LOS CRISTIANOS SE MULTIPLICAN EN NIGERIA: LA VIOLENCIA NO FRENA LA FE

Más de 2500 cristianos han sido asesinados en lo que va de 2026 en Nigeria. Sin embargo, en la última década el número de fieles ha superado los 109 millones, consolidando al país con la población cristiana más grande de África y la cuarta a nivel mundial.

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Ante un preocupante silencio internacional, 2550 cristianos fueron asesinados y cerca de 2800 secuestrados durante el primer semestre de 2026, según reportó la organización nigeriana International Society for Civil Liberties and Rule of Law (Intersociety). El informe documenta además la destrucción o abandono de unas 300 iglesias, con una violencia concentrada principalmente en los estados de Benue, Plateau, Kaduna, Taraba, Adamawa y Nasarawa.

A pesar de este escenario de terror, la fe de los creyentes se mantiene firme. Cifras del Pew Research Center revelan que la población cristiana en Nigeria creció un 25% en la última década. Aun con el desplazamiento masivo de familias que huyen para salvar sus vidas, las comunidades afectadas registran los niveles de compromiso religioso más altos del planeta, reorganizándose para orar en campos de refugiados y zonas seguras. Lejos de sofocar la fe, la hostilidad precede a una expansión que proyecta 211 millones de creyentes para el año 2050.

Esta paradójica realidad evoca la dinámica descrita en el Nuevo Testamento (Hechos 8), donde la persecución contra la iglesia primitiva solo logró dispersar a los fieles, quienes «iban por todas partes anunciando el evangelio». Al igual que en los inicios del cristianismo, la violencia en Nigeria está produciendo el efecto contrario al que buscan los opresores.

LOS RESPONSABLES DE LA CRISIS

Un informe del Observatory for Religious Freedom in Africa (ORFA) advierte que las milicias fulani concentran el mayor porcentaje de ejecuciones de civiles. La cadena de agresores incluye también a los grupos terroristas Boko Haram y el Estado Islámico de África Occidental (ISWAP), sumados a bandas criminales dedicadas al secuestro extorsivo.

EXIGENCIA DE UNA RESPUESTA INTERNACIONAL

La impunidad en la región ha escalado a los foros internacionales. Durante una sesión del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, Jolanda Schothorst, representante de Christian Council International, denunció que la violencia se intensifica sin una respuesta proporcional de la comunidad internacional. En su intervención, urgió a las naciones a condenar la discriminación y exigió al Gobierno de Nigeria implementar medidas efectivas para proteger a las poblaciones vulnerables.

EVIDENCIAS DE PERSECUCIÓN RELIGIOSA

Organizaciones especializadas como Open Doors, International Christian Concern y Global Christian Relief sostienen que los ataques responden a un patrón claro de persecución religiosa: los objetivos prioritarios son iglesias, aldeas cristianas, líderes religiosos y celebraciones litúrgicas identificadas abiertamente con el cristianismo.

CRUELDAD SIN LÍMITES

Las incursiones armadas se ejecutan con extrema crueldad. Los agresores asaltan los templos durante cultos dominicales, vigilias, bodas, funerales, Navidad o Semana Santa. Equipados con rifles de asalto, machetes y artefactos explosivos, disparan contra los asistentes, atacan con armas blancas e incendian las estructuras con los fieles atrapados en su interior —una táctica recurrente empleada por Boko Haram.

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