MASACRE FAMILIAR EN NIGERIA: EL PERIODISTA MASARA KIM EXPONE LA EJECUCIÓN DE UNA FAMILIA CRISTIANA EN PLATEAU

nformes documentan ataques sistemáticos contra comunidades cristianas en el Cinturón Medio, con miles de víctimas y el desplazamiento forzado como parte de una ofensiva radical. El desgarrador testimonio subraya la crisis de seguridad y el aumento de la persecución religiosa en el país.

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LA TRAGEDIA OCULTA EN EL CENTRO DE NIGERIA

El silencio del mundo ante la crisis humanitaria en Nigeria ya no parece un simple descuido, sino un olvido intencional, según denuncian las organizaciones de derechos humanos. En los estados centrales de Plateau y Kaduna, la violencia ha cambiado por completo: ya no se trata de las viejas peleas entre vecinos por la tierra o el agua, sino de un ataque organizado contra un grupo religioso.

Las Milicias Étnicas Fulani, utilizando armas pesadas de uso militar, están expulsando y eliminando a los habitantes de los pueblos agrícolas, que son en su mayoría cristianos. Informes de la organización Genocide Watch explican cómo operan: los atacantes rodean los pueblos de madrugada con fusiles de asalto, bloquean las salidas para que nadie escape y disparan contra las casas. Lo primero que hacen es quemar las iglesias y luego matan o secuestran a familias enteras.

Las cifras son devastadoras. La organización Intersociety calcula que más de 52,000 cristianos han sido asesinados en los últimos 14 años solo por su religión. Esto significa algo impactante: 7 de cada 10 cristianos que mueren por su fe en todo el mundo, son asesinados en Nigeria. A pesar de que estos datos están confirmados por organismos oficiales de EE. UU., los grandes medios de comunicación y la ONU le prestan muy poca atención a esta tragedia.

CASOS REALES: EL ROSTRO DE LA VIOLENCIA

  • Testimonio desgarrador (9 de abril): Un video publicado por organizaciones de derechos humanos muestra al periodista local Masara Kim frente a los cuerpos de una familia. Llorando, cuenta cómo los atacantes entraron a su casa disparando y gritando consignas religiosas. En el ataque asesinaron a su padre, a sus hermanos, a su hijo y a su esposa, que estaba embarazada de gemelos.
  • Ataque en pleno funeral (Mayo de 2026): Después de que las milicias asesinaran a cuatro mujeres en el pueblo de Nding Susut, los atacantes regresaron al día siguiente. Esta vez dispararon directamente contra el entierro, atacando a los familiares que cavaban las tumbas y provocando el pánico general.
  • La «Aldea de las Viudas» (Abril de 2026): Una investigación internacional mostró cómo varios barrios a las afueras de la ciudad de Jos son conocidos ahora como “aldeas de viudas”. Las madres que sobrevivieron relatan testimonios de horror, detallando cómo los atacantes les quitaron a sus bebés de los brazos para matarlos antes de fusilar a sus esposos.
Estos son miembros de una familia. masacrados en una noche. Fotos de Masara Kim Usman

LO QUE DICEN LOS TESTIGOS Y LÍDERES EN EL LUGAR

  • Yunana Dauji (Secretario de una iglesia local):

“Llegan en motocicletas un domingo por la mañana, rodean la iglesia y nos dicen que si corremos, nos matan. Saben perfectamente quiénes somos y a qué venimos”.

  • Padre católico de la región de Benue (Oculta su nombre por miedo a represalias):

“Esto ya no es una pelea por las vacas o por el pasto. Vienen a quedarse con las tierras de nuestros antepasados, a matar a los agricultores y a vaciar los pueblos para quedarse con todo”.

  • Vocero de Amnistía Internacional en Nigeria:

“Exigimos que se investigue a los culpables. El gobierno intenta calmar la situación diciendo que son ‘peleas entre vecinos’, pero la realidad es que están quemando iglesias enteras hasta dejarlas en cenizas”.

Lo que vive la población cristiana en el centro de Nigeria va mucho más allá de un problema económico. Historias como la de Masara Kim demuestran que, en esta región, tener una fe u otra decide si vives o mueres.

Mientras las autoridades locales intentan ocultar el número real de secuestros y asesinatos para no dañar la imagen del gobierno, las fosas comunes se siguen llenando. Nigeria se desangra ante los ojos de un mundo que prefiere mirar hacia otro lado.

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