Mientras la mayor parte del mundo financia sus cultos mediante donaciones voluntarias, en varios países de Europa Occidental la fe se paga en la declaración de la renta. Lejos de ser una simple tasa administrativa, el sistema enfrenta duras críticas: si los fieles se niegan a pagar, se exponen a una suerte de «excomunión civil».
EL MAPA FISCAL DE LA FE
En países como Alemania, Austria, Suiza, Dinamarca y Finlandia, si al registrar tu domicilio te declaras católico, protestante o judío, el Estado te descuenta de forma automática entre el 0,7 % y el 9 % de tu impuesto sobre la renta, según las normas de cada país. La única forma de evitarlo es acudir a una oficina pública y tramitar tu baja formal de la confesión a la que perteneces.
¿CÓMO SE CALCULA?
El impuesto eclesiástico se calcula sobre la cuota del Impuesto sobre la Renta que ya le debes al Estado (no sobre el sueldo bruto).
Ejemplo práctico: Si ganas 2000 € al mes y tu impuesto regular sobre la renta es de 200 €, la tasa eclesiástica (supongamos del 9 %) se aplicará sobre esos 200 €. Es decir, pagarás 18 € adicionales al mes por este concepto. Al final, tu nómina sufrirá un descuento total de 218 € (200 € para el Estado y 18 € para la entidad religiosa).
EL BLOQUE CONSERVADOR ALZA LA VOZ
Lucia Puttrich, exministra de Asuntos Europeos y líder conservadora alemana, ha pedido anular el impuesto eclesiástico argumentando que un financiamiento estatal tan seguro desconecta a la Iglesia de la sociedad. Puttrich sostiene que eliminar este cobro automático obligaría a las instituciones religiosas a renovarse y a ganarse activamente el apoyo de sus fieles.
LOS ATEOS SE UNEN A LA PROTESTA
El Consejo Central de los Libres de Confesión (Zentralrat der Konfessionsfreien), que agrupa a ateos, agnósticos y laicos en Alemania, recuerda que este impuesto es 100 % deducible de la renta al finalizar el año fiscal. Debido a ello, el Estado deja de percibir más de 4600 millones de euros anuales, un agujero fiscal que el resto de los ciudadanos debe cubrir mediante otros impuestos generales.
¿QUÉ PASA CON LAS IGLESIAS EVANGÉLICAS LATINAS?
Es importante no confundirse con la terminología. Cuando en Europa se habla de la «Iglesia Evangélica» sujeta a impuestos, se hace referencia únicamente a las iglesias históricas del continente, como las luteranas o las reformadas. Las iglesias evangélicas de origen latinoamericano, de corriente pentecostal o las comunidades cristianas independientes no están integradas en este sistema fiscal. Estas congregaciones operan de manera privada y se sostienen a través de diezmos y ofrendas voluntarias entregadas directamente por sus miembros, sin intervención de las haciendas públicas europeas.
