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Literatura
03 de Octubre del 2014

La heroína voladora

Betty Greene, misionera americana, desarrolló una amplia labor a favor de la evangelización mundial que, con maestría, es narrada por Janet y Geoff Benge. Pilota experta, usó aviones para predicar la Palabra.

  • La heroína voladora

Sobre el bombardero bimotor Lockheed B-34, estacionado en un rincón de la pista, caía una cortina de luz blanquecina que colgaba de los focos. Betty Greene avanzaba hacia el aparato con su paracaídas bien afianzado a la espalda y su chaqueta de piloto forrada de piel y firmemente abrochada y ajustada para resguardase del fresco viento otoñal. Su corazón latía fuertemente a medida que se acercaba al aeroplano. Saltó a la cabina y se apretó el cinturón de seguridad. Era el primer vuelo de Betty en un Lockheed B–34, e iba acompañada por un inspector de vuelo.

Cofundadora y primera pilota de “Alas de Socorro”, organización cristiana que brinda servicios aéreos a los misioneros en lugares de difícil acceso, Betty Greene dejó una marca imborrable en la labor de difundir la Palabra. Nacida el 24 de junio de 1920 en Seattle, se educó en el seno de una familia de profundas convicciones evangélicas y desde muy pequeña amó al Señor por sobre todas las cosas. Se nutrió de la fe de sus padres Gertrude y Albert Green y, además, desarrolló un particular interés por la aviación.

Betty ayudaba a su padre en su oficina y al grupo de jóvenes de la Primera Iglesia Presbiteriana de Seattle, a la que asistía cada domingo. La Gran Depresión había por fin acabado, pero estaba siendo reemplazada por algo peor: la guerra. En septiembre de 1939, Alemania invadió Polonia y cuando el gobierno germano desatendió la petición de retirar sus tropas, Inglaterra y Francia le declararon la guerra. Los Estados Unidos no habían tomado partido oficial en la guerra, pero en octubre de 1940, se reclutaron soldados para las fuerzas armadas en el primer alistamiento obligatorio.

Betty Greene, quien había leído cuanto pudo sobre el piloto cristiano Charles Lindbergh, el primer aviador que cruzó el océano Atlántico, comenzó su carrera de aviadora en el Servicio de Pilotos Mujeres de la Fuerza Aérea de Estados Unidos (WASP) durante la Segunda Guerra Mundial. Durante el conflicto militar, piloteó fuera de combate varios tipos de aviones militares y realizó trabajos experimentales en vuelos a gran altitud. Luego, debido a su inmensa fe, contribuyó a fundar la CAMF (Christian Airmen's Missionary Fellowship) más tarde llamada “Alas de Socorro”.

En la noche del 30 de octubre de 1944, Betty Greene descendió del tren en Seattle y se abrazó a su padre. Fue una reunión maravillosa, en la que había soñado desde que supo que el Servicio de Pilotos Mujeres de la Fuerza Aérea de Estados Unidos (WASP) iba a ser desmantelado. Sus hermanos mayores Joe y Al estaban presentes también, con sus esposas y una pequeña prole de sobrinos. Betty se alegró mucho de volver a ver a su familia, pero desde el primer momento les advirtió que sólo había ido de visita. Otra misión le esperaba. Iba a ayudar a fundar la CAMF (Christian Airmen's Missionary Fellowship).

“La heroína voladora”, obra de los esposos Geoff y Janet Benge que forma parta la serie “Héroes cristianos de ayer y hoy”, retrata con destreza la biografía de Betty Greene y demuestra la forma en que esta misionera estadounidense compaginó su pasión por las cosas de Jesucristo y su inclinación por la aeronáutica. El libro, publicado por primera vez en 1999, se materializó gracias al aporte de Dietrich Buss quien proporcionó a los autores un manuscrito autobiográfico titulado “Vuelos de altura”. Buss ayudó a la piloto a preparar sus memorias poco antes que ella falleciera el 10 de abril de 1997.

Al desembarcar en Lima, el 11 de julio de 1946, después de un vuelo con la compañía aérea Pan Am, Betty tuvo una de las experiencias más memorables de su vida. Sobre el asfalto la estaban esperando Cameron Townsend, miembros de la Sociedad Bíblica Británica y Americana y el teniente Larry Montgomery, de las fuerzas aéreas de los Estados Unidos. Cameron Townsend pronunció unas palabras de bienvenida, y el teniente le  prendió una insignia en la solapa del vestido y le presentó la llave del Grumman Duck.

El 23 de febrero de 1946, Betty Greene se embarcó en el primer vuelo de la asociación “Alas de Socorro” (MAF) que despegó de Los Ángeles, California, con destino a México. Aquel día, voló un biplano Waco junto a Ethel Lambotte y Lois Schneider, trabajadores de la organización de traducción bíblica Wycliffe, y se dirigió a una remota zona de la selva mexicana. Fue el punto de partida de una larga misión 

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