LA POLÉMICA QUE SACUDE AL FÚTBOL EGIPCIO, ¿MÉRITO DEPORTIVO O BARRERA RELIGIOSA?

Aunque los cristianos representan al menos el 10% de la población de Egipto, ninguno de los deportistas que profesan esta fe fue incluido en las recientes convocatorias para el Mundial.

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Recientemente, un video de la selección egipcia rezándole a Mahoma antes de enfrentarse a Argentina encendió el debate en las redes sociales. Algunos usuarios, incluso, atribuyeron la derrota del equipo a este acto religioso. Más allá de la polémica, este hecho invita a analizar cómo influye la religión en el fútbol de este país de Medio Oriente.

En la actualidad, todos los integrantes de la selección de Egipto practican el islam, específicamente la rama sunita. Por esta razón, en el mundo árabe se les conoce como «el equipo de los que se postran» (Sajideen). Esto se debe a que los jugadores suelen celebrar sus goles y victorias realizando el sujood, un gesto islámico en el que tocan el césped con la frente en señal de agradecimiento a Dios. Estrellas mundiales como Mohamed Salah son el reflejo más visible de esta costumbre.

Sin embargo, esta uniformidad religiosa genera sospechas. Entre el 10% y el 15% de los egipcios pertenecen a la minoría cristiana, principalmente a la iglesia copta. Diversas organizaciones de derechos humanos y comunidades coptas denuncian una fuerte discriminación en las academias juveniles y en los clubes de la liga local. Según estas acusaciones, muchos jóvenes talentos son descartados cuando los entrenadores descubren que tienen nombres de origen cristiano o tatuajes de la cruz.

La ONG estadounidense Coptic Solidarity (Solidaridad Copta) ha presentado denuncias formales ante la FIFA y el Comité Olímpico Internacional (COI). La organización señala en sus informes: «No hay un solo copto en la selección nacional ni en la reserva. De los más de 500 jugadores en los clubes de la primera división de Egipto, solo uno o dos son coptos. Esta discriminación sistemática por motivos religiosos viola directamente el artículo 4 de los Estatutos de la FIFA. La Federación Egipcia tiene la obligación de frenar esto».

El caso cobró fuerza global gracias a Mina Bendary, un exfutbolista copto que tuvo que retirarse joven por la discriminación y fundó en Alejandría la academia de fútbol «Je Suis» (Yo soy) exclusiva para proteger y entrenar a talentos cristianos rechazados.

Sin embargo, la Asociación Egipcia de Fútbol y algunas organizaciones deportivas de ese país aseguran que las convocatorias están basadas estrictamente en el rendimiento y mérito deportivo, y no en la religión de los futbolistas.

Son escasas las excepciones de futbolistas cristianos que han llegado a la selección de Egipto; el caso más emblemático y exitoso fue el de Hany Ramzy, un histórico defensor copto que fue capitán del equipo nacional en la década de los 90.

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