Pablo presenta la petición como un ruego, la presenta como una súplica, como un clamor para encontrar la buena voluntad de Dios. Se dirige a los creyentes, y les está reclamando, les está demandando un sacrificio, una entrega, y esta es una entrega total. Hay cosas que tenemos que entregar, especialmente tenemos que entregar el cuerpo, esto es esencial, el Señor necesita nuestro cuerpo para poder glorificarse. Podemos ver en este pasaje bíblico cinco cosas que Dios nos está pidiendo: 1) Que presentéis vuestros cuerpos, 2) en sacrificio vivo, 3) en sacrificio santo, 4) en sacrificio agradable a Dios, y 5) vuestro culto racional.
1. Que presentéis vuestros cuerpos
Los miembros del cuerpo son instrumentos de servicio, pues servimos a Dios con todo el cuerpo. El cuerpo es el siervo de la cabeza, y el cuerpo no hace nada si la cabeza no le da órdenes. Esto nos lleva a un orden: Primero es el Servicio para luego entrar en la Voluntad de Dios. Ningún lema pudo haber sido mejor que Voluntad, porque esto viene detrás de un servicio, entonces la iglesia es siervo de Cristo, porque la cabeza es Cristo y nosotros tenemos que servirle a Él, a nuestro Señor Jesucristo.
Cristo como la cabeza viviente, es complacido por la iglesia, somos el cuerpo y Él quiere usarnos a nosotros para que podamos cumplir su voluntad y obrar en todos sus propósitos. Es decir que si todos los miembros del cuerpo se entregaran totalmente a Dios, entonces acontecerían grandes cosas. Él va a realizar su voluntad a través de todos nosotros, al actuar debemos estar en las manos de Dios, no podemos salir de sus manos, de sus propósitos y de su voluntad.
2. En sacrificio vivo
Lo primero que nos demanda es que presentemos nuestro cuerpo en este sacrificio, en aquello que nos lleva a alcanzar la buena voluntad de Dios. En el Antiguo Testamento los judíos presentaban el cordero y lo traían al sacerdote, ellos entregaban el animalito al sacerdote; ahora nosotros entregamos nuestro cuerpo al Señor. La Palabra de Dios nos dice que tenemos que presentar nuestro cuerpo en sacrificio vivo.
En el Antiguo Testamento se traían los corderos al altar y eran sacrificados, eran muertos. Cristo acabó con los sacrificios en el altar. Ahora Cristo desea un sacrificio vivo, porque no se puede hacer la voluntad de Dios si se está muerto; ese es el problema de muchos que están sin vida, muertos en sus delitos y en sus pecados; muchas organizaciones y concilios están ya muertos, creyentes y pastores muertos, ellos no pueden presentar el sacrificio que Dios requiere. Tenemos que vivir sobre el altar, nuestro Señor quiere un sacrificio vivo, hay que hacerlo ahora. “El ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz”, Romanos 8:6.
Ahora sobre el altar no se va a traer un animal para sacrificarlo, ahora hay que traer nuestro cuerpo, hay que entregarlo todo para hacer un sacrificio vivo. Entonces presentamos el cuerpo, esto es ponerlo todo, aquí no excluye nada; aquí hay que poner las manos, los pies, la boca, hay que poner la mente, el corazón, aquí hay que ponerlo todo para hacer su voluntad y llegar a la buena voluntad de Dios. Tenemos que estar en el altar, en el altar está el fuego, el altar tendrá que arder, ahí está la Shekiná de Jehová, ahí está la presencia del Señor, ahí está la gloria de Dios; esa es la vida que Dios quiere para ti. Hemos pasado el Servicio y fuimos aprobados, ahora entramos a su Voluntad.
3. Un sacrificio santo
Si el corazón, el cuerpo y la vida son santas Dios mora ahí. Un Dios santo quiere habitar en templos que son santos. Por eso tiene que haber un sacrificio santo, hay que sacrificar aquellas cosas que tratan de levantarse y que nos impiden santificarnos. Pero nosotros estamos santificando nuestro templo, y vemos como el Espíritu de Dios está tomando control y va limpiando nuestros conductos espirituales y a la medida que vamos avanzando, vamos sintiendo que nos va envolviendo una presencia, una gloria, una libertad especial que viene del cielo. Somos el templo del Espíritu Santo.
4. Un sacrificio agradable a Dios
El Señor está buscando un sacrificio agradable, un sacrificio que sea aceptable. Esto de aceptable es entrar a experiencias que nos van a llevar a la voluntad de Dios, porque sin aquellas experiencias no se llega a esa voluntad. Dios quiere probar la perfección de su voluntad en nosotros, la cual va alcanzando la perfección a la medida que nos vamos entregando y sometiendo. Él quiere que profundicemos esa voluntad que nos va a llevar a ser mejores cada día. Sométase, pues, a la voluntad de Dios.
5. Vuestro culto racional
Cuando no hay una entrega total del cuerpo, cuando no hay un sacrificio vivo, y no hay un sacrificio santo, y no hay un sacrificio agradable a Dios, entonces no se puede celebrar un culto racional. El cuerpo nos lo dio el Señor, este cuerpo no nos pertenece, este cuerpo le pertenece a Dios. Él quiere disponer de todo nuestro cuerpo, pero aquí estamos luchando con el Señor, porque hay una parte que queremos entregarla y hay otra parte que es caprichosa, que es voluntariosa, donde predomina el ego. Es irrazonable negarle a Dios lo que le pertenece, el cuerpo es del Señor. Amén.
