LEVANTE LA MIRADA A JESÚS

«Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe». — Hebreos 12:2

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SÍNTOMAS DE FATIGA Y LA CARRERA ESPIRITUAL

LA BIBLIA nos dice que en este pueblo había señales de fatiga. ¿Por qué había fatiga? Porque se había aflojado en la oración, la consagración había disminuido, la vitalidad espiritual estaba decaída, las rodillas estaban paralizadas y se hallaban a punto de abandonar esta carrera.

Amados, esta carrera tiene reglas; no las puso el hombre, las puso el Señor, y hay que obedecerlas para avanzar triunfantes en Cristo Jesús. Y en esta carrera algunos triunfarán y otros fracasarán. «Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para preservación del alma» (Hebreos 10:39).

LA BÚSQUEDA DE DIOS Y EL PELIGRO DE LA DEBILIDAD ESPIRITUAL

Y cuando se comienza a sentir señales de fatiga, es porque ya no hay esa búsqueda del Señor, y el mundo comienza a atraerlos, y la vida de santificación se convierte en un problema. Por eso el autor del libro de Hebreos dijo: «Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor» (Hebreos 12:14).

Aquella iglesia, o aquellos creyentes, que habían conocido a Cristo, estaban en malas condiciones, por eso compartió esta palabra para sus vidas. Pero hago una pregunta: ¿qué diremos de nosotros? ¿No estamos en la misma condición? También los conflictos entre creyentes son señal de debilidad espiritual. Los conflictos entre creyentes, entre nosotros, traen serios problemas. En vez de usar esa fuerza que tenemos, esa energía, para atacar al enemigo —esto es, al diablo— y destruir sus obras.

Recordemos que la Palabra de Dios es un espejo extraordinario, pero también es una espada que nos está cortando a todos nosotros.

OBSTÁCULOS PARA EL CRECIMIENTO Y EL PERDÓN SINCERO

Hay obstáculos que impiden nuestro crecimiento espiritual, como las dificultades que acontecen a mi alrededor y mis batallas personales. También hay cosas que no he permitido que Dios trabaje conmigo y pueda perdonar a mi hermano. Hay un protocolo de perdón, y es «te perdono, todo está bien», pero por dentro el alma está herida profundamente. ¿Cómo podemos superar estas dificultades, estas debilidades?

LA MIRADA PUESTA EN CRISTO

Si yo miro a mi hermano, voy a seguir lamentándome, voy a seguir herido; pero si levanto la mirada, si levanto los ojos y los pongo en Jesús, voy a tener una visión renovada, una vida de entrega, esto no es fantasía, esto no es apariencia, esto es tener compromiso, es tener vida devocional, es tener una vida de sacrificio. Y para no estar peleando los unos con los otros, el autor en su carta a los Hebreos nos recomienda no seguir mirando lo que está a nuestro alrededor para quejarnos, para criticarnos; antes, levantemos la mirada a nuestro Señor Jesús. Como dice la Escritura: «Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe» (Hebreos 12:2).


Rev. Rubén Concepción Presidente internacional del MMM

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