Fructificad significa dar fruto genético o, dicho de manera más clara, tener hijos. Multiplicaos nos habla de que las generaciones siguientes tengan más hijos. Llenad la tierra (es decir, poblarla) y, por último, sojuzgadla implica ejercer dominio responsable sobre ella y sobre todo ser biológico que la habita.
Las órdenes dadas por Dios de fructificar y multiplicarse se han venido cumpliendo a lo largo de la historia. Actualmente, en este 2026, somos aproximadamente 8,3 mil millones de habitantes. ¡Definitivamente la tierra ha sido poblada!
Sin embargo, al observar este factor en ciertos países del continente hispanoamericano y europeo, se evidencia un marcado declive poblacional, especialmente en la generación de relevo.
La natalidad en Brasil y Argentina ha disminuido significativamente en la última década. En Brasil, la tasa de fecundidad fue de 1,6 hijos por mujer en 2022, muy por debajo del nivel de reemplazo (2,1 hijos). En Argentina, la caída de nacimientos ha sido cercana al 40 %, pasando de aproximadamente 770 000 nacimientos en 2014 a 425 000 en 2024. Factores económicos y sociales han influido directamente en esta realidad.
En Estados Unidos se ha observado una tendencia general a la baja en la natalidad durante los últimos diez años, con descensos constantes hasta alcanzar un mínimo histórico en 2023. Aunque se registró un leve aumento en 2024, la tasa de fecundidad continúa por debajo del nivel de reemplazo poblacional.
En Europa, la natalidad en los últimos diez años ha experimentado un descenso fuerte y generalizado, con mínimos históricos que rondan los 1,4 hijos por mujer. Europa occidental, especialmente países como España, Italia y Grecia, presenta las tasas más bajas, mientras que Francia y algunas naciones del este, como Rumanía y Bulgaria, muestran cifras ligeramente más altas, aunque igualmente en declive.
En el llamado Viejo Continente, esta tendencia de baja natalidad y envejecimiento poblacional se viene acentuando desde inicios del siglo XXI, debido en parte a ideologías sociales distorsionadas y a una percepción errónea de la autolibertad.
Desde una perspectiva bioantropológica, estas regiones no han considerado adecuadamente que la familia es la institución fundamental que sirve como base de la organización social. Ella define la identidad de los individuos y permite la transmisión de valores, normas y cultura a través de lazos genéticos y sanguíneos. El parentesco se convierte, así, en un sistema clave para comprender la cohesión y estructura social de cada cultura.
Esperamos que este artículo haya sido de mucha bendición.
Dios te bendiga ricamente, comunidad de Impacto Evangelístico.
Continuará en la Parte 2.
