30 AÑOS PARA TRADUCIR EL NUEVO TESTAMENTO A UNA TRIBU DE NUEVA GUINEA

¿Cómo se traduce la Biblia a un idioma que no tenía un sistema de escritura establecido? Esa fue la enorme tarea que comenzó hace 30 años en las montañas de Papúa Nueva Guinea, país en donde se hablan más de 800 idiomas.

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Cuando la lingüista neerlandesa Anne Stoppels llegó en 1997, descubrió que los Onobasulu tenían su propia lengua, pero que era transmitida principalmente de manera oral. Primero hubo que estudiar sus sonidos, palabras y estructura para poder escribirla. Recién después comenzó la traducción del Nuevo Testamento, según un reportaje de CBN News.

Lo que parecía un proyecto de unos 15 años terminó tomando tres décadas. Stoppels encabezó el trabajo y con el tiempo se sumaron otros traductores, entre ellos Johann Alberts, quien dedicó cerca de diez años al proyecto, además de colaboradores locales.

HASTA 4 DÍAS PARA RECIBIRLA

Ahora los Onobasulu tienen el Nuevo Testamento en su propia lengua. Más de 2.000 personas participaron en la celebración. Algunas caminaron entre seis y ocho horas; otras tardaron hasta cuatro días para llegar.

Y las Escrituras no llegaron por carretera. Fueron transportadas en un avión Kodiak de Jungle Aviation and Relay Service (JAARS), porque estas comunidades viven entre montañas y selva, en lugares donde no hay carreteras y llegar a pie puede tomar días.

EN AUDIO CON SOL

Pero había otro desafío: no todos pueden leer y muchas comunidades no tienen electricidad. Por eso también se prepararon grabaciones de audio del Nuevo Testamento, disponibles mediante dispositivos que pueden recargarse con energía solar.

El proyecto contó con la participación de organizaciones vinculadas a la traducción bíblica, como Summer Institute of Linguistics (SIL) y Wycliffe Bible Translators, junto con colaboradores locales.

Y esta historia revela algo que muchas veces olvidamos: traducir el Evangelio no siempre significa cambiar palabras de un idioma a otro. A veces significa ayudar a un pueblo a convertir en escritura la lengua que sus antepasados transmitieron oralmente durante generaciones.

¿Cuánto esfuerzo estaríamos dispuestos a hacer para que una persona pudiera escuchar el Evangelio en su propia lengua?

“Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones…” (Mateo 24:14) 

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