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01 de Julio del 2011

¿Cómo liberarse de las adicciones?

Muchas personas han llegado a perderlo todo, dinero, familia, trabajo, relaciones sociales, por culpa de la adicción ya sea al juego, las drogas o al alcohol. ¿Cómo enfrentar este grave problema?

  • ¿Cómo liberarse de las adicciones?

La adicciónse presenta en formas variadas, y afecta a los seres humanos desde épocas inmemoriales. El agente adictivo puede ser el alcohol, tabaco, sexo, juegos, drogas, etc. Al principio se le conoce como vicio, pero, realmente, es una enfermedad que puede llevar a destruir a la persona. 

 

Casi siempre son situaciones que se prolongan en el tiempo, porque la persona que sufre la patología raramente reconoce serlo. Muestra tendencia a mentir, incluso a los seres más próximos para agenciarse dinero y seguir con su adicción.

 

Los ludópatas, por ejemplo, se endeudan para saldar deudas de juego y así poder jugar nuevamente para eliminar la nueva deuda contraída, aunque manifiesta que todo se solucionará enseguida, cuando llegue la “racha buena”. Minimizan su problema manifestando (como lo hacen otros adictos) “esto lo dejo cuando yo quiera”.

 

El perfil más clásico de quien juega de modo patológico es el de una persona caprichosa, con problemas de ansiedad, dificultades de adaptación social y escasa tolerancia de las frustraciones.

 

El alcoholismo es, asimismo, una enfermedad crónica y se considera una adicción de las más habituales y peligrosas, ya que por lo regular termina con el fallecimiento de quien la padece. El alcohol es la droga más antigua y de mayor uso en el mundo. Se estima que 15 a 20% de las consultas recibidas por los médicos de cabecera son atribuibles al alcohol o a sus consecuencias; el abuso de esta sustancia puede originar serios problemas de salud.

 

En el aspecto sicológico, el alcohol ejerce influencias depresoras sobre todas las funciones psicológicas y que afectan más las funciones simples que las complejas, el consumo de bebidas alcohólicas en determinadas cantidades, ritmo y frecuencia perjudican la personalidad de la conducta del hombre, originando cambios, lesiones, sufrimientos y todo esto trae como consecuencias problemas al organismo tanto físicos como psíquicos, produciendo inestabilidad, agresión, angustia, depresión y confusión mental.

 

Los alcohólicos tienen mayor riesgo de accidentes, especialmente cuando están ebrios. Por sí solo, el alcohol contribuye a cerca de 1,8 millones de muertes en todo el mundo cada año. Es la tercera causa más común de muerte en los países industrializados, y la causa principal de enfermedades y dolencias en algunos países.

 

De otro lado, el tabaco mata cuatro veces más personas que todas las demás drogas, suicidios, asesinatos, accidentes y sida combinados. Cada seis segundos muere una persona debido a algún tipo de enfermedad relacionada con el tabaco. En todo el mundo, anualmente mueren a temprana edad cinco millones de personas como consecuencia del cigarrillo.

 

El uso del tabaco puede abrir el paso a otras adicciones. Los fumadores son casi 14 veces más propensos a abusar del alcohol, cien veces más susceptibles de usar marihuana y 32 veces más inclinados a usar cocaína.

 

Las causas

¿Cuáles son las causas de una adicción? Se inicia con la aceptación de procesos mentales engañosos acerca de uno mismo que se vienen arraigando sistemáticamente. La adicción es, en parte, el producto de una falla en las creencias fundamentales que uno tiene acerca de sí mismo y de Dios, que termina afectando la percepción de la realidad.

 

Cada persona desarrolla un sistema de creencias que es la suma de las suposiciones, juicios e ideas que cree que son ciertas. Este conjunto de creencias contiene poderosos mensajes acerca de temas tales como la valoración de uno mismo, relaciones, necesidades y sexualidad. Cuando estas creencias esenciales se tornan imprecisas o defectuosas, adquieren el potencial de convertirse en el impulso fundamental y necesario para desarrollar una adicción.

 

¿Cuáles son algunas de estas creencias irracionales? Quizá la más común sea la percepción de no ser una persona que vale la pena. También creen que su hábito, su agente adictivo, es su necesidad más importante. La mayor obsesión de su vida se centra en obtener el placer o la distracción del sufrimiento que se derivan de él. El agente o el comportamiento adictivos pasan a ser considerados como la única alternativa capaz de hacer soportable su soledad.

 

La dependencia del agente adictivo hace que el adicto sienta cada vez más vergüenza y rechazo a sí mismo, lo que empeora la creencia de que nadie puede amarlo de verdad. De ese modo fortalece su convicción de que solo él puede satisfacer sus propias necesidades porque nadie más puede hacerlo, lo cual, a su vez, inevitablemente refuerza la noción de que el agente adictivo es la única cosa que él conoce que puede contrarrestar su dolor emocional. Es una trampa diabólica cruel.

 

La ayuda

Por desgracia, superar una adicción no es fácil. Muchas personas creen que pueden superar el problema solas, pero eso no funciona en muchos de los casos. La mayoría de las personas que logran dejar las drogas o el alcohol necesitan ayuda profesional y espiritual para lograrlo.

 

La recuperación de una adicción a las drogas, alcohol u otra patología no termina con un programa de algunas semanas o meses. Es un proceso para toda la vida. Nadie debe esperar una fórmula mágica, como una especie de pastilla para ingerir y lograr la curación.

 

Generalmente salir de la adicción es cuestión de fe, basada en principios básicos cristianos que deben considerarse para enfrentarlo. Debido a que la adicción es, en gran parte, un problema espiritual, la solución también debe ser espiritual.

 

Muchas terapias están enfocadas en un cambio de conducta. La terapia de Dios es transformar los pensamientos y creencias erradas del enfermo. Cuando esto sucede, también la conducta va a ser modificada gradualmente.

 

Ese cambio integral será posible solo por medio de la gracia de Dios, gracia significa: bondad inmerecida, que produce poder, para experimentar una transformación desde el fondo. Dios no está interesado en una transformación superficial de la vida de sus hijos. Puede ser que otras personas consideren al adicto un caso perdido, pero, esa es la especialidad de la gracia de Dios, los casos perdidos.

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