ANGUSTIA DE LAS GENTES

«Habrá señales... y en la tierra angustia de las gentes, confundidas a causa del bramido del mar y de las olas; desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra». (Lucas 21:25-26)

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EL CUMPLIMIENTO DEL SERMÓN PROFÉTICO

Nuestro Señor Jesucristo, en su sermón profético, dijo: «Entonces habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, confundidas a causa del bramido del mar y de las olas; desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra; porque las potencias de los cielos serán conmovidas» (Lc. 21:25-26).

Estas dramáticas palabras del Maestro siguen cobrando inquietante y angustiosa actualidad en nuestros días. Ya no es únicamente el fiel predicador de la Palabra de Dios que continuamente habla acerca de esto, sino que también la prensa, los filósofos, los científicos, los gobernantes y hasta los escépticos e incrédulos se refieren con preocupación a este tema.

EL CLAMOR Y TEMOR DEL MUNDO SECULAR

  • En un periódico de Washington apareció una caricatura que mostraba a un hombre portando un cartelón que decía: «Se acerca el fin del mundo».
  • El científico William Vogt lo expresa de esta manera: «La escritura en la pared de los cinco continentes nos dice que el día del juicio está a la mano».
  • En el boletín oficial de la Comisión de Energía Atómica de los Estados Unidos aparece un comentario que dice: «Hemos hecho posible la total destrucción, en un instante, de la raza humana y de toda la civilización que ha costado tantos siglos en edificar».
  • El famoso periodista americano Walter Lippmann recientemente confesó: «Estoy preocupado por el curso de los acontecimientos como nunca antes lo he estado; lo que veo es completa desintegración de la esperanza, la fe, la voluntad… y lo peor de todo de la moral».
  • El doctor Lloyd Berkner, expresidente del Consejo Internacional de Hombres de Ciencia, dice: «Debemos advertir a la humanidad de un desastre inminente. Yo mismo no sé la respuesta. El reloj se aproxima a la medianoche».
  • El notable físico, doctor Harold Urey, admitió: «Nosotros los científicos somos la gente más atemorizada de la Tierra».

Podríamos añadir muchos más de estos testimonios. Parece que todos comprenden el peligro que se cierne sobre todo este mundo. Parece que todos comprenden el juicio que se avecina. Parece que todos comprenden que algo extraordinario y terrible va a suceder presto. Parece que todos comprenden que estamos viviendo en los días finales de esta edad.

LA INDIFERENCIA DENTRO DE LA IGLESIA

Pero también parece que la mayoría de los creyentes y de las iglesias son los menos que se dan cuenta, los menos que comprenden lo inminente del juicio de Dios sobre este mundo incrédulo.

Y lo peor, en muchos casos, es que a muchos creyentes e iglesias no les gusta oír hablar del juicio que se avecina. Les gusta que les prediquen sermones floridos, elocuentes, filosóficos. Les gusta oír hablar de veladas, tenidas, fiestas, dramas, espectáculos, películas, programas sociales y culturales, actividades cívicas y políticas, y del falso ecumenismo. Les gusta hablar de todo, menos del peligro que amenaza este mundo, menos de la necesidad de arrepentirse y humillarse delante de Dios, y de sacrificarse para que los millones de almas sin Cristo sean alcanzadas.

ADVERTENCIA Y SENTENCIA BÍBLICA PARA LOS NEGLIGENTES

Pero muy a pesar de estos reposados, desentendidos, indiferentes y negligentes, se cumplirá toda la Palabra y los juicios de Dios para nuestros días.

  • Para estos indiferentes hay un lamento: «¡Ay de los reposados!» (Am. 6:1).
  • Para estos mundanos hay una denuncia: «Adúlteros y adúlteras, ¿no sabéis que la amistad del mundo es enemistad con Dios?» (Stg. 4:4, RVR1909).
  • Para estos negligentes hay una sentencia: «Echadle en las tinieblas de afuera» (Mt. 22:13).

Los tales serán sorprendidos con el acontecimiento que puede suceder en cualquier instante, esto es, el levantamiento de la Iglesia de Jesucristo (1 Ts. 4:15–5:3).

LOS JUICIOS DEL APOCALIPSIS Y LA ÚNICA ESPERANZA

¿Sabe, hermano y amigo? Es que el Señor Jesucristo viene pronto a buscar lo único que sirve en este mundo, esto es, los lavados con Su preciosa sangre; y entonces se cumplirá la destrucción, los juicios y las calamidades registradas en el libro de Apocalipsis, las cuales ya los científicos, gobernantes e incrédulos están presagiando y por lo mismo están llenos de angustia y de temor.

El libro de Apocalipsis nos habla del azote del Anticristo, con el gobierno de terror más horrendo en toda la historia de la humanidad. Nos habla de guerras, de hambre, muerte, terremotos, estrellas cayendo del cielo produciendo distintos desastres, truenos, relámpagos, granizo mezclado con fuego y azufre, tinieblas; millones y millones de demonios saliendo del abismo para atormentar a los hombres; y el diablo mismo caminará por la Tierra. «¡Ay de los moradores de la tierra y del mar! porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo» (Ap. 12:12).

DECISIÓN ETERNA: EL LLAMADO A VELAR

Ya estos negros nubarrones se proyectan amenazantes en el horizonte de este mundo; la única salida es Cristo. «Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar de pie delante del Hijo del Hombre» (Lc. 21:36).


Rev. Luis M. Ortiz

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