EXPONERSE AL JUICIO DIVINO

¿Y piensas esto, oh hombre, tú que juzgas a los que tal hacen, y haces lo mismo, que tú escaparás del juicio de Dios? ¿O menosprecias las riquezas de su benignidad… ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento? – Romanos 2:3-4.

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El proceso de un jefe de Estado responsable de la muerte de miles de hombres había durado más de cuatro años, pero cuando el veredicto fue pronunciado, el acusado escapó a la justicia humana, pues fue hallado muerto en su celda. Era ateo y lo declaraba abiertamente. Desde hacía mucho tiempo había pedido que en su entierro no se hiciese oficio religioso.

Escapó a la justicia humana, pero no escapará a la justicia de Dios. Cuando comparezca ante el Juez, su proceso no durará mucho tiempo, pues nadie podrá defender su causa. El juicio de Dios será inapelable. El Señor Jesús enseñó a sus discípulos que la condenación será perfectamente justa y establecida según la responsabilidad de cada uno (Apocalipsis 20:12-13).

Del mismo modo, el apóstol Pablo advierte a los creyentes de Corinto que la recompensa celestial prometida a los creyentes también será según lo que cada uno “haya hecho… sea bueno o sea malo” (2ª Corintios 5:10).

La historia de la humanidad revela varios casos en los que los jueces se equivocaron, ya sea condenando a inocentes, absolviendo a culpables o valorando mal el grado de culpabilidad. ¡Dios nunca se equivoca! “Dios es juez justo” (Salmo 7:11). El Juez de mañana es aún ahora el Salvador. “Dios justo y Salvador; ningún otro fuera de mí. Mirad a mí, y sed salvos” (Isaías 45:21-22).

Fuente:amen-amen.net

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