Se trata de Cássimo Armando, proveniente de Mozambique, quien también vivió inmerso en tradiciones de brujería y con curanderos locales.
Pasó por muchas pruebas a lo largo de su vida, sobre todo espiritual, andando en confusión por estar envuelto en más de una creencia.
Este instrumento del Señor tuvo un encuentro transformador con Jesucristo, quien cambió su vida y su fe.
«Recuerdo que estaba en el suelo, llorando mucho, y empecé a hablar en nuevas lenguas. Me sentí totalmente libre. Sané y nunca más tuve problemas de salud», contó.
Fue víctima de un gran rechazo y enfrentó dificultades después de su conversión al cristianismo, hasta el punto de ser expulsado de su casa y pasar hambre. Pero a pesar de las situaciones difíciles, el hermano Cássimo pudo mantener su fe y encontrar un camino en el ministerio misionero.
Apoyó como misionero a la Iglesia Wesleyana en Nacala Porto, con la misión de fortalecer comunidades y evangelizar aldeas remotas. En este trabajo viví experiencias traumáticas, que incluyeron arrestos y amenazas, pero Dios lo guardó.
Con el paso del tiempo, su familia también se fue uniendo a la fe cristiana. A pesar de su oposición inicial y su actitud indiferente hacia el Evangelio, el Señor fue tratando con cada uno.
Desde que comenzó a servir al Señor mediante la Iglesia Wesleyana, el hermano Cássimo se ha dedicado al trabajo misionero y hoy sirve como diácono en una iglesia metodista en su natal Mozambique (un país con mayoría musulmana en su región). Cuenta una anécdota misionera muy edificante: en un pueblo donde ministraba, las condiciones de la tierra eran secas, pero él oraba para que lloviera y se pudiera cosechar. Y en un momento inesperado… ¡la lluvia llegó!
Realmente, su testimonio ha inspirado a este siervo en la labor de fortalecer comunidades en su país y también más allá, cruzando la frontera marítima hacia Brasil. Otros también han sido inspirados en el continente africano.
Reflexión
La religión y las obras espirituales de las tinieblas no son impedimento para que el Señor traiga las almas a su redil. Esto lo podemos ver confirmado una vez más con el caso del hermano Cássimo.
Todos los talentos que Dios nos ha dado pueden ser usados para bien o para mal, pero cuando se emplean para servirle, cobran un sentido único y dan frutos, llegando a cumplir su propósito.
Si a esto le sumamos la fe y la perseverancia, las puertas y caminos podrán abrirse para cumplir el llamado de alcanzar pueblos, tribus y naciones.
Esperamos que esta noticia haya edificado grandemente tu vida.
¡Dios te bendiga, comunidad de Impacto Evangelístico!
