En la evolución se asume que, al principio, las células microscópicas habrían dado lugar, después de millones de años, a pequeños animales marinos sin esqueleto interno; a partir de estos surgirían los vertebrados más complejos, con las morfologías sofisticadas y perfectas que actualmente conocemos. Este cambio progresivo, ligado a la propuesta de Darwin, plantea un avance de lo simple a lo complejo. Sin embargo, existen excepciones, desde organismos simples que poseen una estructura compleja, como los parásitos, hasta organismos más grandes y visibles, como ciertas plantas y animales.
La lista de organismos que han permanecido inalterados a lo largo de las eras es bastante extensa. A continuación, mostramos algunos de ellos:
Parásitos
Estos seres, tan simples en comparación con el ser humano y pertenecientes al reino de los protozoos, han logrado subsistir durante miles de años sin cambios considerables en su estructura interna, la cual es evidentemente perfecta y eficiente, pues funcionan bien desde la divina creación.
Estas bacterias han progresado muy poco, ya que nacen, se alimentan y se reproducen como siempre, siguiendo las órdenes de su programa biológico interno. Aunque algunas de ellas causan enfermedades y virus dañinos para el ser humano, la mayoría (de entre las más de 20,000 especies) son inofensivas, e incluso resultan beneficiosas para el ecosistema y para el ser humano.
Plantas vasculares
Dentro del reino vegetal, hay dos plantas vasculares con una morfología muy sofisticada: el helecho (Filicopsida) y el equiseto (Equisetidae), ambas especies longevas presentes desde el tiempo de Adán y Eva.
Estas plantas son fósiles vivientes, ya que tienen un registro fósil muy antiguo. Su aspecto es similar al de las plantas con flor o angiospermas, y el helecho puede llegar a medir hasta 40 metros de altura.
Peces
En el reino animal marino, dos ejemplos de estructuras complejas son el tiburón y el celacanto.
El ancestro más primitivo del tiburón fue identificado como Cladoselache, según ejemplares fósiles. Las especies más cercanas a los tiburones actuales surgieron en el período Jurásico. Este temible pez ha desarrollado una configuración biológica perfecta, que le permite ocupar el puesto más alto en la cadena marina. Su longevidad es notable: su esperanza de vida es de alrededor de treinta años, pero algunos ejemplares pueden llegar a vivir más de cien años gracias a un asombroso sistema inmunológico, que actualmente se estudia en relación con tratamientos para enfermedades como el cáncer o el sida. Otras características destacadas incluyen su excelente visión, que le permite ver de noche o en zonas oscuras del mar, y sus sentidos del olfato y del gusto, ambos muy desarrollados.
Luego tenemos al celacanto, un pez de color azul marino con pequeñas manchas blancas. Se creía extinto, pero fue descubierto en 1938 en Sudáfrica, lo que impresionó al mundo y generó un gran debate sobre cómo encajarlo en la “evolución” de los animales terrestres. Este fósil viviente, que habita en las Islas Comores e Indonesia, se ha convertido en una piedra de tropiezo para la teoría evolutiva. Sus gruesas escamas, una característica vista solo en peces ya extintos, demuestran que es un pez muy antiguo con pocos cambios morfológicos y fisiológicos.
Reptiles
En cuanto a los reptiles, destacan los cocodrilos y los lagartos de Komodo, conocidos como dragones de Komodo.
Los cocodrilos han cambiado muy poco, ya que su estructura biológica ha funcionado de manera constante durante miles de años. Esto es respaldado por un estudio realizado por el Dr. Max Stockdale y su equipo de la Facultad de Ciencias Geográficas de la Universidad de Bristol.
Los dragones de Komodo, típicos de Indonesia y también presentes en Australia, poseen un cuerpo robusto y están dotados de numerosas placas sensoriales distribuidas en su organismo. Esta característica los hace animales muy resistentes, al igual que los tiburones, y con escamas reforzadas con hueso. Estas características les han permitido subsistir en el tiempo y no han experimentado cambios en su aspecto físico desde los dragones primitivos de su tipo.
Conclusiones
La complejidad estructural y fisiológica de los seres vivos ha existido desde siempre, y el tiempo solo ha generado pequeñas modificaciones en su diseño original.
Podemos concluir que la idea de un progreso evolutivo de las especies se enfrenta a estos tipos de seres vivos que son hoy tan complejos como lo fueron siempre.
¡Dios te bendiga ricamente, Comunidad de Impacto Evangelístico!
