedro 2:15, 16; Judas 1:11). Hoy día también hay los Balac que ofrecen, y los Balaam que se venden, tan despreciables son unos como los otros, ambos deshonran la Obra de Diosy el ministerio cristiano.
El verdadero obrero del Señor no puede ser amador de torpes ganancias, ni embarazarse en los negocios de la vida; debe ser de espíritu sacrificado por la Obra de Dios, desprendido, de corazón generoso, que como Bernabé lo dé todo para la Obra de Dios (2 Timoteo 2:4; Hechos 4:36, 37).
El obrero fiel del Señor es también muy cuidadoso en el pago de sus deudas, para siempre tener buen testimonio aun entre los extraños.
DEBEMOS TENER CONCEPTOS ELEVADOS SOBRE LA OBRA DE DIOS EN CUANTO A LO ESPIRITUAL
La Obra de Dios es una empresa espiritual, y para su realización se requiere un equipo espiritual. La Obra de Dios es una guerra espiritual, y para la conquista se requieren armas espirituales, por lo mismo el obrero de Dios tiene que ser espiritual. Estúdiese el capítulo 8 de Romanos, para que se vea la calidad espiritual necesaria al creyente y especialmente al obrero de Dios.
Puesto que la Obra de Dios es una empresa espiritual no pueden usarse métodos carnales, pues estos siempre producen resultados carnales. El obrero de Dios tiene que ser una persona espiritual, que viva y ande en el espíritu.
El verdadero obrero de Dios y el creyente en general debe tener los más altos conceptos de la Obra de Dios en todos los aspectos. ¡Verdaderamente la Obra de Dios es maravillosa! Con razón el salmista exclamó: “Gloria y hermosura es su obra…” (Salmo 111:3).No quitemos brillo y hermosura a la Obra de Dios por nuestros conceptos equivocados acerca de la misma.
Hay un matrimonio, artistas de la televisión, presumiblemente convertidos al Evangelio, que por el día actúan en programas mundanos de televisión, él haciendo el papel de galán y ella de prostituta, y por la noche suben a los púlpitos a predicar.¡Horrible mezcla!
Recientemente la prensa publicó lo que afirmó una mujer:“Hace meses tuve un sueño, que más que sueños fue una verdadera revelación, y de acuerdo a esa revelación mi próximo hijo sería el segundo mesías que vendría a este mundo”. Estas revelaciones son el resultado de mezclar el Evangelio con el mundo, son el resultado de conceptos muy bajos de lo que es el verdadero Evangelio y la verdadera Obra de Dios. Estas revelaciones son abominación a Dios. El único segundo mesías que vendrá será el anticristo. El anticristo es un resultado de la Obra de Satanás. Es obra de Satanás mezclar el Evangelio con el mundo y el pecado.
Y estas clases de revelaciones, es el resultado de esta grotesca mezcla de Evangelio con el mundo, de esos conceptos equivocados de lo que es la Obra de Dios.
En Puerto Rico tenemos también tales mezcladores de Evangelio con mundanalidad, cantantes profesionales, presumiblemente convertidos que cantan la música de los himnos con salsa y con otros ritmos del mundo; y lo peor de todo es que haya pueblo llamado cristiano que patrocine tal mezcla, tales mezcladores, y tales conceptos bajos del Evangelio y de la Obra de Dios.
Verdaderamente estamos viviendo en los días del fin, cuando es evidente y manifiesto que Satanás ataca a la verdadera Obra de Dios con toda la artillería del infierno usando a todos sus sicarios, pero en medio de todo estos ataques de Satanás sabemos, que son ciertas las palabras del Maestro, que dijo: “Las puertas del Hades (infierno)no prevalecerán contra la Iglesia del Señor” (Mateo 16:18).
Amigo, ¿desea pertenecer a la verdadera Obra del Señor, y recibir sus eternos beneficios?Pídale perdón a Dios por todos sus pecados y acepte a Jesucristo como su gran Salvador. Amén.
