Un reportaje publicado por The Washington Post el 20 de septiembre de 2026 documenta el caso. Algunos adolescentes fueron contactados cuando tenían 15, 16 y 17 años y, según la investigación, la motivación de ellos no fue traicionar a Ucrania ni apoyar a Rusia, sino obtener dinero debido a sus necesidades económicas.
“500 DÓLARES EN TELEGRAM, ESO ES TODO”
El viceministro de Justicia de Ucrania, Yevhen Pikalov, explicó que los jóvenes encarcelados en la colonia correccional juvenil de Kremenchuk actuaron principalmente por dinero.
“No lo hicieron con el motivo de destruir el Estado ucraniano. No lo hicieron porque amen a Rusia. 500 dólares en Telegram, eso es todo”, afirmó.
TRES HISTORIAS
Yaroslav Suzanskyi, captado a los 16 años, recibió unos US$165 por incendiar infraestructura ferroviaria. Después le ofrecieron US$1.430 para una operación con explosivos. Fue detenido antes de completarla.
Vikentii, captado a los 15 años, colocó un explosivo cerca de una comisaría en Járkiv. Tras la detonación comprendió la gravedad de lo ocurrido. Nadie resultó herido.
Maksym Parshyn, de 17 años, aceptó US$300 para incendiar infraestructura ferroviaria. “Necesitaba dinero. Si no lo hubiera necesitado, no lo habría hecho en absoluto”, relató.
El reportaje también recoge advertencias de la ONU sobre acusaciones creíbles del uso de niños ucranianos para vigilancia, transmisión de información y sabotajes.
Rusia niega las acusaciones y acusa a los servicios de inteligencia ucranianos de reclutar menores rusos para cometer sabotajes en Rusia.
En medio de una guerra que también está alcanzando a los niños y adolescentes, queda una pregunta para todos: ¿quién protegerá el corazón y el futuro de una generación expuesta a la violencia, la necesidad y la manipulación?
La Biblia nos recuerda que Dios no es indiferente ante los más pequeños:
📖 “Mirad que no menospreciéis a uno de estos pequeños; porque os digo que sus ángeles en los cielos ven siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos.”
Mateo 18:10
