EL PECTORAL

Prenda que el sumo sacerdote llevaba sobre el pecho cuando entraba en el santuario o tenía que decidir cuestiones de gran importancia. Consistía en una pieza de bordado doble, cuadrada y de 25 cm, de tela muy fina como la del Efod (Éx 28.16).

1 Vista
1 Min lectura

Estaba engarzado con doce piedras preciosas, cada una de estas tenía grabado uno de los nombres de las doce tribus y estaban colocadas en el mismo orden que correspondía a las tribus en su campamento en el desierto (Nm 10.14–27). Así, el sumo sacerdote llevaba simbólicamente los nombres de las doce tribus sobre su corazón cuando estaba delante de Dios.

En cada esquina del pectoral había un anillo (Éx 28.23, 26) con su correspondiente cadenilla y, una vez puesto el pectoral, las cadenillas se ensartaban por la parte superior de las hebillas del efod. La parte inferior se aseguraba con cintas de jacinto. En el centro, en la parte interior y en un doblez que formaba una especie de bolsa, el sumo sacerdote llevaba el  Urim y Tumim (Éx 28.30) con los que juzgaba los casos difíciles y de gran monta. Por esta razón el pectoral se llamaba también el «pectoral del juicio». Simbolizaba al sacerdote mediador, juez y anunciador de la voluntad de Dios al hombre (cf. Mal 2.6, 7).

Comparte este artículo
Exit mobile version