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¿CUÁLES SON LOS ENEMIGOS DEL CREYENTE?

En caso de guerra es primordial conocer al enemigo, su estrategia y sus objetivos. Del mismo modo el creyente no debe ignorar la realidad del combate espiritual, ni las formas que puede revestir.

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Tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. – Efesios 6:13.

–El combate interior: la conversión no elimina la vieja naturaleza, que siempre está presente en el creyente y es opuesta a Dios. Esta vieja naturaleza lo incita a desobedecer a Dios, mientras la nueva naturaleza, la cual recibe al convertirse, aspira a vivir en armonía con los deseos del Señor. El conflicto entre esas dos naturalezas es inevitable (Gálatas 5:17).

–El combate exterior: el adversario del creyente es el diablo, criatura espiritual, ángel caído porque quiso ser igual a Dios. Es muy poderoso, pero no todopoderoso; la Biblia lo define como mentiroso y homicida (Juan 8:44), tentador (Mateo 4:3) y acusador (Apocalipsis 12:10).

Actúa contra los creyentes, sea provocando persecuciones, intentando hacerles caer en la co­rrupción moral o confundiéndolos en el ámbito espiritual. Es el jefe de un ejército de poderes espirituales: los demonios, agentes del mal. El diablo domina el mundo, su sistema, sus valores. Uno de sus objetivos es impedir que el creyente obedezca a su Señor Jesucristo. Si lo logra, el creyente pierde la comunión con su Señor y vive una vida estéril que no honra a Dios. Para evitar esta derrota debe tomar toda la armadura de Dios, como el soldado romano se ponía su armadura para la guerra.

Fuente: http://amen-amen.net/

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