Hace diez años, esta tribu huyó de su hogar, ubicado en la misma Amazonia, debido a las constantes amenazas de narcotraficantes y grupos guerrilleros. La violencia cobró la vida de su líder, obligándolos a buscar un nuevo asentamiento más cercano a una ciudad.
Una realidad de pobreza y desesperanza
Además de enfrentar conflictos armados, la tribu sufría graves problemas sociales. Muchos jóvenes y niños habían caído en las drogas, y algunas niñas eran víctimas de prostitución. Además, la comunidad carecía de recursos básicos.
“Viven en tiendas de lona y no tienen comida. Fue muy triste ver la situación en la que se encuentran porque es de abandono total. Todos tenían mucha hambre”, relató uno de los misioneros.
Inicialmente, los misioneros llegaron con la intención de recopilar información para un estudio, pero Dios puso en sus corazones un propósito mayor: evangelizar. Así, ese mismo día compartieron el mensaje de salvación con una comunidad que había sido golpeada por la miseria y el destierro.
“Fuimos utilizados como instrumentos de Dios para hablarles de Jesucristo, quien puede cambiar la historia de un pueblo”, afirmó el líder del ministerio.
El poder del evangelio se manifestó de una manera asombrosa:
“En los pueblos de la tribu, todos se rindieron a los pies de Jesucristo”, testificó el líder misionero.
Después de su visita, los misioneros regresaron con un gran desafío: seguir enseñando la Palabra de Dios a esta tribu para que puedan crecer en la fe.
“Oremos para que, a través del discipulado, el Señor levante nuevos líderes que puedan continuar Su obra entre su propia gente, transformando la comunidad para Su gloria”, concluyó la misión.
Reflexión
En estos tiempos finales, Dios está despertando a Su pueblo para sembrar el evangelio en lugares donde Cristo aún no ha sido predicado. En Hispanoamérica, aún hay comunidades en zonas remotas de la sierra y la selva que necesitan conocer la Verdad.
A nivel global, un gran porcentaje de pueblos no alcanzados se encuentra en la llamada Ventana 10/40 (una región geográfica que abarca el Norte de África y el Sur de Asia). La iglesia tiene el desafío de seguir enviando obreros a la mies, confiando en la promesa del Señor:
“Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin” (Mateo 24:14).
Que esta noticia edifique tu vida y te inspire a orar por las misiones.
¡Dios te bendiga ricamente, querida Comunidad de Impacto Evangelístico!
