Ad image

LA ORACIÓN DE JABES (1 CRÓNICAS 4:9–10)

Hay hombres de quienes se dice mucho, pero valen muy poco.

3 Min lectura

En cambio hay otros de quienes aunque se dice muy poco, valen mucho.

Las apariencias engañan y la calidad es mejor que la cantidad.

De Jabes se dice muy poco, pero eso poco es grande. (1 Sam. 16:7).

I. EL ORIGEN DE JABES

No lo conocemos, ni su tribu, ni familia, ni casa, ocupación ni edad.

Posiblemente era uno de los hijos de la tribu de Judá. (1 Cr 4:1).

Lo que sabemos es que su madre le puso por nombre Jabes, “triste” (1 Cr  4:9).

Y que fue más ilustre que sus hermanos y que hizo oración a Dios.

II. ALGUNAS CARACTERISTICAS DE SU PERSONA

La expresión: “más ilustre que sus hermanos” es muy notable.

Y debía ser así ya que había una ciudad edificada en su honor. (1 Cr  2:55).

Se pone el nombre a una ciudad, barrio o calle en honor de alguien.

El ser ilustre no le impidió ser un hombre de oración. (1 Cr 4:10).

La ciencia no está reñida con la espiritualidad ni viceversa.

Resumiendo diremos que Jabes fue ilustre, famoso, erudito y piadoso.

Ilustre, se deriva de luz, el que ilumina, famoso, claro y noble.

Y lo fue con Dios, con los íntimos, con los extraños y consigo mismo.

III. EL CONTENIDO DE SU ORACION

Por sus expresiones es una oración hermosa, profunda y valiosa.

1. La dirigió a Dios. No invocó a los dioses paganos.

2. Pidió bendición. Sintió necesidades espirituales y materiales.

3. Pensaba prosperar: “Si … ensancharas mi territorio”, era optimista.

4. Quería protección. Se sentía débil y necesitado. Se aseguró.

IV. LA RESPUESTA DEL SEÑOR

Dios le oye, aprueba lo solicitado concediéndole lo que pide.

Su tristeza se convirtió en gozo, sabía en quién había creído.

Fue bendecido, prosperado, guiado y protegido por el Señor.

Nuestro Dios es el mismo Dios de Jabes, podemos ir a él confiadamente.

Es “el trono de la gracia” donde siempre hay oportuno socorro. (Hebr. 4:16).

Campderros, D. (2003). Bosquejos Biblicos : Tomo I 

Comparte este artículo
Exit mobile version