ANGOLA: 12 MILLONES DE PROTESTANTES EVIDENCIAN QUE LAS RESTRICCIONES LEGALES NO DETIENEN EL EVANGELIO

Aunque Angola reconoce constitucionalmente la libertad religiosa, las iglesias enfrentan exigentes requisitos para obtener reconocimiento legal. La ley exige 60.000 firmas notarizadas, con al menos 1.000 residentes de cada provincia, además de revisar que su doctrina y prácticas sean compatibles con la Constitución y las leyes. A pesar de ello, el último censo angoleño contabilizó 12.024.481 protestantes, el 34,9 % de la población de dos años o más.

1 Vista
2 Min lectura

UNO DE LOS MAYORES

Según el Instituto Nacional de Estadística de Angola, el protestantismo es la segunda mayor confesión religiosa del país, detrás del catolicismo, que representa el 44,2 %. El islam, en comparación, aparece con 138.562 personas, el 0,4 %.

LAS PRESIONES

La organización cristiana internacional Open Doors identifica a las comunidades pentecostales y evangélicas como las más afectadas por la presión y la violencia entre los grupos cristianos del país.

Las iglesias enfrentan dificultades para lograr su registro, así como vigilancia, intimidación, amenazas de arresto y medidas contra congregaciones no registradas.

Las 60.000 firmas que se exigen para obtener el registro significan que una nueva confesión no solamente debe demostrar que tiene creyentes: la ley le exige acreditar una base de apoyo de gran magnitud y presencia territorial nacional.

La ley exige, además, fotocopias autenticadas de los documentos de identidad de los suscriptores, documentos que acrediten su residencia y las certificaciones correspondientes. El reglamento establece que las firmas y los elementos registrales deben pasar por un proceso de certificación de autenticidad.

REVISAN LA DOCTRINA

El reglamento de la Ley 12/19 de Angola dispone que el Instituto Nacional para los Asuntos Religiosos (INAR) emita un dictamen sobre la conformidad de los principios filosóficos y doctrinales de cada confesión con la Constitución y las leyes.

Las puertas de algunos templos pueden cerrarse, pero el Evangelio continúa avanzando.

Comparte este artículo
Exit mobile version