Ataque a la iglesia: Decenas de cristianos mueren en medio de la guerra en Ucrania

Por amor a Dios y a las almas, sirven hasta el final: perecen bajo bombas, drones y secuestros.

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La persecución no ha alcanzado sólo a pastores. En febrero de 2026, la International Religious Freedom or Belief Alliance informó que al menos 80 ministros de distintas confesiones habían muerto y más de 200 creyentes habían sufrido secuestro, tortura o detención ilegal durante la guerra.

Desde entonces, nuevos casos se han sumado. El más reciente es el del pastor y misionero Ivan Salfetnikov, muerto el 14 de octubre en Sloviansk cuando un dron ruso impactó el vehículo que conducía mientras evacuaba civiles.

El pastor bautista Leonid Skumatov, de 69 años, permaneció en Myrnohrad para ayudar a ancianos, enfermos y heridos. En septiembre de 2025, un dron ruso alcanzó su vehículo cuando regresaba de entregar alimentos.

En Kupiansk, el pastor pentecostal Yuriy Klymko murió en febrero de 2024 bajo los escombros de su iglesia, alcanzada por un bombardeo ruso.

En 2022, el diácono Anatoliy Prokopchuk y su hijo Oleksandr, de 19 años, fueron secuestrados por militares rusos y días después aparecieron muertos con signos de tortura.

POR LOS SOLDADOS Y REFUGIADOS

También murieron cristianos mientras servían. Yaroslav Pavenko, capellán pentecostal de 22 años, murió en 2023 mientras ministraba a soldados, y Dmytro Panychuk fue asesinado en 2022 cuando llevaba alimentos a refugiados.

Organizaciones internacionales han documentado además detenciones arbitrarias, torturas y destrucción de templos en territorios ocupados por Rusia.

También hubo cristianos ortodoxos muertos por acciones atribuidas a fuerzas ucranianas. En 2022, el protodiácono Alexander Tkachenko murió durante un bombardeo en Donetsk.

Oremos por los cristianos que permanecen sirviendo en medio del conflicto y por las familias de quienes entregaron su vida ayudando a otros.

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